La violencia doméstica violencia de pareja

(Manga de Kaguyita): Teoria conspiranoica de los próximos eventos. Big Spoilers Inside, advertido estas.

2020.10.10 23:24 manolaspo (Manga de Kaguyita): Teoria conspiranoica de los próximos eventos. Big Spoilers Inside, advertido estas.

Habiendo leido el capítulo 203, parece que mi predicción puede ir en buen camino y, como buen tripulante del S.S. IshiIino, mis planes van sobre bancar la relación de estos dos.
Para lograr este objetivo, Tsubame tiene que aceptar el amor de Ishigami, relación la cual no durará mucho por todo lo que hemos visto en el manga (en ningún momento se muestran las citas que tienen los dos, una señal roja). Esto romperá el corazón de Iino, la cual intentará negar su amor hacia él saliendo con un random, el cual actuará de forma muy parecida al bastardo aquel de la backstory de Ishigami, quien también abusará de su pareja, en este caso Iino, poniendo en estado de alarma a todo el Consejo Estudiantil, y haciendo que los comentarios chistoso basados en "jaja, violencia doméstica" que suelta ella de vez en cuando, dejen de ser graciosos, como ocurre con todas las cosas chistosas en este manga.
IshiGod sufrirá recuerdos de Vietnam, de primeras yendo a partirle la cara al cabrón, pero retrocederá, y se montará un plan de 400 IQ para joderle la vida, mostrando la grandísima evolucion de personaje. Durante todo este caos, en algún momento, quizás después de todo esto, Tsubame cortará relación romántica con El Pana, dando a entender que a él le gusta Iino.
Inmediatamente después de solucionar este arco que bautizo como " Ugly Bastard Arc", Iino le soltará el bombazo de lo de la flor que le regaló hace mucho tiempo, de lo del collar corazón que le dió durante el Dual Confession Arc, y le confesará su amor. Aquí se insertarán capitulos para tranquilizar la situación (¿quizás las 4 páginas?), y terminaremos con todo este quilombo, convirtiendo este amor unilateral en bilateral.
Fin. Creeis que me he fumado un porro, un verde, una clenca de amistad?
PD: Primera vez que respeto profundamente a un shippeo enemigo btw.
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2020.09.30 17:22 alforo_ La “viuda negra”

Hoy (28-9-20) prácticamente todos los medios de comunicación hacen referencia al inicio del juicio de la “viuda negra”, y sólo con esa mención todo el mundo sabe de qué va el tema. Si hubieran dicho que comienza el juicio del “saltamontes verde” nadie sabría a qué se refiere el proceso, y tendrían que leer toda la información para averiguarlo.
La simple referencia a la “viuda negra” ya permite saber que se trata de “una mujer que ha matado a su marido”, sin presunciones y sin dudas, porque llamarla “viuda negra” es llamarla asesina. Basta que una araña, la Latrodectus mactans, según leo, que habita en una pequeña parte del planeta (EE.UU., México y Venezuela), mate al macho tras la cópula, para que cualquier mujer que asesine a su marido sea conocida por esas referencias.
Y llama la atención porque la violencia asesina de los hombres contra las mujeres ha estado presente a lo largo de toda la historia, y aún en el presente, según el último informe de Naciones Unidas (Global Study on Homicide 2019), el 82% de los homicidios en las relaciones de pareja son llevados a cabo por hombres contra mujeres, sin que se haya creado una referencia ni una metáfora que pueda identificar gráficamente y de manera directa a estos hombres asesinos, que actúan una media de 60 veces cada año. No existe, por ejemplo, el término “escorpión asesino” o “alacrán criminal” que pudiera simplificar la idea de lo ocurrido y la información al decir, “el escorpión asesino de Santander ha sido condenado a 17 años de prisión”, para que todo el mundo supiera de qué iba el tema. Más bien ocurre lo contrario, y lo que se dice de ellos es que se trata de un “buen vecino”, un “buen padre”, un “hombre muy trabajador”… como vemos en las informaciones televisivas cuando tras un homicidio por violencia de género le preguntan a alguna persona del vecindario.
La diferente forma de tratar, conceptualizar y considerar la violencia ejercida por los hombres y la violencia ejercida por las mujeres en un mismo contexto, revela la esencia de lo que es la construcción cultural de género que hay alrededor de la que llevan a cabo los hombres.
Unas diferencias que parten de los objetivos y motivaciones utilizadas desde las razones dadas por una cultura que niega, invisibiliza y oculta bajo el límite del umbral crítico de cada momento la violencia de los hombres, y que cuando superan dicho límite minimizan y justifican con argumentos que restan responsabilidad a los agresores (alcohol, drogas, trastornos mentales, maldad…) Por eso no han definido un nombre para todos estos asesinos a pesar de las miles de oportunidades que han tenido para hacerlo a lo largo de la historia, porque si lo hacen pondrían de manifiesto que hay elementos comunes en todos los homicidios por violencia de género, y que estos elementos están relacionados con la masculinidad y con el machismo; y eso es algo que no sólo no quieren reconocer, sino que buscan ocultar sistemáticamente. Su argumento siempre es el de las circunstancias y el contexto, para que cada caso sea único y ajeno al hombre que lo lleva a cabo, por eso insisten tanto en llamar a esta violencia “familiar o doméstica”, así no es el machista quien mata, sino la “fuerte discusión” o los “problemas que tenían”.
En cambio, a cada mujer que ejerce la violencia no han dudado en llamarla “viuda negra”, porque de ese modo relatan una historia común a todas ellas, la de una “mala mujer” que mata al marido en un momento de indefensión, aprovechándose se su confianza y amor para quedarse con su dinero y, muy probablemente, irse con otro hombre al que también terminará matando.
La violencia no tiene género, matan hombres y mujeres, pero el género sí tiene una violencia que hace que sean los hombres los autores mayoritarios de los asesinatos en las relaciones de pareja (82%), y que luego la sociedad lo minimice con los argumentos de su cultura androcéntrica.
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2020.09.13 12:54 Temiscira Hombre Doméstico

Encontré este texto en internet, que piensan?
HOMBRE DOMESTICO
A los hombres les cuesta trabajo pensar en las nuevas masculinidades, porque esto involucra la perdida de sus privilegios, privilegios que al compararse con las afectaciones al resto de personas estos se convierten en un abuso.
La verdad es que el machismo ahorca a los hombres, su felicidad se ve condicionada a una conducta opresiva y mientras vivan aferrados a ella se les dificulta la oportunidad de conseguir una estabilidad. Porque la opresión los ha convertido en esclavos, y esta idea la han extrapolado a convertir a otros en esclavos. A un hombre machista se le dificulta se le dificulta esta estabilidad por el simple hecho de que esta no depende de él. La estabilidad, por su carácter depende de que sus subordinados sean sumisos y que cada uno colabore de la manera que él espera, lo que significa un sinfín de factores capaces de incomodar y hacer sentir inseguro a un individuo que solo sabe disimular dicha inseguridad a través de violencia, en un intento de dejar clara su superioridad.
Si ponemos un ejemplo, donde individuo estereotipado para generalizar la situación, la felicidad del hombre depende de que la mujer cumplen con sus labores; si la mujer no tiene la comida lista, o algo al hombre no le parece, este actuara con violencia (física, verbal o psicología) pero es incapaz de pasar por alto una situación en la que en la que el no hizo nada por cambiar más allá de atenerse a que la mujer fuese la que lo hiciera, si algo no esta limpio, o no se hizo como debería se repite la misma situación. Y esta actitud no es sólo hacia las mujeres, sino con cualquier persona que el hombre considere inferior a él incluyendo también otros hombres. Como hombres debemos de alejarnos de estas conductas qué reprimen como humanidad. No sólo afectan a mujeres y niños, nos afectan a nosotros y crean dependencia de otros para nuestra propia estabilidad. Estas conductas vician vienen los mismos patrones de violencia y decadencia.
Haz una reflexión estas conductas, de tu padre, de tu hermano como estos dan por hecho que la mujer es qué sirve la comida, la última que se sienta la que calienta las tortillas, la que se queda después de la comida y es la responsable de limpiar, pregúntate cómo reaccionaría cualquier miembro de la familia si un día ésta decidiera dejar de hacerlo, la culparían. No porque ella tuviera la responsabilidad sino porque la socialmente impusimos eso como la normalidad, el machismo dijo que por ser mujer tenía que cumplir con las responsabilidades. Cuestiónate sobre la dependencia que esto genera en ti, con qué nivel de violencia responderías, porque eso es machismo y responder con violencia no te acerca a esa estabilidad que buscas.
En los últimos años se popularizo de la idea de que como hombres debíamos ayudar en las labores domésticas. Las mujeres ya trabajan, por lo que se pensó que el siguiente paso lógico era que los hombres “ayudaran” en estas tareas y probablemente si llegaste hasta este punto de la lectura estés de acuerdo con este párrafo. Pero, querido lector, déjame traer ante ti la una realidad con la cual nos seguimos cegando ante las injusticias que provocamos. El hecho de “ayudar” implica que esta responsabilidad no es tuya, sino que es de alguien más, de la mujer. Tú ayudas a tu madre o pareja con la limpieza, pero das por hecho que ella tiene el deber de hacer dichas actividades. No tienes la sensibilidad para entender que si todos coexisten en un mismo espacio es responsabilidad de todos el cuidarlo y mantenerlo.
No por ser mujer u hombre. Las actividades deben ser repartidas, equitativas y comenzar a colaborar en lugar de solo “ayudar”. Esto no solo trae beneficios a la mujer, al dejar de atribuirle demandas a las cuales ella nunca acepto, que solo ella posee y que no es remunerada a cambio de cumplirlas, sino que también para el hombre presenta un beneficio, le enseña un camino hacia su independencia. Dejar de ser un niño inútil, incapaz de resolver sus problemas, aprender a hacerse cargo de estas actividades, y su poder de hacerlas a su parecer en lugar de depender que algo más allá de si mismo tuviese que intervenir a resolver su necesidad. Esto ayuda a formar una estabilidad en el hombre.
Espero que después de este texto, cada vez que caigamos dentro de estas actitudes machistas domésticas, nos demos cuenta de lo ridículo de la situación en la que nos ponemos, al sentirnos afectados por situaciones que nosotros mismos estamos en nuestras capacidades de resolver. Y con ello ayudar a la liberación de la mujer de estereotipos que no debieron haber prevalecido.
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2019.10.29 04:06 alumnotako Todas y Todos Debemos Unirnos para Acabar con la Violencia contra las Mujeres

Fecha: miércoles, 24 de noviembre de 2010
Mensaje de la Secretaria General Adjunta y Directora Ejecutiva de ONU Mujeres Michelle Bachelet en el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer
Nos unimos a los millones de mujeres y hombres, grupos comunitarios, redes para los derechos de las mujeres, entidades gubernamentales, parlamentarias/os, trabajadoras/es del sector salud y profesoras/es, quienes han hecho del 25 de Noviembre — el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer — un día para unirnos y renovar nuestro compromiso común para terminar con esta pandemia global que es la violencia contra las mujeres.
Alrededor del mundo, mujeres y niñas continúan sufriendo violencia dentro y fuera de sus hogares, a menudo a manos de sus parejas o personas de confianza. La violencia de género, particularmente la violencia sexual, se ha convertido también en un problema persistente en situaciones de conflicto armado. Detener las violaciones de los derechos de las mujeres es un imperativo moral y un hecho por lo que debemos unirnos para combatirlo. El impacto de este azote a la sociedad — psicológico, físico y económico — no puede ser aumentado. Abordar esta violación persistente puede también revertir el impacto económico por la reducción significativa de la productividad y el incremento de los gastos derivados de los cuidados sanitarios — fondos desperdiciados en un problema prevenible.
La Campaña del Secretario General, “ÚNETE para Poner Fin a la Violencia contra las Mujeres, ha dado un nuevo ímpetu a los esfuerzos para eliminar la violencia contra las mujeres. Más de 130 países tienen ahora leyes contra la violencia doméstica; sin embargo, se necesita hacer más para implementarlas y luchar contra la impunidad. Más hombres y organizaciones de hombres están uniéndose a la campaña para poner fin a la violencia contra mujeres y niñas, pero necesitamos combatir actitudes y comportamientos que permiten o incluso fomentan esta violencia. Necesitamos servicios para que millones de mujeres y niñas que sobreviven al abuso cada año puedan recuperarse y obtener justicia. Necesitamos que los perpetradores rindan cuentas. Necesitamos intensificar los esfuerzos de prevención para que algún día no necesitemos reunirnos más el 25 de noviembre y hacer un llamado para erradicar la violencia contra las mujeres.
Unirnos en los esfuerzos para poner fin a la violencia, es responsabilidad de todos y todas. Gobiernos, compañías privadas, grupos de la sociedad civil, comunidades y ciudadanos/as individuales, todos/as pueden hacer una contribución importante. Hombres y niños deben ser activos en el fomento del respeto por las mujeres y tolerancia cero para la violencia. Líderes culturales y religiosos pueden enviar mensajes claros sobre el valor de un mundo libre de violencia contra las mujeres.
En la medida que nos unimos para eliminar la violencia, una parte central de nuestra responsabilidad debe ser proveer recursos suficientes. Hasta ahora, esta inversión ha sido inadecuada. El año pasado, el Fondo Fiduciario de Naciones Unidas para Eliminar la Violencia contra las Mujeres cubrió solamente el 3% de las solicitudes recibidas para programas importantes para avanzar. El Fondo tiene una meta de financiamiento de US$100 millones anuales, por la que todos/as podemos esforzarnos para que se alcance. Estos fondos irán a gobiernos, grupos de la sociedad civil y agencias de Naciones Unidas, a la vanguardia del cabildeo e innovación para eliminar la violencia contra las mujeres y niñas.
Paso a paso, podemos trabajar juntos y juntas hacia el día en que todas las mujeres vivan libres de violencia y desarrollen todo su potencial como agentes poderosas para lograr sociedades prósperas y pacíficas.
https://www.unwomen.org/es/news/stories/2010/11/to-end-violence-against-women-we-must-all-join-together
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2019.01.09 08:45 Khyny El Supremo desmonta el principal argumento de Vox contra la violencia de género (^_^)

Mientras el partido de extrema derecha trata de imponer al PP en Andalucía una Ley de Violencia Doméstica, el Alto Tribunal sentencia que cualquier agresión de un hombre a una mujer en una relación de pareja o expareja debe tratarse como
Enlace a la información: http://bit.ly/2sgZbHR
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2019.01.06 09:38 albedrio Podemos

Tiene usted razón, señor Rivera. La igualdad de todos los habitantes de un país -todos, digo, sin distinción de sexo biológico ni psicológico- no se discute. Por eso Vox exige para apoyar la formación de un gobierno bicolor en Andalucía que se congele la discriminatoria Ley de Violencia de Género, se salvaguarde la presunción de inocencia, se desequen los fondos destinados a convertir en ciudadanos de segunda a los varones y se sustituya, paso a paso, la ley en cuestión por otra que castigue los crímenes perpetrados puertas adentro de la convivencia familiar o sentimental con el rigor que tales delitos merecen. ¿Violencia de género? Eso es sólo un birlibirloque semántico para arramblar con el voto de las mujeres dispuestas a engullir el cebo machaconamente ofrecido por los medios de información que confunden ésta con la propaganda institucional. Cosa bien distinta es la violencia doméstica practicada en sentido lato y bidireccional. La inefable Teresa Rodríguez ha llegado al extremo de tildar a Vox de cómplice de los asesinatos de mujeres y niños. Si yo fuese Abascal (padre de cuatro hijos e hijo de un padre rayano en el heroísmo) o Rocío Monasterio e Iván Espinosa de los Monteros (felices progenitores de otras tantas criaturas), llevaría a Teresita a los tribunales. Este año ha habido en España menos mujeres etiquetadas como víctimas mortales de violencia de género (47) que niños asesinados por sus mamaítas (67). A la luz de ese dato, que las autoridades judiciales y los medios de intoxicación se cuidan muy mucho de airear, ¿deberíamos concluir que todas las mujeres son asesinas en potencia tal como a todos los hombres se nos supone? Tampoco se dice que en Estados Unidos, puestos a aportar un ejemplo altamente significativo por ser el país donde nació el Me too, la cifra de varones asesinados por sus parejas excede a la de las mujeres asesinadas por las suyas. Otro dato que la prensa aborregada, las almonedas y baratillos de los derechos humanos y las oenegés del supremacismo feminista silencian para que la rentabilidad de sus respectivos chollos no se esfume en aras de la verdad. Ésta os acompaña, gentes de Vox, y nos hará libres, como dijo el apóstol Juan, e iguales, como reza una Constitución que los sedicentes partidos constitucionalistas infringen a diario. Van a por voxotros quienes no tienen más voz que la de otros. Resistid, por favor. Hacedlo por vuestros hijos, por los míos y por los del prójimo.
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2019.01.06 09:35 albedrio No tiene

Tiene usted razón, señor Rivera. La igualdad de todos los habitantes de un país -todos, digo, sin distinción de sexo biológico ni psicológico- no se discute. Por eso Vox exige para apoyar la formación de un gobierno bicolor en Andalucía que se congele la discriminatoria Ley de Violencia de Género, se salvaguarde la presunción de inocencia, se desequen los fondos destinados a convertir en ciudadanos de segunda a los varones y se sustituya, paso a paso, la ley en cuestión por otra que castigue los crímenes perpetrados puertas adentro de la convivencia familiar o sentimental con el rigor que tales delitos merecen. ¿Violencia de género? Eso es sólo un birlibirloque semántico para arramblar con el voto de las mujeres dispuestas a engullir el cebo machaconamente ofrecido por los medios de información que confunden ésta con la propaganda institucional. Cosa bien distinta es la violencia doméstica practicada en sentido lato y bidireccional. La inefable Teresa Rodríguez ha llegado al extremo de tildar a Vox de cómplice de los asesinatos de mujeres y niños. Si yo fuese Abascal (padre de cuatro hijos e hijo de un padre rayano en el heroísmo) o Rocío Monasterio e Iván Espinosa de los Monteros (felices progenitores de otras tantas criaturas), llevaría a Teresita a los tribunales. Este año ha habido en España menos mujeres etiquetadas como víctimas mortales de violencia de género (47) que niños asesinados por sus mamaítas (67). A la luz de ese dato, que las autoridades judiciales y los medios de intoxicación se cuidan muy mucho de airear, ¿deberíamos concluir que todas las mujeres son asesinas en potencia tal como a todos los hombres se nos supone? Tampoco se dice que en Estados Unidos, puestos a aportar un ejemplo altamente significativo por ser el país donde nació el Me too, la cifra de varones asesinados por sus parejas excede a la de las mujeres asesinadas por las suyas. Otro dato que la prensa aborregada, las almonedas y baratillos de los derechos humanos y las oenegés del supremacismo feminista silencian para que la rentabilidad de sus respectivos chollos no se esfume en aras de la verdad. Ésta os acompaña, gentes de Vox, y nos hará libres, como dijo el apóstol Juan, e iguales, como reza una Constitución que los sedicentes partidos constitucionalistas infringen a diario. Van a por voxotros quienes no tienen más voz que la de otros. Resistid, por favor. Hacedlo por vuestros hijos, por los míos y por los del prójimo.
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2018.12.05 23:36 alforo_ El lugar más peligroso para una mujer es su hogar

Los datos indican que más de la mitad de las mujeres victimas de violencia de género son asesinadas por su pareja o parientes cercanos
Es una realidad en todo el mundo: el mayor peligro que pueden enfrentar las mujeres está en sus propios hogares, de acuerdo con un nuevo informe sobre homicidios en el mundo realizado por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito.
En 2017, más de la mitad de las mujeres víctimas de homicidio fueron asesinadas por su pareja o parientes cercanos, según el informe. Además, los investigadores concluyeron que los esfuerzos realizados en algunos países para frenar estos asesinatos mediante nuevas estrategias jurídicas y programas sociales no han logrado avances tangibles.
El reporte, publicado el 25 de noviembre para coincidir con el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, analizó cómo se relaciona la violencia contra las mujeres y las niñas con su estatus y su papel en la sociedad.
Asesinar a una mujer es “un acto letal a lo largo de un continuo de discriminación y abuso basados en el género”, escribió Yury Fedotov, director general de la agencia, en el prólogo del informe. Estas son cuatro conclusiones destacables del reporte.
La mayoría de las víctimas de asesinato son hombres. Sin embargo, es mucho más probable que las mujeres mueran a manos de los allegados más cercanos.
Al analizar los datos, el informe determinó que aproximadamente uno de cada cinco homicidios es perpetrado por una pareja o un familiar cercano, y las mujeres y las niñas conforman la mayoría de esas muertes.
De las casi 87.000 mujeres reportadas como víctimas de homicidio doloso en todo el mundo durante 2017, alrededor del 34 por ciento fueron asesinadas por su pareja y el 24 por ciento por un familiar.
El índice más elevado de mujeres que murieron a manos de su pareja o parientes se encontró en países africanos (una tasa de 3,1 víctimas por cada 100.000 mujeres), seguidos de naciones del continente americano (con una tasa de 1,6 víctimas por cada 100.000 personas de la población femenina). El índice más bajo fue el de Europa (0,7 víctimas).
Los datos en la actualidad incluyen ciertas salvedades.
Los investigadores indicaron que no es posible registrar con precisión los asesinatos relacionados con el género que ocurrieron durante conflictos armados, por lo que las cifras verdaderas en ciertas regiones podrían ser mucho más elevadas de lo que señala el informe. Asimismo, los datos no incluyen los homicidios irresueltos que posiblemente se hayan dado por el género de la víctima, y los analistas dijeron que muy a menudo la violencia contra la mujer no se reporta.
El informe tampoco dejó claro de qué manera ni si tomó en cuenta la violencia en contra de las mujeres transgénero en las estadísticas. Un vocero de la oficina de las Naciones Unidas no respondió a la petición de comentarios al respecto.
Jodie Roure, profesora en el John Jay College en Nueva York y quien ha realizado investigaciones exhaustivas sobre la violencia contra la mujer, recalcó que las prácticas de recopilación de datos varían de un país a otro.
“Estos datos tienen ciertas limitaciones”, explicó Roure. “¿Son un reflejo del panorama completo? No, pero lo importante es hablar al respecto, porque hace poco tiempo no lo estábamos haciendo”.
La culpa la tiene el sexismo; las mujeres también pueden ser perpetradoras.
A la raíz de la violencia doméstica contra las mujeres y niñas están las normas sociales que imponen que el hombre tiene autoridad del hombre para controlar a la mujer. Investigaciones al respecto que cita el estudio de la ONU revelan que los hombres y los niños que se atienen a las perspectivas estereotípicas sobre los roles de género —por ejemplo, que los hombres necesitan tener sexo más que las mujeres o que los hombres deben dominar a las mujeres— son más propensos a ser violentos con su pareja.
El reporte encontró que los hombres que matan a su pareja de sexo femenino por lo general mencionan haber tenido problemas con el alcohol, celos y miedo al abandono. En cambio, las mujeres que habían matado a su pareja de sexo masculino con frecuencia mencionaron que habían soportado largos periodos de violencia física a manos de esa pareja.
A pesar de tratarse de casos excepcionales, las mujeres también pueden ser responsables de la violencia de género. Por ejemplo, puede que algunas parientes cometan homicidios por honor, en los que las familiares asesinan a una niña o mujer por supuestamente haber deshonrado a su familia.
Existen muchas otras motivaciones detrás de los asesinatos por razón de género, a decir del informe. Entre ellas están la orientación sexual o la identidad de género de la víctima; las amenazas que enfrentan quienes hacen trabajo sexual; en el sur asiático puede ser por disputas sobre las dotes matrimoniales, o incluso acusaciones de brujería en África, Asia y las islas del Pacífico.
Algunos países ya tienen leyes en contra del feminicidio, pero no se ha llegado a un consenso sobre lo que significa ese término.
La palabra feminicidio se acuñó por primera vez en la década de 1970 en referencia a los asesinatos de mujeres y niñas. En años recientes, ha habido insistencia, en particular en Latinoamérica, en que se utilice el concepto con el fin de crear nuevas categorías legales y políticas públicas.
El año pasado, el presidente de México, Enrique Peña Nieto, hizo un llamado en su país para erradicar “una cultura machista profundamente arraigada”, que “a fin de cuentas en verdad genera violencia en contra de las mujeres”. Después del asesinato de una mujer que fue parcialmente filmado, los brasileños usaron las redes sociales para exhortar a la gente a intervenir y detener la violencia doméstica. En Perú, las participantes de un reciente concurso de belleza montaron una protesta; enumeraron las estadísticas sobre los feminicidios en vez de dictarles sus medidas a los jueces.
En septiembre, la Unión Europea y las Naciones Unidas lanzaron un programa conjunto dedicado a combatir el feminicidio en América Latina. Sin embargo, el informe de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito descubrió que no existe una definición estandarizada del término, lo cual ha derivado en una gran diferencia en las prácticas jurídicas y de recopilación de datos.
Los nuevos programas y leyes han logrado sensibilizar al público con respecto al tema, aunque la cantidad de estos asesinatos no ha disminuido en comparación a 2012, cuando Naciones Unidas realizó un estudio similar. No obstante, el informe concluye que se deben tomar más medidas a fin de ofrecer más servicios para las mujeres, así como cambiar las convenciones culturales.
“Una ley por sí sola no es suficiente”, comentó Roure. “Debe haber una estrategia integral y holística”. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=249843
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2018.09.18 07:25 Zetusleep5390 La leyenda de los estudios en el callejón del aguacate.

La leyenda de los estudios en el callejón del aguacate.
Los últimos señores Mexicas habían llorado ya la pérdida de las tierras que algún día los acogieron y fueron testigo de la gloria de Azcapotzalco, que por aquellos días era el señorío responsable de estos parajes del sur de la Ciudad de México.
https://preview.redd.it/ytfbhd0wmxm11.jpg?width=1829&format=pjpg&auto=webp&s=0d378d702fb3361927e955cfac275b117cb743ce
Don Hernán Cortes había invitado a capitanes, soldados y aliados a un enorme banquete con vino de Castilla y cochinos de Cuba. Años después, Bernal lamentaría en sus crónicas de la conquista que los lugares fueron insuficientes y por otras cosas acaecidas aquella noche, hubiese preferido que nunca se llevara a cabo. La más macabra de las cosas acaecidas es el origen de esta historia. La noche fue agridulce, estuvo manchada por la sangre aunque no tuvo lugar batalla alguna. Las crónicas y la historia se han esforzado por borrar los terribles hechos que en aquella noche larga de Coyoacán costaría la vida de dos inocentes. No sólo las quejas por el espacio ahogaron la noche gloriosa de Cortés. Pasadas las 11 de la noche todas las antorchas se extinguieron, como por acto de magia la penumbra abrazó el patio del real de Cortés, el embrujo lo rompió el llanto desesperado de uno de los niños que jugaba en los pasillos, ese llanto centró la atención de todos los presentes que corrieron a avivar las antorchas y velas para restablecer la iluminación de aquel lugar. Los perros que habían acompañado a Cortés, tesoro preciado del conquistador, ladraron con violencia estridente que heló la sangre de todos los asistentes. Dos espadas de madera fueron halladas en el suelo, ante la mirada atónita y desesperada del resto de pequeñines que no atinaban a decir nada más que: “Julian y Rodolfo, ¡la noche se los ha tragado!”.
Entre llantos y confusión una puerta se cerró, como señalando el punto de escape de esa oscuridad que se había tragado a los pequeños.
Dos soldados liberaron a los perros, los canes corrieron velozmente por la puerta que señalaba el punto de escape -en todo momento ladrando con violencia y autoridad, como si sus ladridos fueran a detener al mal que ya todos buscaban-. Una comitiva liderada por Don Rodolfo De Escalante salió acompañando a los canes para apresar al responsable y dar con el paradero de los dos hijos varones del capitán español. Corrieron todos por caminos rurales y parcialmente empedrados, en espera de los caballos, carruajes y coches que algún día transitarían esas calles (algunas de las cuales al día de hoy siguen manteniendo tan rudimentario camino) como lo son los palacios y casonas españolas de estilo colonial que por aquellos días no eran sino cimientos, hoy testigos de la historia de México que nacía con la Nueva España tras la muerte de Tenochtitlán.
Finalmente, uno de los perros tomó camino por lo que hoy en día sería el final de la calle Francisco Sosa, donde la calle se convierte en la Cerrada Francisco Sosa; lugar en el que hoy se levanta un muro de piedra que en una esquina guarda un antiguo altar a la virgen del Rosario, sobre el que se elevan las ramas de un árbol de aguacate. Aquel perro paró y comenzó a ladrar en la penumbra con desesperación. La comitiva apresuró el paso y todos como una marcha coordinada pararon súbitamente ante una escena francamente dantesca. El perro que los había guiado tenia las orejas gachas, no dando crédito el animal a lo que sus ojos veían: eran las piernas y brazos del pequeño Julian De Escalante. El perro se lanzó contra un ente que estaba parado en la penumbra, desapareció para no ser visto más.
La pierna derecha del pequeño, cubierta en sangre, antecedía en fila a la pierna izquierda que a su vez estaba antes del brazo derecho y luego el izquierdo; donde la pequeña mano del inocente terminaba señalando hacia adelante en dirección a aquel ente de espaldas anchas y tamaño descomunal. El ruido que salía de aquella bestia era el de un coyote hambriento devorando a su presa. En sus anchas espaldas el torso y rostro de dolor del pequeño Julian que aún agonizaba, al borde de perder la consciencia el niño lloraba con desesperación y a los pocos segundos de que los soldados llegaron a su encuentro el pequeño perdió la conciencia. Un grito rompió el hechizo: “dadme la cara, ¡hideputa!” gritó un arcabucero de la comitiva, quien al mismo tiempo descargó en contra de la criatura. Aquel ente volteó despacio, entre sus brazos el cuerpo del pequeño Rodolfo De Escalante, de quien quedaba todo menos las vísceras que devoraba aquella criatura infernal. Los ojos de aquel ente eran de un rojo tan ardiente como las brazas que cocinaron los cochinos que ahora vomitaban todos los presentes a tan grotesco espectáculo. Varios de los soldados que componían la comitiva no pudieron contener las lágrimas y la desesperación, quedaron desarmados ante la barbarie que atestiguaban pues no hubo horror en las guerras que muchos ya habían vivido que se equiparara a lo que estaban presenciando. El cuenco que contenía las vísceras del niño le servían de plato ceremonial para beber la sangre del pequeño, a quien tomó entre sus brazos y alzó dejándolo suspendido para drenar todo su líquido vital.
El arcabucero entre llantos cargó nuevamente el arcabuz y arremetió contra la bestia. No pareció dañarla en absoluto. La reacción que aquella afrenta suscitó fue que el cuerpo del pequeño Rodolfo terminó recargado en una de las rodillas de la monstruosa aparición que arrancó de su espalda el torso de Julian y mordió su cuello para drenarlo también, el sonido de aquello era espantoso y toda vez que hubo bebido la última gota de sangre tomó de la cabeza los restos del niño, con violencia sin más lanzó el tronco del infante en dirección a la comitiva que inmóvil e impotente no daba crédito a lo que estaba viviendo, fue tal la fuerza con la que realizó el lanzamiento que la cabeza se desprendió del torso y quedó en la mano de ese monstruo. Así fue que abrió la boca de la cabeza, desprendió la quijada y lanzó a la oscuridad el resto de la pequeña cabeza. Dicha mandíbula sirvió entonces como un cuchillo ceremonial, la bestia tomó el hueso que había obtenido de Julian y rompiendo el esternón del pequeño Rodolfo accedió a su corazón, lo sacó. Lo sostuvo en sus manos y lo elevó como ofrenda a los dioses de esas tierras, ante todos los presentes de un sólo bocado devoró ese órgano. Del cielo cayó un rayo, como dictando sentencia de aquel rito se escuchó el aullido de un coyote proveniente de esa fiera, el suelo se abrió y el ente lanzó una bocanada de sangre hacia el cielo y desapareció al sonido de un extraño vocablo náhuatl que retumbó en los oídos de todos los presentes: NETZONCUILIZTETLATZACUILTILIZTLI (un aliado luego lo tradujo para todos, la venganza se ha consumado). Aquella sangre bañó una pequeña planta recién sembrada en la esquina de la muralla que limitaba los terrenos que pertenecían a Don Rodolfo De Escalante.
Don Rodolfo yacía en el piso, con el gesto de quien ha sido absolutamente derrotado. El peor castigo aún estaba por llegar. Su esposa Aura había sido avisado por alguien de la comitiva de lo ocurrido y a toda velocidad puso marcha por la noche, su hermoso vestido de gala no fue obstáculo para la desconsolada carrera de una madre que no quería dar veracidad a lo contado… hasta que llegó y se encontró con la horrible escena. El llanto desconsolado de la madre fue tal que los testigos se persignaron y llorando se esfumaron dejando en la absoluta soledad a la pareja. La madre tomaba las manos del pequeño Julian, acariciaba el rostro de Rodolfo, su llanto era incesante y su dolor no tenía parangón. Los días con sus noches que siguieron a tal atrocidad fueron para la mujer, agonía e infierno en vida. Los días los pasaba Doña Aura de rodillas en aquella discreta planta, que algún día sería un árbol de aguacate, lamentando sin parar la irremediable perdida de sus dos hijos. Por las noches dos esclavos tenían que salir por ella para cargarla al interior de la casa cuyas ventanas eran el vitral de aquel dolor indescriptible que consumió a Doña Aura. Las únicas palabras que salían de su boca era un doloroso testimonio de su pérdida: “¡mis hijos!”, constante recordatorio que avivó el odio y la locura en el corazón de Don Rodolfo. La falta de comida y el sufrimiento de la pobre madre la consumió a penas seis meses después. A un costado del aún tierno aguacate, Doña Aura pidió ser enterrada para estar con sus pequeños para toda la eternidad. Los restos mortales de los pequeños también fueron trasladados a ese lugar por instrucción de Don Rodolfo. La barda de piedra aún no terminada ganaba altura y la casa de los De Escalante iba tomando forma, cuya ala principal hoy permanece en aquel sitio, sitio desde donde hoy se cuentan las macabras historias que habitan en las oscuras horas de la noches. Las historias para no dormir.
Terrorífica historia es la de Don Rodolfo y los De Escalante en la Nueva España. Rodolfo y Juan De Escalante fueron dos hermanos provenientes de Toledo que se habían unido a la expedición de Cortés con el afán de llevar el negocio de su familia a las Indias. La familia De Escalante poseía una forje de armas que en buena parte fueron responsables de la muerte de miles de habitantes de las tierras que conquistaron los españoles. Los hermanos escalaron rápidamente entre los soldados de Cortés por su fiereza e inclemencia contra los conquistados. Los hermanos escribían cartas de jubilo y esperanza de expansión para la herrería, por supuesto que dejaban fuera los temibles detalles de sus proezas militares en Cuba, las Antillas, La Villa Rica de la Veracruz y Tenochtitlán. Fue Tenochtitlán el inicio de una serie de desgracias para los hermanos, serie que no culminó hasta extinguirse la vida de Don Rodolfo… quizás.
América tenía preparado un reclamo de sangre insaciable para los De Escalante, el primero en pagar ese peaje fue Don Juan, a quien Cortés había encomendado la conquista definitiva del Señorío de Azcapotzalco. Precisamente fue en Coyoacán donde los soldados que comandaba cayeron en manos de fieros guerreros águila que no tuvieron piedad sino de Don Juan, a quien presentaron ante el señor Cuahupopoca quien ordenó su inmediata decapitación y ofrecimiento ceremonial. El cuerpo de Don Juan nunca fue hallado, los totonacos que habían acompañado a los españoles en aquella empresa dieron parte de la crueldad que sufrieron los capturados a Cortés, quien vio en este suceso el pretexto perfecto para ordenar el sitio definitivo de Tenochtitlán y la toma definitiva de los Señoríos aledaños. Don Rodolfo De Escalante pidió a Cortés dirigir personalmente al bergantín que desembarcaría para la carga contra Iztapalapa y Coyoacán. Don Rodolfo sometió con brutal crueldad esas tierras que no tuvieron otra opción que pasar al bando de los conquistadores para culminar la toma definitiva de la gran Tenochtitlán. Aquella fue la primer venganza que Don Rodolfo juró en América, no sería la última.
Desolado tras la muerte de sus dos varones y su señora, Don Rodolfo envió a la pequeña Carmen de vuelta a España para ser cuidada por su hermana Doña Julia De Escalante viuda De Torrecillas. Don Rodolfo permaneció en la Nueva España supervisando la construcción de su fortaleza que habría de servir de casa, encomendó construir montado en la pared un altar a la virgen del Rosario, altar que aún permanece en la esquina que inicia el callejón del aguacate y cuya virgen en algunas noches, muchos cuentan, llora sangre.
Don Rodolfo montó guardia por las noches, desde que terminó la novena en honor a sus pequeños hasta el día de su muerte. En la esquina donde encomendó su altar, Don Rodolfo pasaba las noches rezando, entre los habitantes indigenas de esas tierras surgió la advertencia de no cruzar esa esquina al caer la noche pues aquellos que osaban poner un píe en aquella propiedad no volvían a ser vistos jamás. Durante el restante de la longeva vida de Don Rodolfo desaparecieron 46 niños y 20 jóvenes que se esfumaron por completo de esas tierras, hasta el día de su muerte, cuando sus criados dieron cuenta de los horrores que aquellas pobres almas sufrieron. Las osamentas fueron mortero para fortalecer la pared, dentro de la casa los gritos de auxilio eran ignorados mientras en su estudio de los horrores Don Rodolfo extraía la sangre abdominal para consumirla, mientras que la carne forraba sillas y mobiliario del estudio y los huesos se los daba a sus perros como juguetes o premios. Los sesenta y seis muertos, como toda la población indígena de esas tierras era para Don Rodolfo de Escalante el rostro del enemigo responsable de su dolor y tragedia.
Para 1537 el muro y la casa estaban terminados, un Rodolfo con aspecto de ermitaño prohibía a sus esclavos y criados hablar de lo que acontecía durante los días, sólo permitía que salieran a los jardines a regar con un balde que él les daba el aguacate que empezaba a formarse en árbol en la esquina de la propiedad.
Cuarenta años después de aquella fatídica noche de septiembre, noche en que Don Rodolfo lo perdió todo, un estruendo demoniaco llegó hasta la casa de Don Rodolfo, los criados y esclavos dicen que el diablo mismo le visitó para reclamar su alma. En la madrugada de aquel día Don Rodolfo echó a reír en la esquina de su casa, sentado como un niño contemplando su aguacate estremeciendo a todos los que le escuchaban, con una daga que había traído consigo de Toledo puso fin a su vida. La lectura de su testamento dejó en propiedad toda su Hacienda a su hija Carmen De Escalante de Rodriguez, quien decidió limpiar un poco su conciencia transformado aquella casa en una residencia para enfermos que formó parte de la herencia de los De Escalante en México hasta la década de los ochentas.
La casona de los De Escalante vio pasar por sus cuartos a miles de heridos y enfermos que padecieron en aquel lugar. Siglos de dolor abrazan la casa que hoy es hogar de nuestros estudios. El pasar del tiempo se ha encargado de hacer crecer la leyenda de este sombrío lugar.
Muchos años después de los sucesos que comenzaron todo un descendiente de los De Escalante decidió volver con su familia a la vieja casona de Coyoacán. Gustavo Escalante era padre de familia de Emilio, Benito e Irma, esposo de Beatriz Rodriguez. La familia vivió días felices desde el final de la primer década hasta la oscura noche del 20 de septiembre de 1929.
Don Gustavo fue un abogado de origen Español, un hombre bastante respetado por sus colegas y la sociedad en general, tenía muy buenos contactos y su familia vivía una muy buena posición en México. Sin embargo, existió un lado oscuro de Gustavo, una obscena obsesión por el ocultismo. En ocasiones desaparecía por semanas enteras para visitar brujos negros en Catemaco Veracruz. La inquietud que le robaba el sueño era la maldición que aquejaba a su familia desde que su ancestro, Don Rodolfo De Escalante, sembrara el terror en los corazones de los habitantes indigenas de esas tierras y se enemistara con sus dioses jurándoles la más fiera de las venganzas.
Fue así que un brujo le dio a Gustavo una Ouija para que contactara con su ancestro y esclareciera sus inquietudes en torno a los acontecimientos que dieron origen al sufrimiento de muchas generaciones de De Escalantes que por siglos se rehusaron a habitar en México temiendo un trágico final. Muchos siglos habían transcurrido ya y Gustavo estaba determinado a poner fin de una vez por todas al maleficio.
Aquella oscura noche del 20 de septiembre de 1929, Gustavo llegó a casa y pidió a toda su familia reunirse en el salón principal de su residencia. Sobre la mesa de su precioso comedor no había más que 4 velas negras y una tabla con letras escritas en ella. Gustavo explicó para sorpresa de todos el misterioso propósito de sus constantes viajes a Veracruz. Sus hijos por aquel entonces ya alcanzaban como mínimo la adolescencia siendo Benito el menor de ellos con 16 años. Beatriz no sabía muy bien como interpretar la extraña petición de su esposo, los hijos lo tomaron con cierta intriga y curiosidad. Cuando el padre de familia terminó la historia pidió que se apagaran las luces y se encendieran las velas para formar una suerte de circulo en torno al tablero. Todos tomados de las manos dijeron las palabras que el brujo había preparado para Gustavo. Con voz de mando y cierta esperanza dijo: Estamos aquí reunidos, generaciones de Escalantes que exigimos hablar con el alma de Don Rodolfo de Escalante, Capitán español que conquistó estas tierras y habitó hasta el día de su muerte en esta casa.
Todos los integrantes de la familia estaban tomados de las manos, expectantes a una respuesta por parte del tablero. Un frío como jamás habían experimentado los atravesó a todos, las luces que a la distancia se veían se apagaron súbitamente, un silencio sepulcral reinó en la sala… únicamente lo descompuso el sonido de los pabilos de las velas que se extinguieron una a una, como si alguien o algo estuviera soplando para apagarlas. Irma trató de soltar la mano de su padre, Gustavo le gritó: NO, NO DEBEMOS ROMPER LA CONEXIÓN. La pobre no lograba salir de su espanto pero decidió hacer caso a su padre, quien guiaba la sesión con extraña y natural destreza en el oculto asunto. De pronto el oráculo que era sostenido por Gustavo comenzó a moverse. Deletreo letra a letra su respuesta: S-A-N-G-R-E. Se miraron incrédulos todos pero ninguno quiso romper la conexión. Gustavo volvió a preguntar: Don Rodolfo ¿está usted aquí con nosotros? El oráculo nuevamente se movió deletreando la palabra: M-U-E-R-T-E. Nadie daba crédito de lo que estaba sucediendo en aquella oscura noche. Emilio, un joven de 20 años, decidió que había sido suficiente seguirle la corriente a la excentricidad de su padre y sin más soltó la mano de madre y su hermano Benito, al tiempo que dijo: “¡En verdad espera, padre, que no nos demos cuenta que no está buscando más que la manera de asustarnos! Me voy a dormir, ya tuve suficiente locura por un día”. Caminó hacia la puerta corrediza, pesada puerta de madera que dividía el salón principal del estudio de su padre, se cerró violentamente.
Beatriz la madre cayó desmayada, Emilio no podía creer lo que había visto, no había explicación alguna para que una puerta corrediza tan pesada como esa se cerrara abruptamente sin que nadie la empujara. Así fue que sin pensarlo le pidió a su hermano Benito que le ayudara a abrirla, Benito corrió rápidamente a interesarse por su madre que yacía desfallecida en el piso a un lado de la mesa.
Irma no podía parar de llorar, privada por un profundo e inenarrable horror era testigo de una de la escena más escalofriante de su vida. Ninguna leyenda de horror que conociera se comparaba ya con lo que estaba viviendo, ni siquiera las exploraciones que de niños hacían los hermanos en las noches para visitar el árbol de los susurros, pues Emilio les había contado que por la noche si se ponía mucha atención en el tronco del árbol de aguacate en el que terminaba su jardín se podían escuchar los lamentos de una mujer y unos niños, así como desgarradores gritos de horror. Ninguno de los asistentes estaba preparado para lo que tendrán lugar aquella oscura noche.
Cuando Emilio se percató de que su madre estaba tirada a un lado de la mesa corrió a ayudar a Benito, ambos le pidieron ayuda a su padre… nadie les contestó. Alzaron la cara para ver si su padre se encontraba bien, o si también había sido derribado, víctima del miedo ante una situación que comenzaba a pintar para peor. Para asombro de los hermanos, el lugar en donde ellos esperaban encontrar a su padre estaba vacío, sólo asomaba por los ventanales del comedor que daban al jardín la sombra del árbol de aguacate al final de su jardín. Gustavo había desaparecido. Sin dar mayor importancia a la desaparición del jefe de familia, los hermanos esquivaron a una horrorizada Irma que no podía salir de la conmoción. Todo mientras el tablero seguía activo y funcionando como un portal. Llevaron a la madre hasta un pequeño sillón que se encontraba en la sala principal de la casa y decidieron abrir uno de los grandes ventanales de la casa, pensando que quizá un poco de aire fresco reanimaría a la señora.
Cuando Emilio y Benito abrieron el ventanal se percataron de la figura de un hombre que estaba sentado, como contemplando el aguacate, ambos pensaron de inmediato en que su padre habría salido a tomar un respiro al jardín, sobrecogido por la emoción del momento… estaba parcialmente en lo correcto. Cuando decidieron llamarlo el hombre volteó, no vieron más que un ente completamente oscuro del que no se podían distinguir más que un par de brazas ardientes en donde deberían estar sus ojos. Sin dar crédito a lo ocurrido, continuaron su intento por reanimar a su madre. Emilio entonces le dijo a Benito que iría al botiquín por alcohol. Emilio echó a correr y atravesó sin mayor problema el umbral que antes estaba bloqueado por las pesadas puertas corredizas que separaban la sala del estudio y el resto de la casa. Benito, decidió atender al mismo tiempo a su hermana Irma; sin embargo, Irma también había desaparecido. Sorprendido por el hecho, pero sin ánimo de dejar a su madre sola, Benito empezó a llamar por su nombre a su hermana, fue entonces que escuchó carcajadas infantiles, nuevamente en el jardín. Benito estaba convencido de que su imaginación le estaba jugando una mala pasada, se llevó ambas manos al rostro para frotarse los ojos, al abrirlos nuevamente vio claramente a su padre sosteniendo a Beatriz con una mano y empuñando una daga en la otra. ¡PADRE, ¿QUÉ ESTÁ HACiENDO? Grito, e inmediatamente, Gustavo cortó de un sólo tajo la garganta de su hermana para dejarla tumbada al lado del árbol regando éste con la sangre que emanaba a borbotones del cuello de la joven. Benito no podía creer lo que estaba pasando, fue entonces que Gustavo lo miró fijamente y echó a reír.
¡Benito, muévete carajo, que mi mamá no se despierta! –gritó Emilio– súbitamente Benito salió de su asombro sin poder articular palabra alguna. Fue entonces que desde la segunda planta de la casa escucharon al padre llamándoles, este les decía que llevaran a su madre al patio para que el césped húmedo y el aire fresco la reavivara. Cuando Emilio se dispuso a seguir la instrucción de su padre Benito lo detuvo. ¡Mi papá está como loco, acaba de matar a Beatriz… cabrón, vámonos de aquí, hay que sacar a mi mamá! le dijo Benito a Emilio. Ignorando lo que su hermano le imploraba lo apartó y cargó a su madre, como quien carga un costal de papas salió por la ventana que apenas tenía una caída de 30 cm respecto al jardín y la acostó justo en el medio. Al intentar reintegrarse Gustavo apareció detrás de él, tomó al joven de la cabellera, le alzó la cara y de un sólo tajo lo degolló; con una fuerza sobre natural lo lanzó al tronco del árbol, cubriendo éste con la sangre que emanaba con potencia del cuello del joven. Benito subió a toda velocidad a su cuarto, el muchacho no podía dejar de pensar que todo era un mal sueño y tendría que despertar eventualmente. Su idea fue correr a su habitación, quizá contemplándose a sí mismo durmiendo: despertaría.
En el jardín, el cuerpo de Beatriz seguía tirado, sin conciencia alguna de lo que estaba sucediendo, fue así que Gustavo la recogió, tomándola entre sus brazos la cargó hasta la base del árbol, empuñando su daga se la enterró de forma violenta en el corazón. Inmediatamente dejó caer el cuerpo de su mujer, todavía con la daga clavada en el pecho, ya en el piso con la maestría de un cirujano (o quizá la de un carnicero) rompió la barrera torácica de la mujer, extrajo su corazón y lo contempló… mientras el cuerpo sin vida regaba con más sangre las raíces de el árbol de aguacate.
Benito presenció aquel horror desde su ventana. Buscando la salida de su pesadilla únicamente se hundió aún más en la misma. Benito sabía que la situación que vivía era límite, debía de enfrentarla para sobrevivir así fue que puso marcha a toda velocidad al jardín. Era Benito quien tenía que enfrentar a un Gustavo que aquella noche parecía más un demonio que su padre, fue así que antes de salir al jardín tomó la ouija de la mesa. Lo que había empezado todo tendría que terminarlo. A toda velocidad se lanzó en dirección a su padre para golpearlo con la tabla y así desarmarlo; sin embargo, en un reflejo ante el ataque inminente el padre clavó la daga en la tabla. La fuerza del golpe de aquella daga contra la tabla fue más la de una explosión que la de un simple pedazo de acero afilado rompiendo una tabla de madera. Un chillido horrendo se escuchó en lugar del sonido de la madera rompiéndose. Benito y Gustavo quedaron tirados en el jardín. El esfuerzo final y absoluto sería recomponerse para asestar el golpe final al oponente, cuando Benito intentó hacer lo propio, Gustavo estaba encima de él. Lo miro fijamente y le dijo: ¡Hijo, tienes que ser tú quien termine con esto, no traigas más dependencia maldita a este mundo!.
Benito intentaba quitarse a Gustavo de encima, la daga empuñada en su mano ahora tenía como base el tablero ouija… Gustavo retiró su brazo para tomar impulso y cuando todo parecía perdido para el muchacho… el padre de un sólo golpe y sin meditación se clavó el cuchillo en la sien.
El cuerpo sin vida de Gustavo escurría sangre en la cara de Benito, el joven con apenas 16 años no podía terminar de entender como toda su vida se había venido abajo en a penas minutos de una oscura y desafortunada noche de septiembre. Benito perdió la conciencia.
Debido a la posición social de la familia De Escalante y a algunos colegas del licenciado Gustavo De Escalante y Casas, los periódicos no publicaron más que una esquela recordando a “Gustavo de Escalante y Casas, padre de familia de Emilio e Irma De Escalante Rodríguez, esposo de Doña Beatriz Rodríguez Martínez, a quienes sobrevive el joven Benito De Escalante Rodríguez. Perdieron la vida durante un intento de robo a su propiedad. Qué en Paz Descansen…” el periódico daba información sobre los horarios de la novena que se ofrecería por el descanso eterno de la familia. La versión oficial de la historia fue esa. Benito único testigo y superviviente sabía que la realidad había sido otra, pero nunca hasta el día de su muerte quiso contar lo ocurrido. El relato de aquella oscura noche lo guardó en una caja junto a otra memoria oscura. La caja sólo decía: “no abran nunca esta caja de la media noche”. Clavado en ese baúl de madera estaba el arma homicida, una preciosa daga antigua con una empuñadura de fina manufactura que tenía el escudo de armas de la familia De Escalante.
El 6 de septiembre de 1986 el cuerpo del capitán del Heroico cuerpo de fucileros Benito De Escalante Rodriguez fue encontrado por su asistente doméstica en su casa en el barrio de Santa Catarina en la delegación Coyoacán, murió de causas naturales según lo indicado su certificado de defunción.
Su casa en el número 34 de la calle Francisco Sosa estuvo abandona muchos años. Las únicas visitas que recibía la propiedad eran el sin fin de curiosos y amantes de lo paranormal que se daban cita en las madrugadas para comprobar si el llanto de sangre de la virgen del Rosario, que se encontraba en un altar cubierto por las ramas y hojas de un antiguo árbol de aguacate, eran reales. O bien, si los lloros y quejas de dolor de una madre y sus hijos eran audibles entrada la media noche. O si el hombre de la capa se aparecía por aquella esquina a las 3 con 33 de la madrugada. Finalmente la delegación Coyoacán tomó posesión del inmueble y fue rentado como espacio para oficinas. En la oficina, que hoy es un estudio se encontró el baúl con la daga, donde escrita estaba la historia antes contada y una carta cerrada que decía “el niño”.
El niño 
Todas las tardes al volver del cuartel tenía la única certeza de que me encontraría al mocoso regordete jugando con sus amigos fuera de mi casa. Por años toleré que ese infeliz chamaco me imitara y me siguiera como marchando a mi lado, pidiendo tocar mi uniforme e ignorando mi atenta petición de que me dejara en paz. Pero yo nunca creí ser un asesino, odiaba a ese niño sí, pero nunca lo suficiente como para matarlo. Escribo esta confesión que espero no sea leída nunca, porque no puedo más con la culpa, pero sobre todo con la imagen maldita del escuincle regordete que me sigue a todos lados a donde voy.
El día 15 de septiembre de 1949, lo recuerdo pues volvía de la ajetreada jornada del desfile militar, toqué la puerta del número 15 de la privada Mondragón. Hasta ese lugar había seguido al condenado chamaco. Me atendió un señor, no tendría más de 40 años, con algo de sorpresa el muy maricón pensó que tenía algún problema que el ejercito iba a resolver. Le aclaré que mi visita tenía como objetivo resolver un asunto urgente. Quería saber si el niño malcriado y regordete era su vástago. Toda vez que el imbécil me confirmó que la dolencia ésa era su niño, le pedí que le ordenara que dejara de estarme fastidiando, le advertí que no quería volver a ver a su hijo y a su panda de amigos jugando cerca de mi propiedad nunca más. Tengo derecho a estar solo, a no escuchar el infernal chillido de esos mal nacidos cuando quiero retirarme a descansar. Como no podía ser de otra manera, me juró por su madre que la molestia no se repetiría, me ofreció pasar a su casa, tomar un café… nomás no me ofreció a su esposa porque no tuvo oportunidad. Le dije que lo único que quería de él era que su niño no me estuviera jodiendo y no se apareciera más por mi casa y mi calle. Se le pusieron sus ojos rojos y me extendió la mano, como si yo quisiera estrechar la mano sudada de un blandengue como ése, di la media vuelta y le dije: estás advertido, cabrón.
Antes de matarse mi padre me dio el mejor consejo de la vida: no traigas dependencia maldita a este mundo.
Ciertamente no tolero la compañía de mujeres que no sea por más de unas horas, desnudas y en la cama, como para qué carajos querría yo además a un niño.
El día 20 de septiembre de 1949, pasaban las 1800 horas cuando regresé de una caminata por el barrio. Ahí estaba ese engendro del demonio, jugando a las canicas en solitario. Le grité: “le advertí a tu padre que no quería volverte a ver aquí, mocoso”. Lleno de ira me abalancé hacía él. La cara de espanto que tenía la pequeña bestia ése era castigo suficiente. Pero aún hoy a tres años de lo que pasó no puedo entender lo que se apoderó de mí, ese día.
Todo lo que hice, si es que yo lo hice fue en calidad de espectador, cuando tomé al niño era para llevarlo de las orejas con el bueno para nada de su padre, con el afán de que le dieran una merecida chancliza, juro que esa era mi intención.
Primero le tomé de la oreja y cuando lo quise arrastrar el mocoso empezó a llorar. Ese tipo de mariconerías francamente me encabronan pero no como para tomarlo del cuello. Mis manos, las dos apretaron su cuello y cargaron al niño en la esquina de mi casa, parecía que se lo estaba entregando a la virgen, el olor de los orines de ese mocoso era penetrante, pero parecía que no me importaba que sus meados fueran a manchar mi uniforme, porque con los dos brazos lo cargué más hasta que escuché finalmente como el pescuezo le tronó. Juro que cuando volví en mí el niño estaba tirada burlándose de mí. Abrí el portón de mi casa y cuando iba a entrar a mi sala para tomarme un tequila escuché un golpe muy fuerte, era un coche que se había estampado contra el muro exterior de mi casa, abajo del coche estaba el cuerpo del mocoso ése… La cruz y la policía dijeron que el conductor tratando de esquivarlo se lo llevó y lo mató, pero yo sé que eso no fue así, como también sé que el empedrado de la calle no deja que los coches tomen mucha velocidad, no sé cómo es que el conductor de ese Cadillac también se murió.
Creo que estoy perdiendo la razón, pero también creo que la maldición de la que tanto hablaba mi padre es real. Juro por la memoria de mi madre que los acontecimientos de ese día me tuvieron como mero espectador, pero aún así no puedo quitarme de la cabeza la imagen de ese niño entre mis manos, sus ojos que se apagaron cuando le tronó el cuello. Todo lo demás que pasó ese día ya no sé si es verdad, o sólo un sueño. ¿Yo maté a ese niño? ¿Qué se apoderó de mí, llenando mi ser de tanta rabia? Ya no sé si es verdad, pero necesito limpiar mi conciencia.
Ese niño viene a joderme la existencia, todas las madrugadas a las 3 me levanto, lo quiera o no. También, lo quiera o no lo veo y lo escucho jugando con sus canicas en la esquina donde murió.

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2018.08.27 01:02 makaragamz Hay leyes o procedimientos que me ayuden contra un padre alcohólico y violento?

[UPDATE] Muchas gracias a todos por el apoyo, les comento muy en resumen lo ocurrido con esto. Un tiempito luego de creado este post, mi viejo llegó a casa del laburo (peón de seguridad) muy ebrio e hizo toda una escena y empezó a discutir de boludeces con mi vieja. Entre cosa va cosa viene se va todo a la chota y empezó a gritarme y amenazarme que me iba a matar, que ya me iba a agarrar en la calle. Aprovechamos esto para grabarlo y fuimos volando a Lavalle 1250 que está la oficina de violencia familiar.
En resumen, ya lo pudimos sacar de casa, restricción perimetral por 90 días y nos dieron a mi vieja y a mí uno botón de pánico. La idea igual es no dormirnos en los laureles y tratar de movernos. Pero en lo que va desde que lo sacamos cambió MUCHO la cosa en casa, estamos super tranquilos y menos tensos.
Muchas gracias a todos!!!
[Post original]
Primero que nada gracias por pasarse por acá, esto va ser algo largo y aburrido. Abajo de todo va estar el tl;dr.
Primero un poco de contexto, que es muy importante a tener en cuenta. Vivo en Parque Patricios con mi pareja y mis viejos. Alquilamos una casa previamente usada como depósito, tenemos seguridad que quien nos alquila es dueño pero el problema es que nunca nos hizo un contrato legal, por lo que es todo verbal. Mis viejos laburan, pero yo estoy en busqueda laboral desde hace un tiempo ya, mi pareja se está preparando para anotarse a enfermería en la Facultad de Medicina. Mientras tanto yo me muevo haciéndo reparaciones de Pc y celus, y ella como peluquera, obviamente no son un gran aporte a casa pero para nuestras necesidades y aportar algo de comida van, es mejor que estar en 0.
La situación es algo complicada como se habrán dado cuenta, pero eso lo estamos resolviendo por otros lados, el problema mayor que tenemos es mi viejo. Mi viejo es una persona que vivió una vida de pura fuerza bruta, mucha violencia y alcohol, es el paraguayo machista que exige respeto mientras está tirando platos o rompiendo algún aparato o mueble. Puteando a mi vieja cada que puede, nunca le falta la botella de alcohol, etc. se dan una idea ya. Como si fuera poco, ya está en sus 50 y pico, todo el alcohol de su vida le aceleraron los tramites para empezar a dejarlo senil, es imposible tener una charla tranquila, diplomática, justa con el, siempre va a tener la razón y si no la tiene va a hacer berrinche pataleando, tirar excusas sin mucho sentido y que nada tienen que ver con la vida, o directamente se te va abalanzar para tomar la razón a las piñas. Dios lo bendijo con un cuerpo físicamente activo y bastante fuerte, cosa que no viene bien acompañada con una mente ya atrofiada.
Hace muchos años llevamos una vida super inestable con el, cada tanto tratándo de sacarlo a la mierda de casa pero no es tan fácil, ya que cada vez que el reacciona violentamente yo salgo a reaccionar para frenarlo, y eso la policia lo vé como simple violencia doméstica, no pueden hacer nada salvo dejarnos charlando o llevarnos a los dos, para largarnos a las horas y volver a la misma mierda. Pero en estas semanas todo escaló un nivel, se armó otro quilombo y ya estamos todos en un punto casi climático, el esta más inestable que nunca, yo con mi pareja vivimos encerrados en nuestro cuarto tirando cvs o tratando de aprender algo (yo estoy estudiando algo de programación y ella cosas de baile o preparandose para estudiar enfermería). No puedo cruzarme con el porque cualquier cosa puede pasar, está super fiera la cosa en casa.
Lo que quisiera saber, es que puedo hacer? Mudarme yo solo con mi pareja no es opción, ya que no tenemos un laburo estable. Mudarnos los tres con mi vieja viene siendo nuestra mejor chance, pero no podemos entrar a casi ningún lado porque no tenemos garante, ni ahorros lo suficientemente grandes para un seguro de caución y toda la guita que te piden para entrar a casi cualquier lugar. Mudarnos a provincia es una opción, pero es complicada por tema de viaje para mi vieja (ella es una señora grande ya y sale a las 10 de la noche). Además, personalmente es alto bajón que por una persona con claros signos de locura, por ser un violento de mierda, tenga el poder de sacar a 3 personas de su casa, que se yo, me haré la víctima pero suena re injusto.
Que se puede hacer en esta situación? tengo en casa un loco violento, grande, alcohólico pero que sabe aparentar muy bien su cordura, fuera de casa un amor pero dentro un puto berserker. Literalmente no tiene amigos y su familia no lo banca, es un hombre solitario, pero se maneja lo suficientemente bien para aparentar bienestar con quien corresponde, por eso no sé que tan viable es tratar de encerrarlo como loco, no sé como son estos trámites.
Serviría de algo dejarme golpear yo para ponerle una causa? ya me estoy quedando sin opciones... hasta me han ofrecido un poco de "ayuda violenta" contra el, pero por más tentadora que sea la oferta esto no ayudaría mucho, creo yo.
En fin, que esto sirva como descargo, pero me gustaría posta saber que puedo hacer, sé que cometí banda de errores en mi vida como no tener una carrera o no tener un laburo fijo y eso complica MUCHO mi situación, pero necesito saber que puedo hacer ahora, en lo pronto...
Como proyecto tengo ya fijo tener algún estudio en informática y más adelante un profesorado de inglés, mientras mi pareja se mete en enfermería, pero necesito primero salir de esta situación para llegar vivo a lograr eso, es literal si digo que de mi viejo se puede esperar cualquier cosa.
Bueno ahora si, de verdad agradecería cualquier tipo de comentario, opinión, cagada a pedos, lo que sea, cualquier cosa que puedan orientarme a moverme bien en este asunto. Desde ya muchísimas gracias.
Tl:dr; mi viejo es alcohólico y violento contra su propia familia, no tengo laburo y no tenemos forma fácil de mudarnos para alejarnos. En cualquier momento nos va explotar violentamente, que podemos hacer?
Espero también que ese thread pueda ayudar a cualquiera que esté en una situación parecida a la mía, cosa que es bastante fácil.
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2018.03.10 11:53 Deathsroke Mini rant

Bueno, el otro dia estaba en lo de mi abuela y estaban viendo "El diario de Mariana" (Mañana? No se, no miro mucha tele) donde estaban entrevistando a una mujer que boxeaba profesionalmente. La mina masomenos contaba que onda y como se metio en eso. Hasta ahi todo bien.
Bueno, la mina medio que tiraba comentarios onda "si, las minas podemos hacer todo lo aue hacen los hombres" etc y andaba todo bien. Entonces en una le decían "Jaja, entonces si agarras a tu pareja wue te engaña" "y" decía ella "obviamente lo fajo" a lo que le contestaban "ah si, vos lo moles a palos nomas" (o algo similar" y todos se reian.
Ahora aca biene el tema, últimamente estuvo habiendo mucho bardo sobre temas de igualdad, violencia de genero y demas y esta bien claro que si un hombre tira un comentario en la tele de esa índole te comes un garron de la gran flauta sin importar si es serio o no porque "con eso no se jode" pero si lo dice una mina si esta bien?
Me quejo porque veo eso por todos lados, como se aplica ese doble estándar y que la sociedad lo avala y me rompe las pelotas que nadie de los que "luchan por igualdad" lo señale (lo cual me parece super hipocrita). Porque si dale, para el aborto obvio que salen decenas de miles a hacer ruido pero por una verdadera ley de violencia doméstica nada. A llorar cuando alguien dice algo no PC sale todo el mundo pero si lo dice alguien de los "grupos explotados" no pasa nada? A mi me da alta bronca eso, no específicamente por el caso debesta mina porque el chiste si me parecio inofensivo, sino porque esta bien el chiste solo porque es mujer.
EDIT: Porque se ve que hay muchos que no ven el bosque por los arboles aclaro. Me chupa un huevo el programa de chimento este del orto, lo que pasa es que es la gota que colmo el vaso y me molesta nas todavía que muchos de ustedes (saben quiénes son) esten diciendo eso cuando aca el otro dia que el boludo de Cacho tiro su chiste de mal gusto saltaban como si acabara de violar a una mina. Si esto mismo lo decia un chabon nadie iba a decir "bue, es un programa de chimento", iban a pedir que lo echen de su trabajo y lo apedreen por basura macho facista del patriarcado o slguna forrada asi.
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2017.09.25 09:48 albedrio Hay gente que nace desgraciada y muere desgraciada", dice Bella

El caso es que siendo Rocío una niña se mudó con su familia a Huelva capital, al barrio de la Natividad. La conocían por ser de 'los Pando', como apodan en La Zarza a su familia.
En las escasas fotos que Rocío había colgado en su perfil de Facebook (donde se llamaba 'Rocio Jairo Aguilarv' [sic] y tenía 551 'amigos') aparecía con toda normalidad con sus hijos en fiestas familiares y escolares, o sola, con un elegante vestido azul ceñido al cuerpo, o vaqueros blancos y alegre blusa anaranjada.
Siempre con buen aspecto físico. Joven y fuerte. Pero la Rocío del crudo mundo real, la que se encontró hace tres semanas la vecina Bella, era por el contrario una mujer "de delgadez muy exagerada", enfermiza. "Le pregunté que si estaba mala del tiroides, y me dijo que iba a mirarse", recuerda la que se convirtió en su anfitriona.
"Huían de algo gordo"
La joven madre, los cuatro hijos y su nuevo compañero, un hombre algo mayor que ella pero prematuramente envejecido, con gafas oscuras, el pelo rapado y muletas, llegaron al pueblo natal de Rocío en busca de refugio.
"Decía que había tenido que dejar su piso de Huelva porque lo necesitaba el dueño". Pero no la creyeron y se dieron cuenta de que en realidad "venían huyendo de algo gordo": la miseria, la falta de salidas, también la posible adicción a medicamentos. "Cuatro niños y sin nada".
Quería Rocío instalarse en la casa ancestral de su abuela materna, que llevaba cerrada 25 años y estaba apuntalada, con goteras, sin agua corriente ni luz. "Había ratas como elefantes" en ese 'cuarto', como en La Zarza llaman a las casas antiguas. Pero, como no tenía otro sitio donde ir, se metió dentro con toda su prole. Pasaron allí una noche.
El día siguiente, Bella fue a llevar comida a su madre, que vive en el 'cuarto' de al lado de donde se había metido Rocío con los niños y José Antonio. Y así descubrió al pasar cómo vivía la 'hija pródiga'. "Cuando vi cómo estaba con los cuatro niños, me quedé asustada no, lo siguiente. Volví llorando a casa. Les hice una comidita rápida y se la llevé, con agua fresca. Creo que esos niños no bebían agua fresca desde hace años. ¡Qué cara de ilusión tenían! Se me pusieron los pelos de punta y se me hizo un nudo en la garganta. Hablé con mi cuñada, con la que vivo arriba de la pensión de ella, para que los alojara en una habitación".
Así, la familia numerosa recién llegada a La Zarza encontró alojamiento y comida gratis en la pensión La Coneja de Isabel y Bella durante cuatro noches, mientras Rocío buscaba una casa en alquiler en buenas condiciones adonde mudarse.
En esos días, las anfitrionas y sus huéspedes se encariñaron. "Los niños nos decían 'tita'", se alegra Bella al recordar ese encuentro solidario con los que venían "sin nada".
Los niños, "muy bien educados", se maravillaban con las comidas de la pensión: las uvas, los plátanos, los guisos y el cola-cao, ¡calientes! Le pareció a su rescatadora que los chiquillos llevaban mucho sin comer con cuchara. "Pero lo mismo que digo una cosa digo otra: que los niños no estaban desnutridos, no se les veía abandonados. Iban limpios; las uñas no estaban sucias, descuidadas. Estaban limpias. Llevaban ropa que les daban, eso se nota: pero era ropa limpia".
Los niños iban a empezar el curso en el colegio público de primaria Santa Bárbara, en La Zarza (el hermano mayor también, aunque por edad debía haber ido ya a un instituto de secundaria). Y su madre, como no tenía dinero para peluquería, les cortó ella misma el pelo para su estreno escolar, lo mejor que supo.
Cuando su acogedora se enteró, envió a su sobrina peluquera para que les repasara el cuello a los niños. Subraya Bella ese detalle para expresar cómo Rocío no pedía ayuda como por no molestar, y a la vez se esforzaba por cuidar a sus hijos. Su habitación estaba siempre limpia y todos ellos, 'refugiados' nacionales en el Cuarto Mundo de la pobreza interior de España, se portaban mejor que muchas familias de turistas, dice Bella. "Los niños abrazaban y besaban a su madre, pero se les veía faltos de cariño", recuerda ahora.
La pareja de Rocío, José Antonio, de unos 40 años, con el que llevaba unos dos años de relación, estuvo con ellos parte del tiempo durante su estancia en la pensión. Se excusó con las anfitrionas de no poder quitarse las gafas de sol por una enfermedad de la vista. Hablaba poco, era correcto.
Ninguno de los niños era hijo suyo biológico pero todos le llamaban “papá”. Usaba muletas. Se enteraron de que había sido militar y era pensionista por algún tipo de invalidez profesional. Pero parecía que el verdadero cabeza de familia era Javier, el hijo de 14 años, quien, en palabras de Bella, ejercía "de padre, madre y hermano mayor".Rocío y José se suicidaron en casa y sus 4 hijos pequeños creyeron durante 5 días que dormían El hijo mayor de ella, de 14 años, cuidaba de sus hermanos durante el tiempo en el que convivieron con los cadáveres de su madre y su pareja. 25 septiembre, 2017 03:12 HUELVA SUCESOS NIÑOS Eduardo del Campo @EdelCampoCortes La pareja que apareció muerta este sábado en una casa de La Zarza (Huelva) y con cuyos cadáveres convivieron durante unos cinco días los cuatro hijos menores de ella perdió la vida por una ingesta masiva de medicamentos para suicidarse, según apunta la autopsia practicada este domingo a los cuerpos en el Instituto Anatómico Forense de Huelva, de la que han informado a EL ESPAÑOL fuentes de la investigación.Una casa con cocina, con nevera, con luz, con agua. Los vecinos de la calle, destaca Bella, se solidarizaron con Rocío y le llevaron comida, como “leche y galletas”, a su nuevo hogar para que pudiera reiniciar su vida en su pueblo de origen sin pasar hambre.
Separación dolorosa
Los niños empezaron el colegio y enseguida se hicieron amigos nuevos en la calle. Sobre su discreta miseria doméstica siguieron construyendo en paralelo su vida infantil de juegos y aprendizaje. Su evasión, su supervivencia. Pero esta semana, la segunda de clases, su hogar fue dando señales de su descomposición final.
Los profesores notaron que cada día los cuatro hermanos iban menos aseados al colegio. Decían que tenían hambre. “Y les daban de desayunar en un cuarto que tienen los profesores”. El hermano mayor pensaba que su madre y su pareja sólo estaban dormidos profundamente por efecto de las “pastillas para dormir”, como otras veces, y no intentó despertarlos ni avisó a nadie. O prefería creerse que sólo estaban dormidos y que tarde o temprano despertarían.
Y desde el martes hasta el jueves siguió con su rutina: levantaba a sus hermanos, los vestía y se iban los cuatro al colegio sin desayunar. En casa, al volver, rebuscaban en la comida donada que había en la vivienda. Incluso cortaron lonchas de un jamón. En el fregadero se iban amontonando los platos sucios. Mientras los niños hermanos sobrevivían sin llamar la atención, Rocío y José Antonio seguían ‘dormidos’ en la habitación principal.Rocío y José
La Guardia Civil, que ha enviado muestras al Instituto Nacional de Toxicología para determinar las sustancias que ingirieron, consideraba antes de la autopsia que Rocío, de 32 años, y José Antonio, algo mayor que ella, podrían haber muerto por una sobredosis accidental, pero la gran cantidad de pastillas que tragaron y el hecho de que lo hicieran los dos a la vez indica como la causa más probable que quisieran quitarse la vida adrede. La autopsia también indica que llevaban muertos desde principios de esta semana.
Los cuatro hijos y una niña más junto a su madre Los cuatro hijos y una niña más junto a su madre A Rocío y José Antonio no se les veía desde el martes, lo que indica que los niños estuvieron conviviendo con los cadáveres de sus padres (él no era su progenitor biológico, pero le llamaban "papá") toda la semana sin saber que no estaban dormidos en el dormitorio principal, como creían, sino muertos.
El sábado al mediodía el casero, alertado por el olor de la descomposición, entró a la casa y descubrió a la pareja acostada sin vida.
Rocío tenía cuatro hijos de dos padres distintos: el mayor, Javier, de 14 años, y tres pequeños de entre 5 y unos 8 años, Yeray, Jairo y Jaime, fruto de una relación posterior con un hombre del vecino pueblo de Tharsis (Huelva) del que se separó antes de irse a vivir con José Antonio.
El primogénito, que iba a cumplir 15 años en diciembre, no alertó a nadie en todo ese tiempo porque era habitual para él que la pareja pasara largos periodos ausentes en el hogar debido al efecto de, aparentemente, los somníferos.
En esos periodos, Javier se ocupaba a solas de sus hermanos pequeños. "Mi madre se toma pastillas para dormir y hay veces que está todo el día y toda la noche durmiendo", le había dicho el chaval días antes a Bella Vázquez, una vecina de La Zarza que junto a su cuñada Isabel Hermoso, dueña del hostal La Coneja, alojó y dio de comer a toda la familia cuando hace unas tres semanas llegaron "sin nada" a este pueblo de 1.260 habitantes en la comarca minera del Andévalo.
"Hay gente que nace desgraciada y muere desgraciada", dice Bella, que detalla a EL ESPAÑOL cómo el drama familiar con el que se encontró a principios de septiembre ha desembocado en tragedia.
José era militar retirado y sufría alguna lesión Las minas de la comarca onubense del Andévalo fueron cerrando, desde Minas de Riotinto a La Zarza, y esta zona se hundió en una depresión económica, de la que está remontando poco a poco en los últimos años gracias a la reapertura de varias instalaciones.
El caso es que siendo Rocío una niña se mudó con su familia a Huelva capital, al barrio de la Natividad. La conocían por ser de 'los Pando', como apodan en La Zarza a su familia.
En las escasas fotos que Rocío había colgado en su perfil de Facebook (donde se llamaba 'Rocio Jairo Aguilarv' [sic] y tenía 551 'amigos') aparecía con toda normalidad con sus hijos en fiestas familiares y escolares, o sola, con un elegante vestido azul ceñido al cuerpo, o vaqueros blancos y alegre blusa anaranjada.
Siempre con buen aspecto físico. Joven y fuerte. Pero la Rocío del crudo mundo real, la que se encontró hace tres semanas la vecina Bella, era por el contrario una mujer "de delgadez muy exagerada", enfermiza. "Le pregunté que si estaba mala del tiroides, y me dijo que iba a mirarse", recuerda la que se convirtió en su anfitriona.
"Huían de algo gordo"
La joven madre, los cuatro hijos y su nuevo compañero, un hombre algo mayor que ella pero prematuramente envejecido, con gafas oscuras, el pelo rapado y muletas, llegaron al pueblo natal de Rocío en busca de refugio.
"Decía que había tenido que dejar su piso de Huelva porque lo necesitaba el dueño". Pero no la creyeron y se dieron cuenta de que en realidad "venían huyendo de algo gordo": la miseria, la falta de salidas, también la posible adicción a medicamentos. "Cuatro niños y sin nada".
Quería Rocío instalarse en la casa ancestral de su abuela materna, que llevaba cerrada 25 años y estaba apuntalada, con goteras, sin agua corriente ni luz. "Había ratas como elefantes" en ese 'cuarto', como en La Zarza llaman a las casas antiguas. Pero, como no tenía otro sitio donde ir, se metió dentro con toda su prole. Pasaron allí una noche.
El día siguiente, Bella fue a llevar comida a su madre, que vive en el 'cuarto' de al lado de donde se había metido Rocío con los niños y José Antonio. Y así descubrió al pasar cómo vivía la 'hija pródiga'. "Cuando vi cómo estaba con los cuatro niños, me quedé asustada no, lo siguiente. Volví llorando a casa. Les hice una comidita rápida y se la llevé, con agua fresca. Creo que esos niños no bebían agua fresca desde hace años. ¡Qué cara de ilusión tenían! Se me pusieron los pelos de punta y se me hizo un nudo en la garganta. Hablé con mi cuñada, con la que vivo arriba de la pensión de ella, para que los alojara en una habitación".
Así, la familia numerosa recién llegada a La Zarza encontró alojamiento y comida gratis en la pensión La Coneja de Isabel y Bella durante cuatro noches, mientras Rocío buscaba una casa en alquiler en buenas condiciones adonde En esos días, las anfitrionas y sus huéspedes se encariñaron. "Los niños nos decían 'tita'", se alegra Bella al recordar ese encuentro solidario con los que venían "sin nada".
Los niños, "muy bien educados", se maravillaban con las comidas de la pensión: las uvas, los plátanos, los guisos y el cola-cao, ¡calientes! Le pareció a su rescatadora que los chiquillos llevaban mucho sin comer con cuchara. "Pero lo mismo que digo una cosa digo otra: que los niños no estaban desnutridos, no se les veía abandonados. Iban limpios; las uñas no estaban sucias, descuidadas. Estaban limpias. Llevaban ropa que les daban, eso se nota: pero era ropa limpia".
Los niños iban a empezar el curso en el colegio público de primaria Santa Bárbara, en La Zarza (el hermano mayor también, aunque por edad debía haber ido ya a un instituto de secundaria). Y su madre, como no tenía dinero para peluquería, les cortó ella misma el pelo para su estreno escolar, lo mejor que supo.
Cuando su acogedora se enteró, envió a su sobrina peluquera para que les repasara el cuello a los niños. Subraya Bella ese detalle para expresar cómo Rocío no pedía ayuda como por no molestar, y a la vez se esforzaba por cuidar a sus hijos. Su habitación estaba siempre limpia y todos ellos, 'refugiados' nacionales en el Cuarto Mundo de la pobreza interior de España, se portaban mejor que muchas familias de turistas, dice Bella. "Los niños abrazaban y besaban a su madre, pero se les veía faltos de cariño", recuerda ahora.
La pareja de Rocío, José Antonio, de unos 40 años, con el que llevaba unos dos años de relación, estuvo con ellos parte del tiempo durante su estancia en la pensión. Se excusó con las anfitrionas de no poder quitarse las gafas de sol por una enfermedad de la vista. Hablaba poco, era correcto.
Ninguno de los niños era hijo suyo biológico pero todos le llamaban “papá”. Usaba muletas. Se enteraron de que había sido militar y era pensionista por algún tipo de invalidez profesional. Pero parecía que el verdadero cabeza de familia era Javier, el hijo de 14 años, quien, en palabras de Bella, ejercía "de padre, madre y hermano mayor".
Una casa con cocina, con nevera, con luz, con agua. Los vecinos de la calle, destaca Bella, se solidarizaron con Rocío y le llevaron comida, como “leche y galletas”, a su nuevo hogar para que pudiera reiniciar su vida en su pueblo de origen sin pasar hambre.
Separación dolorosa
Los niños empezaron el colegio y enseguida se hicieron amigos nuevos en la calle. Sobre su discreta miseria doméstica siguieron construyendo en paralelo su vida infantil de juegos y aprendizaje. Su evasión, su supervivencia. Pero esta semana, la segunda de clases, su hogar fue dando señales de su descomposición final.
Los profesores notaron que cada día los cuatro hermanos iban menos aseados al colegio. Decían que tenían hambre. “Y les daban de desayunar en un cuarto que tienen los profesores”. El hermano mayor pensaba que su madre y su pareja sólo estaban dormidos profundamente por efecto de las “pastillas para dormir”, como otras veces, y no intentó despertarlos ni avisó a nadie. O prefería creerse que sólo estaban dormidos y que tarde o temprano despertarían.
Y desde el martes hasta el jueves siguió con su rutina: levantaba a sus hermanos, los vestía y se iban los cuatro al colegio sin desayunar. En casa, al volver, rebuscaban en la comida donada que había en la vivienda. Incluso cortaron lonchas de un jamón. En el fregadero se iban amontonando los platos sucios. Mientras los niños hermanos sobrevivían sin llamar la atención, Rocío y José Antonio seguían ‘dormidos’ en la habitación principal.
El viernes faltaron al colegio. Y el sábado por la mañana, el mayor fue a ver a su ‘tita’ Bella a la pensión, como recuerda ahora ella con dolor incrédulo. "Vino, me dio dos besos, muy contento. Estaba jugando en la calle con sus amigos nuevos. ‘¡Ve a jugar!’, le dije" Y el chico se fue.
Pero una hora después, sobre las 12.20 del mediodía, Javier volvió en busca de Bella a la pensión. Esta vez llegaba llorando.
–¡Te tengo que decir algo muy importante, pero no puede escucharme nadie!
–¿Qué te ha pasado?
–¡Se ha muerto mi madre!
–¡Cómo va a morirse! ¡Se habrá tomado pastillas para dormir! –le respondió incrédula su benefactora.
–Y su pareja también se ha muerto.
–¡Sí, hombre, como Romeo y Julieta! –seguía Bella sin dar crédito a la noticia.
El muchacho le aseguró que era verdad. Y le pidió a la mujer que lo escondiera en la pensión porque temía que "la guardia", la Guardia Civil, iba a venir y se lo iba a llevar.
Lo que había ocurrido entre una visita y otra del chico es que el casero de la vivienda, Andrés Molina, se presentó a preguntar por los inquilinos adultos, de los que no tenía noticia; el hijo mayor dijo que ni su madre ni su compañero podían abrir la puerta porque estaban “dormidos”. Y añadió que ella estaba “muy fría”.
El dueño, alarmado por ese detalle y por el olor a descomposición que salía de la casa, entró entonces y descubrió los dos cadáveres en la cama. No tenían signos de violencia.
Fue entonces cuando se descubrió que los cuatro niños habían estado viviendo de martes a sábado con su madre y su padrastro muertos detrás de la puerta, sin saberlo o sin quererlo saber. Luego se ha sabido que el hijo mayor respondía si le preguntaban por su madre y su pareja que ella estaba “dormida” y él “jugando a la Play”.
El chico fue corriendo a darle la terrible noticia a Bella, su acogedora en la pensión, y ésta regresó con él a la casa de la tragedia para ver a los demás niños. La Guardia Civil llegó y se hizo cargo de los menores mientras acudían otros parientes a buscarlos.
Precisa Bella, que estaba allí, que a los tres más pequeños los recogió su abuela paterna y su padre legal y biológico, un hombre del pueblo de Tharsis y residente en Huelva que en ese trance le contó que él llevaba año y medio reclamando sin éxito la custodia de sus tres hijos porque con su madre estaban “abandonados”.
Este padre de los tres pequeños quiso también asumir el cuidado del hermano mayor, aunque no sea hijo biológico suyo, para que los cuatro niños no se separen. Pero de Javier vino a ocuparse su abuelo materno, el antiguo minero Paco, que vive en Huelva, donde la abuela materna, María, trabaja de aparcacoches.
Aunque los niños volverán a vivir en Huelva capital y será fácil que sigan viéndose allí (la Junta de Andalucía tiene que estudiar su situación), el primogénito que había cuidado "como un padre, una madre y una hermana mayor" a sus hermanos pequeños Jaime, Jairo y Yeray “lloraba lo más grande” este sábado al ver que los separaban apenas horas después de conocer la verdad del cuento: que no pueden seguir yendo al cole y jugando con los amiguitos en la calle como si su madre no estuviera muerta, sino que fuera sólo la bella durmiente a la que un día despertarán a besos de su eterna maldición.
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2017.08.07 09:41 Subversivos Mi padre me quiere

  1. Lo que dice la ley
El Convenio de La Haya considera ilícito el traslado o retención de un menor "cuando se haya producido con infracción de un derecho de custodia atribuido, separada o conjuntamente, a una persona (...) con arreglo al Derecho vigente en el Estado en que el menor tenía su residencia habitual inmediatamente antes de su traslado o retención".
El convenio persigue disuadir a los ciudadanos de los Estados firmantes de llevar a cabo una sustracción parental y, en el caso de que se produzca, reponer la situación del menor al momento anterior a la actuación ilícita.
La jueza que examinó el asunto en la primera insancia, María del Carmen Siles, declaró en su resolución que "es ilícita la retención en España de los menores G. y D., llevada a cabo por parte de la madre" y ello "por haber infringido el derecho de custodia paterno que era efectivamente ejercido por el mismo en el momento del traslado de los menores a España, al no constar en modo alguno que hubiera un consentimiento previo en el solicitante para que sus hijos se trasladaran de forma definitiva a España".
  1. Antes de un año
El Convenio de La Haya impone de manera obligatoria la "restitución inmediata" del menor si ha transcurrido un período inferior a un año desde el momento en que se produjo la retención ilícita.
En este caso, Juana Rivas anunció a su ex pareja que volverían a Carloforte el 25 de junio de 2016, lo que se pospuso por razones de salud al 15 de julio. Desde entonces se considera que se produjo una retención indebida por parte de la madre.
La demanda del abogado del Estado entró en el Juzgado de Primera Instancia número 3 de Granada el 15 de noviembre de 2016, es decir, dentro del plazo de un año marcado por la ley.
La magistrada Siles resolvió con celeridad dada la implicación de menores en el asunto: el 14 de diciciembre de 2016 dictó sentencia ordenado la restitución de los menores al Estado de su residencia habitual.
La Sección Quinta de la Audiencia Provincial de Granada emitió su sentencia sobre el recurso interpuesto por Juana Rivas, desestimándolo, el 21 de abril de 2017.
Por tanto, no sólo ya el inicio del procedimiento sino también las sentencias de primera y segunda instancia se han producido dentro del período de un año fijado por el Convenio para la vuelta inmediata de los menores a Italia.
  1. Riesgo para los niños, no para la madre
El Convenio de La Haya establece una excepción para que la autoridad judicial del Estado requerido no esté obligado a decretar el retorno: que "exista un grave riesgo de que la restitución del menor lo exponga a un peligro físico o psíquico o de cualquier otra manera ponga al menor en una situación intolerable".
La jueza de la primera instancia subrayó que el análisis de esta excepción "impone la necesidad de determinar si la restitución inmediata de los menores los expone (a ellos, no a la madre) a un peligro grave físico o psíquico o de cualquier otra manera pone a los mismos en una situación intolerable".
"Las pruebas obrantes no acreditan el peligro que la restitución pueda comportar para los menores", concluyó, "pues, sin desconocer que en los progenitores han existido algunos episodios de violencia doméstica, no consta que los episodios protagonizados por el padre les afectasen directamente a los menores, todo ello sin desconocer lo negativo que para los menores supone presenciar episodios de violencia en el seno familiar".
  1. El hijo mayor: "Mi padre me quiere"
Durante el proceso en primera instancia, una psicóloga de los equipos técnicos que prestan servicio en los Juzgados de Familia examinó al hijo mayor de Juana y Francesco. Las conclusiones del informe fueron las siguientes:
De todo ello, la jueza concluyó que "no se observa a lo largo de la evaluación con el menor que su restitución al contexto paterno suponga un grave peligro para su integridad física o psíquica", que es la excepción que permite obviar el mandato del Convenio para la restitución de un menor retenido ilícitamente por uno de los progenitores.
La magistrada no ordenó examinar al hijo menor dada su corta edad, circunstancia que "no puede ser causa determinante para que pueda dejarse en manos exclusiva de la madre la voluntad de decidir el lugar de residencia" del niño.
  1. Tomarse la justicia por su mano
Cuando la Audiencia de Granada contestó el recurso de apelación interpuesto por Rivas contra el fallo del Juzgado de Primera Instancia, los magistrados incorporaron argumentos adicionales. "La superación de los actos propios como medio de solventar los problemas constituye un avance del Estado de Derecho, de modo que no cabe tomarse la justicia por propia mano", señaló la Audiencia, que indicó que los menores eran hijos de Juana "y, no lo olvidemos, también de su padre".
  1. La madre no explica el peligro para los niños
La Audiencia constató que la madre había actuado "por la vía de hecho" al "dejar de trasladar a los hijos donde tenían su residencia, donde vive el padre y están escolarizados".
Según la sentencia, el recurso contra el retorno a Italia se basaba en un "riesgo para los menores o el interés de ellos, que [la madre] no aclara".
  1. La competencia de los tribunales italianos
Los magistrados también señalaron que Juana Rivas "nada dice acerca de la competencia de los Tribunales del país en el que residían los menores y del que anómalamente sustrajo a los hijos".
  1. La integración de los menores en España
La Audiencia afirma que el argumento de la integración de los menores en su nuevo ambiente, en España, no puede prosperar en este caso a tenor de lo que indica el Convenio de La Haya. Según esta norma, "la autoridad judicial o administrativa, aun en el caso de que se hubieren iniciado los procedimientos después de la expiración del plazo de un año, ordenará asimismo la restitución del menor, salvo que quede demostrado que el menor ha quedado integrado en su nuevo medio".
"No es el supuesto que nos ocupa", señaló la Audiencia, al no haber "transcurrido más de un año entre el traslado o retención del menor y el inicio del procedimiento de restitución".
  1. El carácter del padre
Para la Audiencia, "las pruebas obrantes, los hechos alegados y los actos propios de la madre de la menor, así como del padre, todo ello en su conjunto, permiten concluir que la restitución no supone ni acredita que los menores queden expuestos a peligro físico o psíquico grave ni a una situación intolerable".
"Pese a que la madre basa tales peligros en el carácter del padre, al que ha denunciado por amenazas en tres ocasiones, lo cierto es que dos de ellas se han archivado y en la tercera no se ha obtenido resultado alguno. En ningún momento se acredita, y la propia madre no es contraria a la relacion del padre con los hijos", añadió.
  1. La última denuncia
Los magistrados aluden, finalmente, a la denuncia por malos tratos hacia ella interpuesta por Juana Rivas contra contra su ex pareja al llegar a España, aunque los hechos habrían ocurrido en Italia y habrían sido competentes los jueces de ese Estado.
La Audiencia manifiesta que la sola presentación de la denuncia no es un motivo para revocar el fallo del Juzgado sobre la restitución de los niños. "Ese solo hecho", afirma, "no es bastante para el éxito de su pretensión, que alteraría la competencia civil y penal, en su caso, a través de una actuación unilateral buscada con el presumible propósito de eludir la aplicación de la norma [el Convenio de La Haya], lo que puede aceptarse".
"Ninguna prueba existe de las afirmaciones de la apelante que autorizaran a inaplicar la norma, y en concreto la obligación que el Convenio impone a los órganos judiciales o administrativos del Estado", reiteraba.
Pese a "lo delicado de la situación al tratarse de hijos menores", la Audiencia indicaba que el procedimiento "es simple" ya que se trata de "procurar que se cumpla la voluntad de lo convenido, sin aceptar que la voluntad de una parte pueda ser determinante de la decisión a tomar, fuera de las vías legales, y determinar la procedencia de retornar los menores con su padre en el país en que residían desde hace ya casi cuatro años, unilateralmente vulnerada por la madre que, sin atender al interés de aquellos y a las normas legales aplicables, pretende eludir la aplicación de las mismas".
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2017.08.07 09:35 Subversivos El Estado contra Juana: los 10 motivos por los que la Justicia no le da la razón El proceso contra la mujer que no devuelve a sus dos hijos al padre fue iniciado por el abogado del Estado.

Dentro de 48 horas Juana Rivas, madre de dos niños de 11 y 3 años con los que se encuentra en paradero desconocido, está citada ante el Juzgado de Instrucción número 2 de Granada, que tramita la denuncia por sustracción de menores presentada por el padre, el ciudadano italiano Francesco Arcuri.
La mujer, víctima hace ocho años de un delito de violencia doméstica por el que su ex pareja fue condenado a tres meses de prisión, ignoró la orden judicial que la obligaba a entregar a los niños a su progenitor en un punto de encuentro el pasado 26 de julio. Ahora la situación es aún más compleja: se enfrenta a un proceso penal por un delito castigado con prisión de dos a cuatro años y, además, con la inhabilitación para ejercer la patria potestad durante un tiempo de cuatro a 10 años.
Hasta el momento ningún juez ha dado la razón a Juana en cuanto a su decisión de retener a los menores, que no han visto a su padre desde mayo de 2016, cuando ella los trajo a España desde Carloforte (isla de Cerdeña, Italia), donde la familia residía.
Cuatro magistrados -uno de primera instancia y tres de la Audiencia Provincial- han sido rotundos en cuanto a que fue un traslado "ilícito" que, de acuerdo con la ley, obliga a la "restitución inmediata" de los menores a su lugar de residencia habitual. Otros tres magistrados del Tribunal Constitucional no han aceptado una demanda de amparo en la que Juana pedía paralizar la orden de entrega al padre.
Un instituto aragonés se rebela contra su director por "imponer el catalán"Un instituto aragonés se rebela contra su director por "imponer el catalán"Ana DelgadoLa comunidad educativa denuncia que esta decisión esconde un "proyecto político" catalanista. recomendado por Tampoco el fiscal respalda la actuación de esta mujer, cuya situación ha dado lugar a manifestaciones de apoyo en Maracena (Granada), donde se instaló tras volver de Italia. El Ministerio Público ha anunciado que pedirá a la Audiencia Provincial que desestime el incidente de nulidad promovido por Juana Rivas contra la decisión judicial de que los niños retornen a Cerceña.
Hasta ahora los jueces han dado la razón a la Abogacía del Estado. Fue esta institución, no el padre, la que inició el procedimiento civil basado en la infracción del Convenio de La Haya. Esta norma, que regula los aspectos civiles de la sustracción internacional de menores, establece que cada Estado debe designar una autoridad central (en España, el Ministerio de Justicia) encargada del cumplimiento de las obligaciones que impone el convenio.
Las razones expresadas por los jueces para considerar ilegal la actuación de Juana Rivas son las siguientes
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2016.08.14 13:30 ShaunaDorothy El enfoque marxista de la liberación de la mujer - El comunismo y la familia ( 1 - 2 ) (Mayo de 2016)

https://archive.is/7HsFd
Espartaco No. 45 Mayo de 2016
En la Declaración de principios y algunos elementos de programa, la Liga Comunista Internacional (Cuartainternacionalista) expone nuestra tarea de “construir partidos leninistas como secciones nacionales de una internacional centralista-democrática cuyo propósito es dirigir a la clase obrera a la victoria mediante revoluciones socialistas a través del mundo” (Spartacist [Edición en español] No. 29, agosto de 1998). Sólo mediante la toma del poder podrá el proletariado acabar con el capitalismo como sistema y abrir el camino hacia un mundo sin explotación ni opresión. Crucial para esta perspectiva es la lucha por la emancipación de la mujer, cuya opresión se remonta al comienzo de la propiedad privada y no podrá ser eliminada sin la abolición de la sociedad de clases.
La Declaración explica que nuestra meta en última instancia es la creación de una sociedad nueva, una sociedad comunista:
“La victoria del proletariado a escala mundial pondría una abundancia material inimaginable al servicio de las necesidades humanas, sentaría las bases para la eliminación de las clases sociales y la erradicación de la desigualdad social basada en el sexo, y la abolición misma del significado social de la raza, nacionalidad o etnia. Por primera vez, la humanidad tomará las riendas de la historia y controlará su propia creación, la sociedad, llevando a una emancipación jamás imaginada del potencial humano, y a una ola monumental de avance de la civilización. Sólo entonces será posible realizar el desarrollo libre de cada individuo como la condición para el desarro- llo libre de todos”.
La mayoría de las organizaciones que se hacían llamar marxistas solían aceptar la meta de una sociedad comunista, aunque no coincidieran en nada más. Pero desde el colapso de la Unión Soviética en 1991-1992 esto ya no es así. Sólo la LCI se adhiere a la perspectiva del comunismo mundial que expusieron por primera vez Karl Marx y Friedrich Engels.
Este clima ideológico de la “muerte del comunismo” ha llevado a que prevalezcan nociones falsas y estrechas de lo que es el marxismo. En la conciencia popular, el comunismo ha quedado reducido a la nivelación económica (igualdad en un nivel bajo de ingreso y de consumo) bajo la propiedad estatal de los recursos económicos. Por el contrario, la base material para el cumplimiento del programa marxista es la superación de la escasez económica mediante el aumento progresivo de la productividad del trabajo. Para realizarse plenamente, ello exige varias generaciones de desarrollo socialista basado en una economía colectivizada a escala mundial. Así, se desarrollará una sociedad en la que el estado (aparato coercitivo especial que defiende el orden de la clase dominante a través de destacamentos de hombres armados) se habrá extinguido, la filiación nacional habrá desaparecido y la institución de la familia —principal fuente de la opresión de la mujer— habrá sido remplazada por medios colectivos para cuidar y socializar a los niños y por la más amplia libertad en las relaciones sexuales.
El marxismo y la “naturaleza humana”
En el pasado, los intelectuales que consideraban semejante sociedad indeseable y/o imposible, no dejaban de reconocer que era eso lo que los marxistas llamaban comunismo. Por ejemplo, en El malestar en la cultura (1930), una exposición popular de su concepción del mundo, Sigmund Freud ofrece una breve crítica del comunismo. No hay evidencia de que haya estudiado las obras de Marx y Engels ni de que haya leído las de V.I. Lenin y otros líderes bolcheviques. Su comprensión (e incomprensión) del comunismo le era común a muchos intelectuales europeos y estadounidenses de su tiempo, independientemente de sus convicciones políticas.
Freud basaba su crítica del comunismo en el punto de vista de que “la tendencia agresiva es una disposición instintiva innata y autónoma del ser humano” y concluía que el proyecto comunista de una sociedad armoniosa contravenía la naturaleza humana:
“No me concierne la crítica económica del sistema comunista; no me es posible investigar si la abolición de la propiedad privada es oportuna y conveniente; pero, en cambio, puedo reconocer como vana ilusión su hipótesis psicológica. Es verdad que al abolir la propiedad privada se sustrae a la agresividad humana uno de sus instrumentos, sin duda uno muy fuerte, pero de ningún modo el más fuerte de todos. Sin embargo, nada se habrá modificado con ello en las diferencias de poderío y de influencia que la agresividad aprovecha para sus propósitos; tampoco se habrá cambiado la esencia de ésta... Si se eliminara el derecho personal a poseer bienes materiales, aún subsistirían los privilegios derivados de las relaciones sexuales, que necesariamente deben convertirse en fuente de la más intensa envidia y de la más violenta hostilidad entre los seres humanos, equiparados en todo lo restante. Si también se aboliera este privilegio, decretando la completa libertad de la vida sexual, suprimiendo, pues, la familia, célula germinal de la cultura, entonces, es verdad, sería imposible predecir qué nuevos caminos seguiría la evolución de ésta; pero cualesquiera que ellos fueren, podemos aceptar que las inagotables tendencias intrínsecas de la naturaleza humana tampoco dejarían de seguirlos”.
Freud entendía correctamente que en la visión comunista de la sociedad futura la familia se habrá extinguido y habrá una “completa libertad de la vida sexual”. La visión de Freud era incorrecta en tanto que los marxistas reconocen que la familia no puede simplemente abolirse; sus funciones necesarias, especialmente la crianza de la siguiente generación, deben ser remplazadas por medios socializados de cuidado infantil y trabajo doméstico.
Si bien Freud ya no tiene la autoridad ideológica que solía tener, la idea de que la “naturaleza humana” hace imposible un mundo comunista sigue siendo común, aunque los argumentos específicos puedan diferir. Los marxistas, en cambio, insistimos en que es la escasez material lo que da lugar a las salvajes reyertas por los recursos escasos. Es por ello que el comunismo es concebible sólo con un nivel sin precedentes de abundancia material, acompañado de un inmenso salto en el nivel cultural de la sociedad. Es la existencia de las clases, actualmente en la forma de un orden capitalista-imperialista obsoleto, lo que infesta a la sociedad humana con brutalidad y violencia. Como escribió el autor marxista Isaac Deutscher en “Sobre el hombre socialista” (1966): “utilizan el homo homini lupus [el hombre es el lobo del hombre] como grito de guerra contra el progreso y el socialismo y agitan al espantajo del eterno lupus humano en provecho del verdadero y sanguinario lupus del imperialismo contemporáneo”.
Para Freud, la “agresión innata” de las relaciones sexuales era el problema con la naturaleza humana. ¿Cuál es la realidad? La patología social asociada a lo que Freud percibía como rivalidad sexual tendría poca razón de ser en una sociedad comunal plenamente libre en la que la vida sexual fuera independiente del acceso al alimento, la vivienda, la educación y demás necesidades y comodidades cotidianas. Cuando la familia se haya extinguido junto con las clases y el estado, la crianza comunal que la remplace llevará a una nueva sicología y cultura entre la gente que crezca en esas condiciones. Los valores sociales patriarcales —“mi” mujer, “mis” hijos— se desvanecerán junto con el sistema opresivo que los genera. La relación de los niños entre sí y con las personas que les enseñan y guían serán multilaterales, complejas y dinámicas. Es la institución de la familia lo que ata al sexo y al amor a la propiedad, con todo lo que salga de la camisa de fuerza de la monogamia heterosexual considerado “pecado”.
La familia bajo el capitalismo es el principal mecanismo de la opresión de la mujer y de la juventud, atada por innumerables lazos interrelacionados con las operaciones básicas de la economía de “libre mercado”. La familia, el estado y la religión organizada conforman un tripié de opresión en el que se sostiene el orden capitalista. En los países del Tercer Mundo, el atraso y la pobreza arraigados, promovidos por la dominación imperialista, conducen a prácticas horriblemente opresivas como el velo, el precio de la novia y la mutilación genital femenina.
En las sociedades capitalistas avanzadas, como la estadounidense, podría pensarse que la gente lleva una vida complicada, más parecida a las presentadas en programas de televisión como Modern Family o Transparent que a la comedia de los años cincuenta Papá lo sabe todo. Sin embargo, las decisiones personales de la gente están constreñidas por la ley, la economía y los prejuicios de la sociedad de clases; esto es especialmente cierto en el caso de la clase obrera y los pobres. Remplazar la familia por instituciones colectivas es el aspecto más radical del programa comunista, y el que traerá los cambios más profundos y drásticos en la vida cotidiana, incluida la de los niños.
Nuestros oponentes en la izquierda y la cacería de brujas antisexo
En la actualidad, la visión de una sociedad sin la institución opresiva de la familia ya no puede hallarse en la gran mayoría de los que dicen estar por el marxismo, el socialismo o la liberación de la mujer. Hace ya décadas que los estalinistas, con su dogma antimarxista del “socialismo en un solo país”, renunciaron al entendimiento de que era necesaria una sociedad socialista global para conseguir la plena liberación humana, incluyendo la de la mujer. Una consecuencia de ello fue la rehabilitación estalinista de la opresiva familia como un pilar “socialista”. En “La Revolución Rusa y la emancipación de la mujer” (Spartacist [Edición en español] No. 34, noviembre de 2006), tratamos esta cuestión a profundidad.
Hoy, otros supuestos marxistas, entre ellos algunos que afirman ser trotskistas, simplemente siguen la doctrina feminista liberal (burguesa) prevaleciente en cuanto a la liberación de la mujer, apoyando implícitamente a las instituciones de la familia y el estado burgués. Un ejemplo de ello lo dan las reacciones histéricas de nuestros oponentes ante nuestra defensa de los derechos de la North American Man/Boy Love Association (Asociación Norteamericana de Amor entre Hombres y Muchachos, NAMBLA), que está por la legalización del sexo consensual entre hombres y muchachos, así como de otros perseguidos por su “depravación” sexual. La LCI se ha opuesto consistentemente a la intervención del gobierno en la vida privada y exige derogar todas las leyes contra los “crímenes sin víctimas” consensuales, como la prostitución, el consumo de drogas y la pornografía.
Los aullidos de muchos radicales y feministas contra NAMBLA expresan los “valores familiares” que impulsan los políticos e ideólogos burgueses. Durante décadas, la reacción antisexo patrocinada por el gobierno ha tomado varias formas: el prejuicio fanático antigay, una cacería de brujas contra los trabajadores de las guarderías, la prohibición de que se distribuyan entre adolescentes anticonceptivos e información sobre el control de la natalidad, y el encarcelamiento de “desviados”. Este asalto reaccionario estuvo acompañado por terrorismo extralegal, como las bombas en las clínicas de aborto. Gran parte de esta persecución busca fortalecer al estado burgués en su regulación de la población y difundir el pánico como una distracción de la verdadera brutalidad de la vida en esta sociedad retorcida, cruel, prejuiciosa y racista.
En artículos anteriores, hemos explorado algunas de las ambigüedades de la sexualidad en una sociedad donde las deformidades de la desigualdad de clase y de la opresión racial y sexual pueden producir mucho sufrimiento personal y cosas desagradables. Hemos afirmado que, mientras que el abuso infantil es un crimen horrendo y cruel, muchos encuentros sexuales ilegales son totalmente consensuales y no producen por sí mismos ningún daño. La mezcolanza deliberada de todo lo que vaya desde las caricias mutuas entre hermanos hasta la violación horrenda de un niño pequeño por parte de un adulto crea un clima social de histeria antisexo en el que los perpetradores de la violencia real contra los niños a menudo quedan impunes. Hemos señalado que las proclividades sexuales de las especies gregarias de mamíferos como el Homo sapiens claramente no encajan en la rígida monogamia heterosexual decretada por la moral burguesa.
Como medida básica de defensa frente a la persecución estatal de los jóvenes que quieren tener sexo (así sea sexting), nos oponemos a las reaccionarias leyes de la “edad de consentimiento”, con las que el estado decreta cierta edad arbitraria a partir de la cual permite el sexo, sin importarle que dicha edad cambie con el tiempo y varíe de un estado a otro en EE.UU. Al tratar esas cuestiones, nos ubicamos firmemente en oposición al estado capitalista y todos sus esfuerzos por reforzar y sostener el orden burgués explotador. Ésa es la aplicación, bajo las actuales circunstancias, de nuestra meta de la libertad sexual para todos, incluyendo a los niños y los adolescentes, en un futuro comunista. Esto tiene una importancia particular para los jóvenes adultos, de los que se espera que pasen los años que siguen a la pubertad bajo el yugo de la dependencia de sus padres. Llamamos por estipendios plenos para todos los estudiantes como parte de nuestro programa por una educación gratuita y de calidad para todos, para que los jóvenes puedan ser genuinamente independientes de sus familias.
Por el contrario, la International Socialist Organization (ISO, Organización Socialista Internacional) se niega a llamar por la abolición de las leyes de la edad de consentimiento actuales. En un artículo titulado “Youth, Sexuality and the Left” [La juventud, la sexualidad y la izquierda], la dirigente de la ISO Sherry Wolf blande su pica contra el partidario de NAMBLA David Thorstad por ser “el más ardiente y añejo defensor de la pederastia en la izquierda” (socialistworker.org, 2 de marzo de 2010). Wolf cita su propio libro Sexuality and Socialism: History, Politics and Theory of LGBT Liberation (Sexualidad y socialismo: Historia, política y teoría de la liberación LGBT, Haymarket Books, 2009): “Un consentimiento genuino, libre de la desigualdad de poder, no puede dárselo un niño a un hombre de 30”. El artículo de Wolf continúa: “En nuestra sociedad, las relaciones entre adultos y niños no son las de individuos iguales en lo emocional, lo físico, lo social ni lo económico. Los niños y los púberes no tienen la madurez, la experiencia ni el poder para tomar decisiones realmente libres respecto a sus relaciones con adultos. Sin eso, no puede haber consentimiento genuino”.
¿“Decisiones realmente libres”? Pocas relaciones entre adultos cumplirían con esta definición de consentimiento. En los hechos, Wolf pone a los jóvenes menores de 18 años y a sus parejas a merced del estado burgués. El único principio guía para toda relación sexual debería ser el consentimiento efectivo —es decir, el acuerdo y entendimiento mutuo entre todas las partes involucradas— independientemente de la edad, el género o la preferencia sexual.
El que la ISO abandone a los jóvenes al opresivo status quo sexual refleja su acomodación a los prejuicios del orden capitalista y las actitudes atrasadas de la población en general. En última instancia, viene de la vieja oposición de la ISO a toda perspectiva de movilización revolucionaria de la clase obrera hacia la toma del poder y la creación de un estado obrero —la dictadura del proletariado— que abra el camino hacia una sociedad comunista. Para la ISO, el socialismo es más o menos la aplicación acumulada de la “democracia” a todos los sectores oprimidos, entre los cuales la clase obrera es simplemente uno más. La ISO procura presionar a los capitalistas para que reformen su sistema de explotación. Su perspectiva de la liberación de la mujer refleja la misma fe conmovedora en las fuerzas de la reforma.
Por qué los marxistas no somos feministas
Cosa interesante, en los últimos años la ISO ha estado discutiendo en las páginas de su periódico, el Socialist Worker, acerca de las teorías sobre la liberación de la mujer. Parece ser que su motivación es el deseo de abandonar su postura anterior de oposición al feminismo como una ideología burguesa, para poder adoptar activamente la etiqueta de feminista o “feminista socialista”. Por ejemplo, en una charla de la conferencia Social-ism de la ISO en 2013 (publicada en “Marxism, Feminism and the Fight for Liberation” [Marxismo, feminismo y la lucha por la liberación], socialistworker.org, 10 de julio de 2013), Abbie Bakan sugirió: “La afirmación teórica de que hay bases para un enfoque marxista coherente que esté por la ‘liberación de la mujer’, pero contra el ‘feminismo’, carece de sentido”. (Hasta marzo de ese año, Bakan había sido una destacada partidaria de los International Socialists [Socialistas Internacionales] de Canadá, primos políticos de la ISO.)
La reciente adopción teórica explícita por parte de la ISO del “feminismo socialista” no es más que otra cubierta para el mismo contenido liberal. Sin embargo, nos ofrece la oportunidad de reafirmar la vieja posición marxista respecto a la familia y enfatizar que la emancipación de la mujer es fundamental para la revolución socialista e inseparable de ella. Contra lo que dice la ideología feminista, la plena igualdad legal no basta para superar la opresión de la mujer, que está profundamente enraizada en la familia y la propiedad privada.
Como siempre hemos enfatizado, marxismo y feminismo son viejos enemigos políticos. Eso requiere una explicación. En Estados Unidos y otros lugares se ha vuelto común aplicar el término “feminista” a quienes piensan que hombres y mujeres deberían ser iguales. Sin embargo, al lidiar con la desigualdad, el feminismo acepta los confines de la sociedad capitalista existente. Como ideología, el feminismo nació a finales del siglo XIX, reflejando las aspiraciones de una capa de mujeres burguesas y pequeñoburguesas que reclamaban sus prerrogativas de clase: derecho a la propiedad y a la herencia, acceso a la educación y las profesiones, y derecho al voto. Los marxistas buscamos mucho más que esta limitada idea de “igualdad de género”.
Los marxistas reconocemos que la liberación de la mujer no puede ocurrir sin la liberación de toda la raza humana de la explotación y la opresión: ése es nuestro fin. Hace bastante más de un siglo August Bebel, el dirigente histórico del Partido Socialdemócrata de Alemania, lo explicó claramente en su libro La mujer y el socialismo (1879), un clásico marxista. Reeditada varias veces, esta obra fue leída por millones de obreros de distintas generaciones antes de la Primera Guerra Mundial. La riqueza de su visión de la emancipación de la mujer no puede hallarse en ninguno de los escritos de la ISO al respecto:
“[La mujer] elegirá para su actividad los terrenos que correspondan a sus deseos, inclinaciones y disposiciones y trabajará en las mismas condiciones que el hombre. Lo mismo que todavía será obrera práctica en cualquier oficio, durante otra parte del día será educadora, maestra, enfermera, y durante otra parte ejercitará cualquier arte o ciencia y cumplirá en una cuarta parte cualquier función administrativa”.
—La mujer y el socialismo (Ediciones de Cultura Popular, 1978)
Lo que es especialmente significativo de la descripción que hace Bebel de la naturaleza emancipadora del trabajo en la sociedad socialista es que se aplica igualmente a los hombres. Eso apunta al núcleo del motivo por el que marxismo y feminismo son mutuamente excluyentes y de hecho antagónicos. Los feministas consideran que la división básica de la sociedad es entre hombres y mujeres, mientras que los socialistas reconocemos que los obreros de ambos sexos deben luchar juntos para acabar con la opresión y la explotación que sufren por parte de la clase capitalista.
Marx desvirtuado
En su giro teórico a favor del “feminismo socialista”, la ISO está promoviendo el libro Marxism and the Oppression of Women: Toward a Unitary Theory (Marxismo y la opresión de la mujer: Hacia una teoría unitaria, Haymarket Books, 2013) de Lise Vogel. Publicado originalmente en 1983, el libro se reeditó como parte de la serie Historical Materialism con una introducción encomiástica de dos académicos canadienses partidarios del ultrarreformista New Socialist Group (Nuevo Grupo Socialista). Incluso hace 30 años, el medio “feminista socialista” al que se dirige Vogel ya se había disuelto en la nada. Pero, dado que Vogel pretende representar un polo marxista dentro del movimiento o corriente intelectual “socialfeminista”, hoy a la ISO le cuadra promover su libro.
En la sección introductoria del libro, Vogel se deslinda ecuánimemente tanto de los feministas no marxistas como de los marxistas no feministas. Se fija como su tarea principal analizar el carácter de la opresión de la mujer dentro de la estructura y dinámica del sistema económico capitalista. Su tratamiento de Marx y Engels es confuso, contradictorio y rimbombante. Se enfoca principalmente en la relación entre el trabajo doméstico y la reproducción generacional de la fuerza de trabajo. Para Vogel, la opresión de la mujer se reduce estrechamente al trabajo doméstico (no pagado). Afirmando explícitamente que “la categoría de ‘la familia’...es insuficiente como punto de partida analítico”, Vogel pasa por alto las cuestiones más amplias del papel de la familia en la opresión de la mujer y los niños y su importancia como sostén clave del orden capitalista. La familia sirve para atomizar a la clase obrera y propagar el individualismo burgués como barrera a la solidaridad de clase.
Su concepción estrecha de la opresión de la mujer no impide a Vogel calumniar a Engels como “determinista económico”. Simplemente deja de lado los aspectos culturales y sociales incluidos en la riqueza de los argumentos que Engels presenta en El origen de la familia, la propiedad privada y el estado (1884). Para tomar un ejemplo, Vogel se queja de que Engels “no vincula claramente el desarrollo de una esfera especial relacionada a la reproducción de la fuerza de trabajo con el surgimiento de la sociedad de clases o quizá la sociedad capitalista”. Aparentemente, esto significa que Engels no muestra cómo el surgimiento de la sociedad de clases llegó a pesar sobre el papel de la mujer en la crianza de los hijos. Esto simplemente no es verdad.
En El origen de la familia, la propiedad privada y el estado, Engels describe cómo la familia se originó en el neolítico cuando la sociedad se dividió en clases por vez primera. Apoyándose en la información disponible en aquella época, Engels se basó mucho en el trabajo pionero de Lewis Henry Morgan entre los iroqueses del norte del estado de Nueva York para entender las sociedades primitivas sin clases. Engels describió cómo la invención de la agricultura creó un excedente social que permitió, por primera vez, el desarrollo de una clase dominante ociosa que vivía del trabajo ajeno. La familia, específicamente la monogamia de la mujer, fue necesaria para asegurar la transmisión ordenada de la propiedad y el poder a los herederos del patriarca, la siguiente generación de la clase dominante. Si bien es mucho lo que se ha descubierto sobre las primeras etapas de la sociedad humana desde tiempos de Engels, su entendimiento fundamental ha resistido la prueba del tiempo.
Vogel no analiza la función social de la familia para la clase obrera bajo el capitalismo, donde sirve para criar a la siguiente generación de esclavos asalariados. En El capital, Marx explicó que el costo de la fuerza de trabajo está determinado por el costo de manutención y reproducción del obrero: sus gastos cotidianos, su capacitación y el sostén de su pareja y sus hijos. Para aumentar la ganancia, los capitalistas buscan bajar el costo del trabajo: no sólo de los salarios que pagan a los bolsillos de los obreros, sino también de los servicios como la educación y la salud públicas, que son necesarios para la manutención del proletariado.
El feminismo a veces critica algunos aspectos de la familia, pero en general sólo para quejarse de los “roles de género”, como si el problema fuera una discusión sobre el estilo de vida respecto a quién debe lavar los platos o darle al bebé su mamila. El problema es la institución de la familia, que integra a la gente a la sociedad desde la infancia de manera que acate ciertas normas, respete a la autoridad y desarrolle los hábitos de obediencia y deferencia que son tan útiles a la obtención de ganancias por parte de los capitalistas. La familia le es invaluable a la burguesía como reserva de pequeña propiedad privada y en algunos casos de pequeña producción, operando como freno ideológico a la conciencia social. Vogel pasa por alto estas cuestiones y se enfoca estrictamente en el “trabajo doméstico” no pagado de la mujer.
El fin último
La posición de Vogel es incluso más débil en lo que toca al fin último de la liberación de la mujer. Esto se ve especialmente en lo que no dice. Vogel divorcia la emancipación de la mujer de la superación de la escasez económica y del remplazo del trabajo enajenado —tanto en la fábrica como en el hogar— por el trabajo creativo y gratificante. Tanto el fin último de una sociedad comunista como los medios básicos para lograrlo quedan fuera de los confines intelectuales del “feminismo socialista” de Vogel.
Cuando Marx y Engels explicaron que suscribían un entendimiento materialista de la sociedad y del cambio social, no se referían sólo al capitalismo y las sociedades de clase anteriores (como el feudalismo). También proporcionaron un entendimiento materialista de la futura sociedad sin clases. De hecho, ésa era su diferencia fundamental con las principales corrientes socialistas de principios del siglo XIX —los owenistas, fourieristas y saint-simonianos— como las resumió Engels en Del socialismo utópico al socialismo científico (originalmente parte de su polémica de 1878, Anti-Dühring). Marx y Engels reconocían que una sociedad socialista —entendida como la etapa inicial del comunismo— requeriría un nivel de productividad del trabajo muy superior incluso a la de los países capitalistas más avanzados de hoy. Esto se logrará mediante una expansión continua del conocimiento científico y su aplicación tecnológica.
Vogel no comparte esa concepción. Esto queda particularmente claro en su análisis de los primeros años de la Rusia soviética. Expresando un gran aprecio del entendimiento que tenía Lenin de la opresión de la mujer y de su compromiso por superarla, cita con aprobación un discurso de 1919, “Las tareas del movimiento obrero femenino en la República Soviética”:
“Todas ustedes saben que incluso cuando las mujeres gozan de plenos derechos, en la práctica siguen esclavizadas, porque todas las tareas domésticas pesan sobre ellas. En la mayoría de los casos las tareas domésticas son el trabajo más improductivo, más embrutecedor y más arduo que pueda hacer una mujer. Es un trabajo extraordinariamente mezquino y no incluye nada que de algún modo pueda contribuir al desarrollo de la mujer.
“En la prosecución del ideal socialista, queremos luchar por la realización total del socialismo, y se abre aquí un amplio campo de acción para la mujer. Realizamos ahora serios preparativos a fin de desbrozar el terreno para la construcción del socialismo, pero la construcción del socialismo comenzará sólo cuando hayamos logrado la completa igualdad de la mujer, y cuando acometamos las nuevas tareas junto con la mujer, que habrá sido liberada del trabajo mezquino, embrutecedor, improductivo”.
Vogel presenta equivocadamente a Lenin como una voz solitaria clamando en el desierto e implica que el principal obstáculo para superar la opresión de la mujer en los primeros años de la Rusia soviética era ideológico: las generalizadas actitudes patriarcales entre los hombres de la clase obrera y el campesinado combinadas con una supuesta indiferencia por la liberación de la mujer entre los cuadros, mayoritariamente varones, del Partido Bolchevique. Vogel escribe:
“Los señalamientos de Lenin respecto al machismo nunca tomaron forma programática, y la campaña contra el atraso ideológico masculino nunca pasó de ser un tema menor en la práctica bolchevique. Sin embargo, sus observaciones sobre el problema representaron una admisión extremadamente inusual de la seriedad del mismo... Las contribuciones teóricas de Lenin no lograron dejar una impresión duradera”.
De hecho, el gobierno soviético realizó enormes esfuerzos para aliviar a la mujer obrera de la carga del trabajo doméstico y la crianza de niños mediante el establecimiento de cocinas comunales, lavanderías, guarderías, etc. Tanto los bolcheviques como la Internacional Comunista establecieron departamentos especiales para el trabajo entre las mujeres. Durante los primeros años del estado obrero soviético, el Zhenotdel estuvo activo tanto en las regiones europeas como en las del Asia Central.
Los límites de las medidas liberadoras del gobierno comunista bajo V.I. Lenin y León Trotsky no fueron ideológicos, sino producto de condiciones objetivas: la pobreza de recursos materiales, agravada por años de guerra imperialista y guerra civil. En un ensayo de 1923 titulado “De la vieja a la nueva familia”, incluido en la compilación de 1924 Problemas de la vida cotidiana (una obra que Vogel no menciona siquiera), Trotsky explicó:
“En principio, la preparación material de las condiciones para un nuevo modo de vida y una nueva familia no puede separarse tampoco del trabajo de la construcción socialista. El estado de los trabajadores necesita mayor prosperidad con el fin de que le sea posible tomar seriamente en sus manos la educación pública de los niños y aliviar asimismo a la familia de los cuidados de la limpieza y la cocina. La socialización de la familia, del manejo de la casa y de la educación de los niños no será posible sin una notable mejoría de toda nuestra economía. Necesitamos una mayor proporción de formas económicas socialistas. Sólo bajo tales condiciones, podremos liberar a la familia de las funciones y cuidados que actualmente la oprimen y desintegran. El lavado debe estar a cargo de una lavandería pública, la alimentación a cargo de comedores públicos, la confección del vestido debe realizarse en los talleres. Los niños deben ser educados por excelentes maestros pagados por el estado y que tengan una real vocación para su trabajo”.
La escasez material fue fuente de otro ámbito importante de desigualdad entre los hombres y las mujeres en los primeros años de la Rusia soviética (y por extensión en todo estado obrero económicamente atrasado). Se trata de la escasez de la mano de obra altamente calificada que requiere conocimientos y capacidades técnicas avanzados. A los obreros industriales calificados y los miembros de la intelectualidad técnica (ingenieros, arquitectos, etc.) había que pagarles salarios más altos que a los obreros no calificados, aunque la diferencia era mucho menor que en los países capitalistas. Este sector mejor pagado de la fuerza de trabajo, heredado del pequeño sector capitalista moderno de la Rusia zarista, era predominantemente masculino. Aunque se hicieron esfuerzos dirigidos a corregir esto, al joven estado obrero le faltaban los recursos materiales para educar y entrenar a las mujeres para que se volvieran maquinistas e ingenieras en cantidades suficientes a fin de superar el predominio masculino del trabajo calificado.
El libro de Vogel concluye con una proyección de cómo será la transición al comunismo tras el derrocamiento del capitalismo:
“Ante la terrible realidad de la opresión de la mujer, los socialistas utópicos del siglo XIX llamaron por la abolición de la familia. Todavía hoy, su drástica exigencia sigue teniendo adeptos entre los socialistas. En cambio, el materialismo histórico plantea la difícil cuestión de reducir y redistribuir simultáneamente el trabajo doméstico conforme éste se va transformando en un componente integral de la producción social en la sociedad comunista. Así como en la transición socialista ‘el estado no es “abolido”, sino que se extingue’, así también el trabajo doméstico debe extinguirse. Por lo tanto, durante la transición al comunismo una administración adecuada del trabajo doméstico y el trabajo femenino será un problema clave de la sociedad socialista, pues sólo sobre esta base pueden establecerse y conservarse las condiciones económicas, políticas e ideológicas de la verdadera liberación de la mujer. En el proceso, la familia, en su forma histórica particular como una unidad social basada en el parentesco para la reproducción de fuerza de trabajo explotable en la sociedad de clases, también se extinguirá, y con ella tanto las relaciones familiares patriarcales como la opresión de la mujer” [énfasis en el original].
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/45/familia.html
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2016.06.07 04:08 ShaunaDorothy El enfoque marxista de la liberación de la mujer - El comunismo y la familia ( 1 - 2 ) (Mayo de 2016)

https://archive.is/7HsFd
Espartaco No. 45 Mayo de 2016
En la Declaración de principios y algunos elementos de programa, la Liga Comunista Internacional (Cuartainternacionalista) expone nuestra tarea de “construir partidos leninistas como secciones nacionales de una internacional centralista-democrática cuyo propósito es dirigir a la clase obrera a la victoria mediante revoluciones socialistas a través del mundo” (Spartacist [Edición en español] No. 29, agosto de 1998). Sólo mediante la toma del poder podrá el proletariado acabar con el capitalismo como sistema y abrir el camino hacia un mundo sin explotación ni opresión. Crucial para esta perspectiva es la lucha por la emancipación de la mujer, cuya opresión se remonta al comienzo de la propiedad privada y no podrá ser eliminada sin la abolición de la sociedad de clases.
La Declaración explica que nuestra meta en última instancia es la creación de una sociedad nueva, una sociedad comunista:
“La victoria del proletariado a escala mundial pondría una abundancia material inimaginable al servicio de las necesidades humanas, sentaría las bases para la eliminación de las clases sociales y la erradicación de la desigualdad social basada en el sexo, y la abolición misma del significado social de la raza, nacionalidad o etnia. Por primera vez, la humanidad tomará las riendas de la historia y controlará su propia creación, la sociedad, llevando a una emancipación jamás imaginada del potencial humano, y a una ola monumental de avance de la civilización. Sólo entonces será posible realizar el desarrollo libre de cada individuo como la condición para el desarro- llo libre de todos”.
La mayoría de las organizaciones que se hacían llamar marxistas solían aceptar la meta de una sociedad comunista, aunque no coincidieran en nada más. Pero desde el colapso de la Unión Soviética en 1991-1992 esto ya no es así. Sólo la LCI se adhiere a la perspectiva del comunismo mundial que expusieron por primera vez Karl Marx y Friedrich Engels.
Este clima ideológico de la “muerte del comunismo” ha llevado a que prevalezcan nociones falsas y estrechas de lo que es el marxismo. En la conciencia popular, el comunismo ha quedado reducido a la nivelación económica (igualdad en un nivel bajo de ingreso y de consumo) bajo la propiedad estatal de los recursos económicos. Por el contrario, la base material para el cumplimiento del programa marxista es la superación de la escasez económica mediante el aumento progresivo de la productividad del trabajo. Para realizarse plenamente, ello exige varias generaciones de desarrollo socialista basado en una economía colectivizada a escala mundial. Así, se desarrollará una sociedad en la que el estado (aparato coercitivo especial que defiende el orden de la clase dominante a través de destacamentos de hombres armados) se habrá extinguido, la filiación nacional habrá desaparecido y la institución de la familia —principal fuente de la opresión de la mujer— habrá sido remplazada por medios colectivos para cuidar y socializar a los niños y por la más amplia libertad en las relaciones sexuales.
El marxismo y la “naturaleza humana”
En el pasado, los intelectuales que consideraban semejante sociedad indeseable y/o imposible, no dejaban de reconocer que era eso lo que los marxistas llamaban comunismo. Por ejemplo, en El malestar en la cultura (1930), una exposición popular de su concepción del mundo, Sigmund Freud ofrece una breve crítica del comunismo. No hay evidencia de que haya estudiado las obras de Marx y Engels ni de que haya leído las de V.I. Lenin y otros líderes bolcheviques. Su comprensión (e incomprensión) del comunismo le era común a muchos intelectuales europeos y estadounidenses de su tiempo, independientemente de sus convicciones políticas.
Freud basaba su crítica del comunismo en el punto de vista de que “la tendencia agresiva es una disposición instintiva innata y autónoma del ser humano” y concluía que el proyecto comunista de una sociedad armoniosa contravenía la naturaleza humana:
“No me concierne la crítica económica del sistema comunista; no me es posible investigar si la abolición de la propiedad privada es oportuna y conveniente; pero, en cambio, puedo reconocer como vana ilusión su hipótesis psicológica. Es verdad que al abolir la propiedad privada se sustrae a la agresividad humana uno de sus instrumentos, sin duda uno muy fuerte, pero de ningún modo el más fuerte de todos. Sin embargo, nada se habrá modificado con ello en las diferencias de poderío y de influencia que la agresividad aprovecha para sus propósitos; tampoco se habrá cambiado la esencia de ésta... Si se eliminara el derecho personal a poseer bienes materiales, aún subsistirían los privilegios derivados de las relaciones sexuales, que necesariamente deben convertirse en fuente de la más intensa envidia y de la más violenta hostilidad entre los seres humanos, equiparados en todo lo restante. Si también se aboliera este privilegio, decretando la completa libertad de la vida sexual, suprimiendo, pues, la familia, célula germinal de la cultura, entonces, es verdad, sería imposible predecir qué nuevos caminos seguiría la evolución de ésta; pero cualesquiera que ellos fueren, podemos aceptar que las inagotables tendencias intrínsecas de la naturaleza humana tampoco dejarían de seguirlos”.
Freud entendía correctamente que en la visión comunista de la sociedad futura la familia se habrá extinguido y habrá una “completa libertad de la vida sexual”. La visión de Freud era incorrecta en tanto que los marxistas reconocen que la familia no puede simplemente abolirse; sus funciones necesarias, especialmente la crianza de la siguiente generación, deben ser remplazadas por medios socializados de cuidado infantil y trabajo doméstico.
Si bien Freud ya no tiene la autoridad ideológica que solía tener, la idea de que la “naturaleza humana” hace imposible un mundo comunista sigue siendo común, aunque los argumentos específicos puedan diferir. Los marxistas, en cambio, insistimos en que es la escasez material lo que da lugar a las salvajes reyertas por los recursos escasos. Es por ello que el comunismo es concebible sólo con un nivel sin precedentes de abundancia material, acompañado de un inmenso salto en el nivel cultural de la sociedad. Es la existencia de las clases, actualmente en la forma de un orden capitalista-imperialista obsoleto, lo que infesta a la sociedad humana con brutalidad y violencia. Como escribió el autor marxista Isaac Deutscher en “Sobre el hombre socialista” (1966): “utilizan el homo homini lupus [el hombre es el lobo del hombre] como grito de guerra contra el progreso y el socialismo y agitan al espantajo del eterno lupus humano en provecho del verdadero y sanguinario lupus del imperialismo contemporáneo”.
Para Freud, la “agresión innata” de las relaciones sexuales era el problema con la naturaleza humana. ¿Cuál es la realidad? La patología social asociada a lo que Freud percibía como rivalidad sexual tendría poca razón de ser en una sociedad comunal plenamente libre en la que la vida sexual fuera independiente del acceso al alimento, la vivienda, la educación y demás necesidades y comodidades cotidianas. Cuando la familia se haya extinguido junto con las clases y el estado, la crianza comunal que la remplace llevará a una nueva sicología y cultura entre la gente que crezca en esas condiciones. Los valores sociales patriarcales —“mi” mujer, “mis” hijos— se desvanecerán junto con el sistema opresivo que los genera. La relación de los niños entre sí y con las personas que les enseñan y guían serán multilaterales, complejas y dinámicas. Es la institución de la familia lo que ata al sexo y al amor a la propiedad, con todo lo que salga de la camisa de fuerza de la monogamia heterosexual considerado “pecado”.
La familia bajo el capitalismo es el principal mecanismo de la opresión de la mujer y de la juventud, atada por innumerables lazos interrelacionados con las operaciones básicas de la economía de “libre mercado”. La familia, el estado y la religión organizada conforman un tripié de opresión en el que se sostiene el orden capitalista. En los países del Tercer Mundo, el atraso y la pobreza arraigados, promovidos por la dominación imperialista, conducen a prácticas horriblemente opresivas como el velo, el precio de la novia y la mutilación genital femenina.
En las sociedades capitalistas avanzadas, como la estadounidense, podría pensarse que la gente lleva una vida complicada, más parecida a las presentadas en programas de televisión como Modern Family o Transparent que a la comedia de los años cincuenta Papá lo sabe todo. Sin embargo, las decisiones personales de la gente están constreñidas por la ley, la economía y los prejuicios de la sociedad de clases; esto es especialmente cierto en el caso de la clase obrera y los pobres. Remplazar la familia por instituciones colectivas es el aspecto más radical del programa comunista, y el que traerá los cambios más profundos y drásticos en la vida cotidiana, incluida la de los niños.
Nuestros oponentes en la izquierda y la cacería de brujas antisexo
En la actualidad, la visión de una sociedad sin la institución opresiva de la familia ya no puede hallarse en la gran mayoría de los que dicen estar por el marxismo, el socialismo o la liberación de la mujer. Hace ya décadas que los estalinistas, con su dogma antimarxista del “socialismo en un solo país”, renunciaron al entendimiento de que era necesaria una sociedad socialista global para conseguir la plena liberación humana, incluyendo la de la mujer. Una consecuencia de ello fue la rehabilitación estalinista de la opresiva familia como un pilar “socialista”. En “La Revolución Rusa y la emancipación de la mujer” (Spartacist [Edición en español] No. 34, noviembre de 2006), tratamos esta cuestión a profundidad.
Hoy, otros supuestos marxistas, entre ellos algunos que afirman ser trotskistas, simplemente siguen la doctrina feminista liberal (burguesa) prevaleciente en cuanto a la liberación de la mujer, apoyando implícitamente a las instituciones de la familia y el estado burgués. Un ejemplo de ello lo dan las reacciones histéricas de nuestros oponentes ante nuestra defensa de los derechos de la North American Man/Boy Love Association (Asociación Norteamericana de Amor entre Hombres y Muchachos, NAMBLA), que está por la legalización del sexo consensual entre hombres y muchachos, así como de otros perseguidos por su “depravación” sexual. La LCI se ha opuesto consistentemente a la intervención del gobierno en la vida privada y exige derogar todas las leyes contra los “crímenes sin víctimas” consensuales, como la prostitución, el consumo de drogas y la pornografía.
Los aullidos de muchos radicales y feministas contra NAMBLA expresan los “valores familiares” que impulsan los políticos e ideólogos burgueses. Durante décadas, la reacción antisexo patrocinada por el gobierno ha tomado varias formas: el prejuicio fanático antigay, una cacería de brujas contra los trabajadores de las guarderías, la prohibición de que se distribuyan entre adolescentes anticonceptivos e información sobre el control de la natalidad, y el encarcelamiento de “desviados”. Este asalto reaccionario estuvo acompañado por terrorismo extralegal, como las bombas en las clínicas de aborto. Gran parte de esta persecución busca fortalecer al estado burgués en su regulación de la población y difundir el pánico como una distracción de la verdadera brutalidad de la vida en esta sociedad retorcida, cruel, prejuiciosa y racista.
En artículos anteriores, hemos explorado algunas de las ambigüedades de la sexualidad en una sociedad donde las deformidades de la desigualdad de clase y de la opresión racial y sexual pueden producir mucho sufrimiento personal y cosas desagradables. Hemos afirmado que, mientras que el abuso infantil es un crimen horrendo y cruel, muchos encuentros sexuales ilegales son totalmente consensuales y no producen por sí mismos ningún daño. La mezcolanza deliberada de todo lo que vaya desde las caricias mutuas entre hermanos hasta la violación horrenda de un niño pequeño por parte de un adulto crea un clima social de histeria antisexo en el que los perpetradores de la violencia real contra los niños a menudo quedan impunes. Hemos señalado que las proclividades sexuales de las especies gregarias de mamíferos como el Homo sapiens claramente no encajan en la rígida monogamia heterosexual decretada por la moral burguesa.
Como medida básica de defensa frente a la persecución estatal de los jóvenes que quieren tener sexo (así sea sexting), nos oponemos a las reaccionarias leyes de la “edad de consentimiento”, con las que el estado decreta cierta edad arbitraria a partir de la cual permite el sexo, sin importarle que dicha edad cambie con el tiempo y varíe de un estado a otro en EE.UU. Al tratar esas cuestiones, nos ubicamos firmemente en oposición al estado capitalista y todos sus esfuerzos por reforzar y sostener el orden burgués explotador. Ésa es la aplicación, bajo las actuales circunstancias, de nuestra meta de la libertad sexual para todos, incluyendo a los niños y los adolescentes, en un futuro comunista. Esto tiene una importancia particular para los jóvenes adultos, de los que se espera que pasen los años que siguen a la pubertad bajo el yugo de la dependencia de sus padres. Llamamos por estipendios plenos para todos los estudiantes como parte de nuestro programa por una educación gratuita y de calidad para todos, para que los jóvenes puedan ser genuinamente independientes de sus familias.
Por el contrario, la International Socialist Organization (ISO, Organización Socialista Internacional) se niega a llamar por la abolición de las leyes de la edad de consentimiento actuales. En un artículo titulado “Youth, Sexuality and the Left” [La juventud, la sexualidad y la izquierda], la dirigente de la ISO Sherry Wolf blande su pica contra el partidario de NAMBLA David Thorstad por ser “el más ardiente y añejo defensor de la pederastia en la izquierda” (socialistworker.org, 2 de marzo de 2010). Wolf cita su propio libro Sexuality and Socialism: History, Politics and Theory of LGBT Liberation (Sexualidad y socialismo: Historia, política y teoría de la liberación LGBT, Haymarket Books, 2009): “Un consentimiento genuino, libre de la desigualdad de poder, no puede dárselo un niño a un hombre de 30”. El artículo de Wolf continúa: “En nuestra sociedad, las relaciones entre adultos y niños no son las de individuos iguales en lo emocional, lo físico, lo social ni lo económico. Los niños y los púberes no tienen la madurez, la experiencia ni el poder para tomar decisiones realmente libres respecto a sus relaciones con adultos. Sin eso, no puede haber consentimiento genuino”.
¿“Decisiones realmente libres”? Pocas relaciones entre adultos cumplirían con esta definición de consentimiento. En los hechos, Wolf pone a los jóvenes menores de 18 años y a sus parejas a merced del estado burgués. El único principio guía para toda relación sexual debería ser el consentimiento efectivo —es decir, el acuerdo y entendimiento mutuo entre todas las partes involucradas— independientemente de la edad, el género o la preferencia sexual.
El que la ISO abandone a los jóvenes al opresivo status quo sexual refleja su acomodación a los prejuicios del orden capitalista y las actitudes atrasadas de la población en general. En última instancia, viene de la vieja oposición de la ISO a toda perspectiva de movilización revolucionaria de la clase obrera hacia la toma del poder y la creación de un estado obrero —la dictadura del proletariado— que abra el camino hacia una sociedad comunista. Para la ISO, el socialismo es más o menos la aplicación acumulada de la “democracia” a todos los sectores oprimidos, entre los cuales la clase obrera es simplemente uno más. La ISO procura presionar a los capitalistas para que reformen su sistema de explotación. Su perspectiva de la liberación de la mujer refleja la misma fe conmovedora en las fuerzas de la reforma.
Por qué los marxistas no somos feministas
Cosa interesante, en los últimos años la ISO ha estado discutiendo en las páginas de su periódico, el Socialist Worker, acerca de las teorías sobre la liberación de la mujer. Parece ser que su motivación es el deseo de abandonar su postura anterior de oposición al feminismo como una ideología burguesa, para poder adoptar activamente la etiqueta de feminista o “feminista socialista”. Por ejemplo, en una charla de la conferencia Social-ism de la ISO en 2013 (publicada en “Marxism, Feminism and the Fight for Liberation” [Marxismo, feminismo y la lucha por la liberación], socialistworker.org, 10 de julio de 2013), Abbie Bakan sugirió: “La afirmación teórica de que hay bases para un enfoque marxista coherente que esté por la ‘liberación de la mujer’, pero contra el ‘feminismo’, carece de sentido”. (Hasta marzo de ese año, Bakan había sido una destacada partidaria de los International Socialists [Socialistas Internacionales] de Canadá, primos políticos de la ISO.)
La reciente adopción teórica explícita por parte de la ISO del “feminismo socialista” no es más que otra cubierta para el mismo contenido liberal. Sin embargo, nos ofrece la oportunidad de reafirmar la vieja posición marxista respecto a la familia y enfatizar que la emancipación de la mujer es fundamental para la revolución socialista e inseparable de ella. Contra lo que dice la ideología feminista, la plena igualdad legal no basta para superar la opresión de la mujer, que está profundamente enraizada en la familia y la propiedad privada.
Como siempre hemos enfatizado, marxismo y feminismo son viejos enemigos políticos. Eso requiere una explicación. En Estados Unidos y otros lugares se ha vuelto común aplicar el término “feminista” a quienes piensan que hombres y mujeres deberían ser iguales. Sin embargo, al lidiar con la desigualdad, el feminismo acepta los confines de la sociedad capitalista existente. Como ideología, el feminismo nació a finales del siglo XIX, reflejando las aspiraciones de una capa de mujeres burguesas y pequeñoburguesas que reclamaban sus prerrogativas de clase: derecho a la propiedad y a la herencia, acceso a la educación y las profesiones, y derecho al voto. Los marxistas buscamos mucho más que esta limitada idea de “igualdad de género”.
Los marxistas reconocemos que la liberación de la mujer no puede ocurrir sin la liberación de toda la raza humana de la explotación y la opresión: ése es nuestro fin. Hace bastante más de un siglo August Bebel, el dirigente histórico del Partido Socialdemócrata de Alemania, lo explicó claramente en su libro La mujer y el socialismo (1879), un clásico marxista. Reeditada varias veces, esta obra fue leída por millones de obreros de distintas generaciones antes de la Primera Guerra Mundial. La riqueza de su visión de la emancipación de la mujer no puede hallarse en ninguno de los escritos de la ISO al respecto:
“[La mujer] elegirá para su actividad los terrenos que correspondan a sus deseos, inclinaciones y disposiciones y trabajará en las mismas condiciones que el hombre. Lo mismo que todavía será obrera práctica en cualquier oficio, durante otra parte del día será educadora, maestra, enfermera, y durante otra parte ejercitará cualquier arte o ciencia y cumplirá en una cuarta parte cualquier función administrativa”.
—La mujer y el socialismo (Ediciones de Cultura Popular, 1978)
Lo que es especialmente significativo de la descripción que hace Bebel de la naturaleza emancipadora del trabajo en la sociedad socialista es que se aplica igualmente a los hombres. Eso apunta al núcleo del motivo por el que marxismo y feminismo son mutuamente excluyentes y de hecho antagónicos. Los feministas consideran que la división básica de la sociedad es entre hombres y mujeres, mientras que los socialistas reconocemos que los obreros de ambos sexos deben luchar juntos para acabar con la opresión y la explotación que sufren por parte de la clase capitalista.
Marx desvirtuado
En su giro teórico a favor del “feminismo socialista”, la ISO está promoviendo el libro Marxism and the Oppression of Women: Toward a Unitary Theory (Marxismo y la opresión de la mujer: Hacia una teoría unitaria, Haymarket Books, 2013) de Lise Vogel. Publicado originalmente en 1983, el libro se reeditó como parte de la serie Historical Materialism con una introducción encomiástica de dos académicos canadienses partidarios del ultrarreformista New Socialist Group (Nuevo Grupo Socialista). Incluso hace 30 años, el medio “feminista socialista” al que se dirige Vogel ya se había disuelto en la nada. Pero, dado que Vogel pretende representar un polo marxista dentro del movimiento o corriente intelectual “socialfeminista”, hoy a la ISO le cuadra promover su libro.
En la sección introductoria del libro, Vogel se deslinda ecuánimemente tanto de los feministas no marxistas como de los marxistas no feministas. Se fija como su tarea principal analizar el carácter de la opresión de la mujer dentro de la estructura y dinámica del sistema económico capitalista. Su tratamiento de Marx y Engels es confuso, contradictorio y rimbombante. Se enfoca principalmente en la relación entre el trabajo doméstico y la reproducción generacional de la fuerza de trabajo. Para Vogel, la opresión de la mujer se reduce estrechamente al trabajo doméstico (no pagado). Afirmando explícitamente que “la categoría de ‘la familia’...es insuficiente como punto de partida analítico”, Vogel pasa por alto las cuestiones más amplias del papel de la familia en la opresión de la mujer y los niños y su importancia como sostén clave del orden capitalista. La familia sirve para atomizar a la clase obrera y propagar el individualismo burgués como barrera a la solidaridad de clase.
Su concepción estrecha de la opresión de la mujer no impide a Vogel calumniar a Engels como “determinista económico”. Simplemente deja de lado los aspectos culturales y sociales incluidos en la riqueza de los argumentos que Engels presenta en El origen de la familia, la propiedad privada y el estado (1884). Para tomar un ejemplo, Vogel se queja de que Engels “no vincula claramente el desarrollo de una esfera especial relacionada a la reproducción de la fuerza de trabajo con el surgimiento de la sociedad de clases o quizá la sociedad capitalista”. Aparentemente, esto significa que Engels no muestra cómo el surgimiento de la sociedad de clases llegó a pesar sobre el papel de la mujer en la crianza de los hijos. Esto simplemente no es verdad.
En El origen de la familia, la propiedad privada y el estado, Engels describe cómo la familia se originó en el neolítico cuando la sociedad se dividió en clases por vez primera. Apoyándose en la información disponible en aquella época, Engels se basó mucho en el trabajo pionero de Lewis Henry Morgan entre los iroqueses del norte del estado de Nueva York para entender las sociedades primitivas sin clases. Engels describió cómo la invención de la agricultura creó un excedente social que permitió, por primera vez, el desarrollo de una clase dominante ociosa que vivía del trabajo ajeno. La familia, específicamente la monogamia de la mujer, fue necesaria para asegurar la transmisión ordenada de la propiedad y el poder a los herederos del patriarca, la siguiente generación de la clase dominante. Si bien es mucho lo que se ha descubierto sobre las primeras etapas de la sociedad humana desde tiempos de Engels, su entendimiento fundamental ha resistido la prueba del tiempo.
Vogel no analiza la función social de la familia para la clase obrera bajo el capitalismo, donde sirve para criar a la siguiente generación de esclavos asalariados. En El capital, Marx explicó que el costo de la fuerza de trabajo está determinado por el costo de manutención y reproducción del obrero: sus gastos cotidianos, su capacitación y el sostén de su pareja y sus hijos. Para aumentar la ganancia, los capitalistas buscan bajar el costo del trabajo: no sólo de los salarios que pagan a los bolsillos de los obreros, sino también de los servicios como la educación y la salud públicas, que son necesarios para la manutención del proletariado.
El feminismo a veces critica algunos aspectos de la familia, pero en general sólo para quejarse de los “roles de género”, como si el problema fuera una discusión sobre el estilo de vida respecto a quién debe lavar los platos o darle al bebé su mamila. El problema es la institución de la familia, que integra a la gente a la sociedad desde la infancia de manera que acate ciertas normas, respete a la autoridad y desarrolle los hábitos de obediencia y deferencia que son tan útiles a la obtención de ganancias por parte de los capitalistas. La familia le es invaluable a la burguesía como reserva de pequeña propiedad privada y en algunos casos de pequeña producción, operando como freno ideológico a la conciencia social. Vogel pasa por alto estas cuestiones y se enfoca estrictamente en el “trabajo doméstico” no pagado de la mujer.
El fin último
La posición de Vogel es incluso más débil en lo que toca al fin último de la liberación de la mujer. Esto se ve especialmente en lo que no dice. Vogel divorcia la emancipación de la mujer de la superación de la escasez económica y del remplazo del trabajo enajenado —tanto en la fábrica como en el hogar— por el trabajo creativo y gratificante. Tanto el fin último de una sociedad comunista como los medios básicos para lograrlo quedan fuera de los confines intelectuales del “feminismo socialista” de Vogel.
Cuando Marx y Engels explicaron que suscribían un entendimiento materialista de la sociedad y del cambio social, no se referían sólo al capitalismo y las sociedades de clase anteriores (como el feudalismo). También proporcionaron un entendimiento materialista de la futura sociedad sin clases. De hecho, ésa era su diferencia fundamental con las principales corrientes socialistas de principios del siglo XIX —los owenistas, fourieristas y saint-simonianos— como las resumió Engels en Del socialismo utópico al socialismo científico (originalmente parte de su polémica de 1878, Anti-Dühring). Marx y Engels reconocían que una sociedad socialista —entendida como la etapa inicial del comunismo— requeriría un nivel de productividad del trabajo muy superior incluso a la de los países capitalistas más avanzados de hoy. Esto se logrará mediante una expansión continua del conocimiento científico y su aplicación tecnológica.
Vogel no comparte esa concepción. Esto queda particularmente claro en su análisis de los primeros años de la Rusia soviética. Expresando un gran aprecio del entendimiento que tenía Lenin de la opresión de la mujer y de su compromiso por superarla, cita con aprobación un discurso de 1919, “Las tareas del movimiento obrero femenino en la República Soviética”:
“Todas ustedes saben que incluso cuando las mujeres gozan de plenos derechos, en la práctica siguen esclavizadas, porque todas las tareas domésticas pesan sobre ellas. En la mayoría de los casos las tareas domésticas son el trabajo más improductivo, más embrutecedor y más arduo que pueda hacer una mujer. Es un trabajo extraordinariamente mezquino y no incluye nada que de algún modo pueda contribuir al desarrollo de la mujer.
“En la prosecución del ideal socialista, queremos luchar por la realización total del socialismo, y se abre aquí un amplio campo de acción para la mujer. Realizamos ahora serios preparativos a fin de desbrozar el terreno para la construcción del socialismo, pero la construcción del socialismo comenzará sólo cuando hayamos logrado la completa igualdad de la mujer, y cuando acometamos las nuevas tareas junto con la mujer, que habrá sido liberada del trabajo mezquino, embrutecedor, improductivo”.
Vogel presenta equivocadamente a Lenin como una voz solitaria clamando en el desierto e implica que el principal obstáculo para superar la opresión de la mujer en los primeros años de la Rusia soviética era ideológico: las generalizadas actitudes patriarcales entre los hombres de la clase obrera y el campesinado combinadas con una supuesta indiferencia por la liberación de la mujer entre los cuadros, mayoritariamente varones, del Partido Bolchevique. Vogel escribe:
“Los señalamientos de Lenin respecto al machismo nunca tomaron forma programática, y la campaña contra el atraso ideológico masculino nunca pasó de ser un tema menor en la práctica bolchevique. Sin embargo, sus observaciones sobre el problema representaron una admisión extremadamente inusual de la seriedad del mismo... Las contribuciones teóricas de Lenin no lograron dejar una impresión duradera”.
De hecho, el gobierno soviético realizó enormes esfuerzos para aliviar a la mujer obrera de la carga del trabajo doméstico y la crianza de niños mediante el establecimiento de cocinas comunales, lavanderías, guarderías, etc. Tanto los bolcheviques como la Internacional Comunista establecieron departamentos especiales para el trabajo entre las mujeres. Durante los primeros años del estado obrero soviético, el Zhenotdel estuvo activo tanto en las regiones europeas como en las del Asia Central.
Los límites de las medidas liberadoras del gobierno comunista bajo V.I. Lenin y León Trotsky no fueron ideológicos, sino producto de condiciones objetivas: la pobreza de recursos materiales, agravada por años de guerra imperialista y guerra civil. En un ensayo de 1923 titulado “De la vieja a la nueva familia”, incluido en la compilación de 1924 Problemas de la vida cotidiana (una obra que Vogel no menciona siquiera), Trotsky explicó:
“En principio, la preparación material de las condiciones para un nuevo modo de vida y una nueva familia no puede separarse tampoco del trabajo de la construcción socialista. El estado de los trabajadores necesita mayor prosperidad con el fin de que le sea posible tomar seriamente en sus manos la educación pública de los niños y aliviar asimismo a la familia de los cuidados de la limpieza y la cocina. La socialización de la familia, del manejo de la casa y de la educación de los niños no será posible sin una notable mejoría de toda nuestra economía. Necesitamos una mayor proporción de formas económicas socialistas. Sólo bajo tales condiciones, podremos liberar a la familia de las funciones y cuidados que actualmente la oprimen y desintegran. El lavado debe estar a cargo de una lavandería pública, la alimentación a cargo de comedores públicos, la confección del vestido debe realizarse en los talleres. Los niños deben ser educados por excelentes maestros pagados por el estado y que tengan una real vocación para su trabajo”.
La escasez material fue fuente de otro ámbito importante de desigualdad entre los hombres y las mujeres en los primeros años de la Rusia soviética (y por extensión en todo estado obrero económicamente atrasado). Se trata de la escasez de la mano de obra altamente calificada que requiere conocimientos y capacidades técnicas avanzados. A los obreros industriales calificados y los miembros de la intelectualidad técnica (ingenieros, arquitectos, etc.) había que pagarles salarios más altos que a los obreros no calificados, aunque la diferencia era mucho menor que en los países capitalistas. Este sector mejor pagado de la fuerza de trabajo, heredado del pequeño sector capitalista moderno de la Rusia zarista, era predominantemente masculino. Aunque se hicieron esfuerzos dirigidos a corregir esto, al joven estado obrero le faltaban los recursos materiales para educar y entrenar a las mujeres para que se volvieran maquinistas e ingenieras en cantidades suficientes a fin de superar el predominio masculino del trabajo calificado.
El libro de Vogel concluye con una proyección de cómo será la transición al comunismo tras el derrocamiento del capitalismo:
“Ante la terrible realidad de la opresión de la mujer, los socialistas utópicos del siglo XIX llamaron por la abolición de la familia. Todavía hoy, su drástica exigencia sigue teniendo adeptos entre los socialistas. En cambio, el materialismo histórico plantea la difícil cuestión de reducir y redistribuir simultáneamente el trabajo doméstico conforme éste se va transformando en un componente integral de la producción social en la sociedad comunista. Así como en la transición socialista ‘el estado no es “abolido”, sino que se extingue’, así también el trabajo doméstico debe extinguirse. Por lo tanto, durante la transición al comunismo una administración adecuada del trabajo doméstico y el trabajo femenino será un problema clave de la sociedad socialista, pues sólo sobre esta base pueden establecerse y conservarse las condiciones económicas, políticas e ideológicas de la verdadera liberación de la mujer. En el proceso, la familia, en su forma histórica particular como una unidad social basada en el parentesco para la reproducción de fuerza de trabajo explotable en la sociedad de clases, también se extinguirá, y con ella tanto las relaciones familiares patriarcales como la opresión de la mujer” [énfasis en el original].
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/45/familia.html
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2016.06.06 15:03 ShaunaDorothy Alemania ¡Abajo los intentos por criminalizar la prostitución! (Junio de 2014)

Espartaco No. 41 Junio de 2014
A continuación presentamos la traducción de extractos de un artículo de Spartakist No. 201 (enero de 2014), publicado por nuestros camaradas del Partido Obrero Espartaquista de Alemania. Aunque la prostitución en sí no es actualmente un crimen en Alemania, el nuevo gobierno de coalición entre la Unión Demócrata Cristiana (CDU) y el Partido Socialdemócrata (SPD) ha anunciado que planea imponer nuevas restricciones, disfrazadas de medidas para combatir el “tráfico sexual”.
Durante la presentación del último libro de la reaccionaria feminista burguesa Alice Schwarzer —una colección de artículos bajo el título amarillista de Prostitution—Ein deutscher Skandal. Wie konnten wir zum Paradies der Frauenhändler werden? (Prostitución: Un escándalo alemán; ¿Cómo pudimos convertirnos en el paraíso de los traficantes de mujeres?)—, grupos de trabajadoras sexuales, la Organización Alemana de Servicios Contra el SIDA y otros miembros de la audiencia protestaron activamente. En el evento, que tuvo lugar el 14 de noviembre de 2013 en Berlín, el podio estuvo ocupado exclusivamente por partidarios de Schwarzer. Entre ellos se encontraba un investigador de la policía, ¡que llamó por la reinstauración del registro de prostitutas! Previo al evento, Juanita Henning (presidenta de la Asociación Doña Carmen, un grupo defensor de los derechos de las prostitutas) explicó correctamente que lo que Schwarzer propone es una “ley policiaca, simple y llanamente” y la describió como una “feminista policiaca alemana”. Hacia el final del evento, una de las personas que hablaron en defensa de los derechos de las trabajadoras sexuales recibió un aplauso de tal magnitud que los oradores se sintieron obligados a abandonar el podio.
Desde que lanzaron su “Llamado Contra la Prostitución” en otoño del año pasado, Schwarzer y su revista Emma han estado en campaña para volver a criminalizar la prostitución. Para lograrlo, Schwarzer equipara la prostitución con la esclavitud, exigiendo “el ostracismo y, cuando sea necesario, también el castigo legal para sus clientes”. La “gran coalición” entre la CDU y el SPD ya ha anunciado que se va a “castigar...la prostitución derivada de la pobreza, al igual que la prostitución forzada, de manera más severa, con la introducción de nuevas figuras delictivas” (“Futuros castigos para los clientes de prostitutas forzadas”, Frankfurter Allgemeine Zeitung, 2 de diciembre de 2013).
Como marxistas, nos oponemos sin ambigüedades a estas medidas. La criminalización de los clientes sería un paso decisivo hacia la criminalización renovada de la prostitución —y de las prostitutas—. Decimos: ¡intercambiar dinero por sexo no es un crimen, ni por parte de las prostitutas ni de sus clientes! Afirmar que los únicos blancos de la legislación serían los clientes que pagan a sabiendas de que la persona ha sido forzada a prostituirse es un pretexto: esto es prácticamente imposible de demostrar y, en realidad, sirve sólo como excusa para fomentar la represión estatal, incrementar el número de redadas contra los burdeles y aterrorizar a las prostitutas, muchas de ellas inmigrantes, en las calles y donde sea.
Una ley similar rige desde hace años en Gran Bretaña. Nuestros camaradas de la Spartacist League/Britain escribieron: “De hecho, las inmigrantes ‘rescatadas’ por la policía durante las redadas ‘antitráfico’ son rutinariamente deportadas” (“Down With Labour’s Crackdown on Prostitution” [Abajo las medidas represoras del Partido Laborista contra la prostitución], Workers Hammer No. 205, invierno de 2008-09). En Francia, una ley basada en el “modelo sueco” de 1999, que considera un crimen pagar por sexo, recientemente superó la primera lectura, a pesar de las sostenidas protestas en contra.
La propaganda gubernamental a favor de reprimir la prostitución viene acompañada del discurso racista sobre las supuestas “bandas criminales” que, se asegura, han estado inundando el país con “prostitutas forzadas”, particularmente desde la extensión de la Unión Europea (UE) hacia el oriente. Es de esperarse que este alarmismo se incrementará aún más cuando los ciudadanos de Rumania y Bulgaria, con sus considerables minorías romaníes [gitanas], que viven en la pobreza abyecta, reciban el derecho formal a trabajar en Alemania a partir de enero de 2014.
En Europa Occidental, la actual crisis económica ha dado como resultado un rápido incremento de los ataques contra la vulnerable minoría romaní, que ha sufrido en la marginación durante siglos. Los gobiernos capitalistas están utilizando a los romaníes como chivos expiatorios, echando mano incluso de campañas mediáticas que reciclan difamaciones de origen medieval, como la mentira de que los romaníes roban niños y trafican con seres humanos. Alice Schwarzer es una aguerrida impulsora de esta campaña: su libro incluye artículos titulados “Un viaje a la patria de la prostitución forzada” (Europa Oriental, en especial Rumania y Bulgaria) y “Un viaje a la tierra de los vampiros”, con todo y citas de Drácula de Bram Stoker. Su “Llamado” propone protección contra la deportación únicamente para los “testigos”, es decir sólo para quienes se decidan a cooperar con el estado burgués.
La Liga Comunista Internacional se ha opuesto siempre a la UE como un bloque comercial imperialista en el que Alemania, Francia y Gran Bretaña llevan la voz cantante. Otros miembros, entre ellos los antiguos países del Bloque Soviético [dominado por los estalinistas], proporcionan mano de obra barata y mercados. La desesperada situación de los romaníes en estos países es un resultado directo de la contrarrevolución capitalista en estos antiguos estados obreros deformados, que condujo a masacres interétnicas y al nacionalismo genocida. El deseo de los romaníes de emigrar es frecuentemente nada más que un intento desesperado de escapar de la persecución racista y de la más abyecta pobreza. La única razón por la que las siniestras bandas que trafican con inmigrantes ilegales pueden operar es que los gobiernos capitalistas están decididos a mantener fuera a los trabajadores extranjeros y actúan con violencia homicida contra los refugiados. Nuestra demanda es: ¡plenos derechos de ciudadanía para quienes hayan llegado hasta aquí!
¡La prostitución forzada, por ejemplo a través de la esclavitud por deudas, la violación y la brutalidad sexual son auténticos crímenes! Sin embargo, nos oponemos a los intentos por parte del estado de equiparar la “esclavitud sexual” y la “prostitución forzada” con la prostitución en sí y de retratar cualquier intercambio de dinero por sexo como una forma potencial de esclavitud. La prostitución con mucha frecuencia degrada y explota, pero criminalizarla sólo empuja a las prostitutas hacia los medios lúmpenes, donde prácticamente pierden la posibilidad de acceder a los servicios sociales y de salud y donde se vuelven mucho más vulnerables a la criminalidad de pandillas y a la violencia de los proxenetas. Como marxistas advertimos que todas y cada una de las intervenciones del estado burgués no harán sino incrementar directamente la miseria de la gente involucrada; su único objetivo es servir de pretexto para incitar a la policía y los tribunales a atacar a los inmigrantes, a las mujeres y a la sexualidad misma.
A todo esto, ¿qué es la prostitución?
El estatus de la prostituta está relacionado con el estatus de la mujer en general, que es a su vez una medida del avance de una sociedad determinada. De ese modo, las condiciones que enfrentan las prostitutas varían ampliamente dependiendo de la época, el lugar y la clase social. Como escribimos en “Cruzada de los EE.UU. y la ONU contra el ‘tráfico sexual’” (Spartacist [Edición en español] No. 33, enero de 2005):
“Hay un mundo de diferencias entre la vida lujosa y llevadera de una dueña de un burdel de Hollywood como Heidi Fleiss (que igual terminó tras las rejas) y la de la prostituta callejera drogadicta e infectada de SIDA en un gueto empobrecido, sin opciones y sin salida. Sin embargo, todas las prostitutas son sometidas al oprobio social generalizado de la hipocresía y el moralismo burgueses, que las hace víctimas fáciles del abuso, las golpizas, la violación y el robo”.
El principal instrumento para la opresión de la mujer en la sociedad de clases es la institución de la familia, como explicó Friedrich Engels en su brillante obra El origen de la familia, la propiedad privada y el estado (1884). En las antiguas sociedades de cazadores-recolectores, las mujeres y los hombres vivían en igualdad y era la madre la que determinaba el linaje porque sólo podía establecerse con certeza la maternidad de un niño. Pero con el desarrollo de una clase dominante poseedora se hizo necesario establecer un criterio incuestionable para transmitir la propiedad, algo que estableciera sin ambigüedades la paternidad de los niños. Fue así como emergió la familia monógama, en la que el matrimonio representa la subyugación de las mujeres frente a los hombres; en palabras de Engels, fue “la gran derrota histórica del sexo femenino en todo el mundo”.
Fue la institución de la familia la que introdujo el dinero en las relaciones sexuales. Tanto en la contratación de prostitutas por hora como en la “adquisición” de una esposa, la familia y la opresión de la mujer están siempre basadas en la propiedad privada; básicamente, son sólo la moral religiosa y las leyes capitalistas las que marcan la diferencia entre el papel de esposa y el de prostituta. Los destacados científicos sexuales William H. Masters y Virginia E. Johnson (ninguno de ellos marxista) llegaron a la misma conclusión: “Es complicado definir la prostitución ya que los seres humanos siempre han utilizado el sexo para obtener lo que desean: alimentos, dinero, objetos valiosos, promociones y poder” (Sex and Human Loving [Sexo y amor humano], Little, Brown, 1988).
Al mismo tiempo, la gente no se constriñe a lo que prescriben los reaccionarios conceptos religiosos de moral relacionados con la institución de la familia. Divididos entre la compulsión de la sociedad de clases y sus deseos y emociones más íntimos, los seres humanos deciden ignorar las normas de “rectitud” en el comportamiento sexual. Durante la presentación del libro de Schwarzer, un parapléjico señaló que visitar prostitutas con frecuencia era su única posibilidad para experimentar la sexualidad. En respuesta, ¡Schwarzer lo puso en cintura diciéndole que lo que tenía que hacer era ponerse en serio a buscar una pareja!
El desprecio de Schwarzer por aquéllos que sufren el acoso y el aislamiento social en la sociedad capitalista va de la mano con su promoción de la feliz familia nuclear, en la que marido y mujer deben tener sexo sólo entre ellos (ver en su libro el artículo “Ayuda: Mi marido va al burdel”). Las personas que desean explorar el sexo “no convencional” y mantenerlo en secreto de su pareja o amigos porque contradice la “moral pública” imperante, frecuentemente recurren a prostitutas. No, lo que “brutaliza la lujuria” y “destruye la sexualidad” (como dice Schwarzer en su “Llamado” y en su libro) no es la prostitución: es la sociedad capitalista, represiva e inhumana.
Estamos en contra de que la prostitución sea considerada un crimen, pero consideramos que ésta es de cualquier modo un componente de la opresión de la mujer, análoga a la institución de la familia. En una sociedad sin clases, el cuidado infantil y las tareas domésticas colectivizadas sustituirán a la familia y permitirán que las mujeres participen plenamente en la vida social. El control natal y el aborto libre serán gratuitos, al igual que los servicios de salud de alta calidad. Sólo en una sociedad así podrá el sexo ser verdaderamente libre y basarse en el consentimiento mutuo, sin el acoso de los guardianes de la moral pública y la brutal represión policiaca. La única manera de llegar ahí es derrocando el sistema capitalista mediante una revolución obrera bajo la dirección de un partido leninista-trotskista, la expropiación de la propiedad privada de los medios de producción y su transformación en propiedad de la sociedad entera. La liberación de las prostitutas está ligada inseparablemente a la liberación de las mujeres en su conjunto; la prostitución desaparecerá sólo cuando la institución de la familia haya sido remplazada. ¡Por la liberación de la mujer mediante la revolución socialista!
Schwarzer, una feminista burguesa con una cómoda vida bajo el capitalismo, sostiene que los hombres son el enemigo (excluyendo desde luego a los policías, que comparten sus opiniones). En 1971, orquestó una historia de portada en la revista ilustrada Stern, en la que un grupo de mujeres se levantaron contra las leyes sobre el aborto, proclamando: “¡Tuvimos un aborto!”. Esto fue algo positivo. Sin embargo, a partir de entonces, Schwarzer debe su fama principalmente a las reaccionarias cacerías de brujas que ha emprendido, tanto contra los musulmanes como contra el Día Internacional de la Mujer, debido a los orígenes comunistas de éste. Se opone incluso a la ley liberalizadora sobre la prostitución aprobada en 2002 bajo el gobierno del SPD y los verdes, que, con desgano, intentó eliminar el concepto medieval de “atentado contra la moral pública”. Desde entonces, las prostitutas pueden, como no había sucedido nunca antes, presentar demandas legales para garantizar el pago de salarios y acceder a la cobertura del seguro médico y al derecho a los beneficios sociales.
Sin embargo, esta ley no implica de ninguna manera la completa despenalización. Todo lo contrario, afirma la Asociación Profesional de Servicios Eróticos y Sexuales (dentro de la que trabaja Hydra, un servicio de asesoría para la gente dedicada a la prostitución). La asociación lanzó un “Llamado A FAVOR de la prostitución” que afirma: “La ley no ha cambiado absolutamente nada en lo que respecta al derecho de la policía a irrumpir en lugares de prostitución en cualquier momento. Desde entonces, el número de redadas se ha incrementado” (sexwork-deutschland.de). Después de 2002, el sindicato de trabajadores de servicios, ver.di, estableció un “grupo de trabajo” para la prostitución dentro de su departamento de “servicios especiales”. Pero hacer modelos de contratos y cosas por el estilo no es suficiente. Ver.di es una de las mayores organizaciones de mujeres en este país, en la que mujeres alemanas e inmigrantes frecuentemente trabajan de la mano. Este sindicato integrado debe oponerse a la campaña del gobierno y movilizar su poder social a la cabeza de los inmigrantes y todos los oprimidos en la lucha por plenos derechos de ciudadanía para todos.
Guardianes “de izquierda” de la moral
No es de sorprender que la actual cacería de brujas contra la prostitución haya sido iniciada por Schwarzer, cuyo llamado fue suscrito por la organización femenil de los partidos democristianos y por muchos miembros del SPD. Pero también encontramos guardianes de la moral que se dicen “de izquierda”. La organización Sozialistische Alternative Voran (SAV, seguidores del seudotrotskista británico Peter Taaffe), que está liquidada en el Partido de la Izquierda, publicó en su sitio sozialismus.info (noviembre de 2013) un artículo titulado “Una perspectiva socialista sobre la industria del sexo y la prostitución”, escrito por Laura Fitzgerald, miembro de su organización fraterna en Irlanda. El artículo declara: “Es muy importante que ninguna prostituta sea criminalizada en modo alguno bajo los ojos de la ley”. Pero el SAV está a favor de una ley que revocaría o al menos modificaría la ley de 2002, escribiendo en el mismo artículo: “Los socialistas, sin embargo, deben oponerse completamente a la legalización total de la prostitución”. Después de dedicar unas cuantas palabras huecas a la brutalidad policiaca como instrumento de los intereses del estado, presentan su solución: “Es esencial que todos los Gardai [policías] sean instados a participar en entrenamientos regulares para saber cómo lidiar compasivamente con las víctimas y los sobrevivientes de la violencia sexual”.
¡Esto es un verdadero escándalo y una burla contra las víctimas de la violencia policiaca cotidiana, particularmente los inmigrantes! El SAV y su organización internacional, el Comité por una Internacional Obrera, son bien conocidos por sus intentos de “reformar” la policía y de crear “mejores condiciones de trabajo” para los policías (ver, por ejemplo, el folleto espartaquista de 1994 “Militant Labour’s Touching Faith in the Capitalist State” [La conmovedora fe de Militant Labour en el estado capitalista]). Su profundo reformismo socialdemócrata los lleva a aceptar, en esencia, las normas burguesas y los “valores familiares” impuestos por la policía, cuerpo armado del estado burgués. Con frecuencia hemos denunciado al SAV por esto, por ejemplo cuando una de nuestras camaradas intervino en sus “Días Socialistas 2004”. Como dimos cuenta en “SAV: Prohibidos el sexo, la diversión y los espartaquistas” (Spartakist No. 158, primavera de 2005):
“[Nuestra camarada] atacó el moralismo mojigato del SAV, contraponiéndolo a nuestra postura marxista de oposición a la intervención del estado en las relaciones sexuales y personales consensuadas. Esto incluye también a los denominados pedófilos, que son blanco de la persecución estatal por tener sexo con menores basado en un auténtico acuerdo consensual, es decir, sexo basado en un genuino acuerdo mutuo, lo que es completamente diferente del sexo forzado o bajo presión de hacer algo que la persona no entiende o no desea hacer. Los cuadros del SAV estallaron al oír esto”.
Hay un desasosiego generalizado en torno a la introducción de aún más leyes policiacas. Incluso la conservadora Frankfurter Allgemeine Zeitung escribió en el artículo del 19 de noviembre de 2013, “¿Están contentas las trabajadoras sexuales con su trabajo?”:
“¿Hay alguien que considere la prostitución un trabajo como cualquier otro? Sí que lo hay. ¿No se ven lastimadas, a pesar de esto? ¿Acaso la prostitución no causa daños permanentes? Estar sentada frente a una caja registradora, trabajar como empleada de limpieza, vender porquerías que la gente no necesita, como sucede en [la cadena de cosméticos] Douglas y empresas por el estilo, mantener en movimiento a esta sucia e inhumana rueda capitalista; ¿acaso no es también muy dañino mentalmente? ¿Hay alguien que haga esto por voluntad propia?”.
Los marxistas sostenemos que la prostitución es un “crimen sin víctimas”, como lo son el consumo de drogas, los juegos de apuestas, la pornografía o las relaciones sexuales con menores —todas actividades que bajo las leyes capitalistas están prohibidas del todo, o al menos fuertemente reguladas—. En muchos países, las leyes de “mayoría de edad” obligan a vivir sin sexo, particularmente sin sexo homosexual. Estamos contra cualquier tipo de intervención gubernamental en la vida sexual privada de los individuos. Decimos que sólo el consentimiento mutuo y el acuerdo de todas las personas involucradas deberían ser los factores decisivos en todos los actos sexuales. Pero también reconocemos que las relaciones auténticamente libres entre la gente son imposibles bajo este sistema de clases. Sólo una sociedad sin clases podrá liberar a las relaciones sexuales de la “moral” y de la compulsión económica o, como lo puso Engels de manera tan apta, permitirá que no tengan “más causa determinante que la inclinación recíproca”.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/41/germany.html
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2016.06.05 19:48 ShaunaDorothy EE.UU.: Cacería de brujas asesina “Delincuentes sexuales” marcados por el estado: Parias de por vida (Febrero de 2014)

https://archive.is/HdHvI
Espartaco No. 40 Febrero de 2014
Durante las últimas décadas, la policía sexual de este país ha capturado a cerca de un millón de personas. Se les encarcela, se les humilla públicamente y se les pone en peligro mediante los registros de “delincuentes sexuales” en Internet, se les rastrea con tobilleras de GPS, se les expulsa de sus propias comunidades y se les obliga a vivir bajo los puentes o en los bosques. Se han convertido en parias sociales, en los leprosos de la actualidad.
Incluso mientras el matrimonio gay —y los boy scouts (abiertamente) gays— son cada vez más aceptados, el esfuerzo de los gobernantes por legislar el sexo y la “moralidad” parece no tener fin. Su más reciente expresión es el frenesí azuzado contra un supuesto brote de incorregibles “depredadores sexuales”, especialmente los que supuestamente tienen como blanco a niños en Internet (es decir, un mundo fantástico) o a través de la pornografía (también pura fantasía). No hay tal epidemia; sin embargo, parece haber un gran número de policías infiltrados al acecho en los chat rooms. Se ha victimizado a miles sólo por mirar pornografía o por intentar comunicarse con otros, por no hablar del sexo consensual con menores, nada de lo cual sería un crimen en una sociedad racional.
Tal como ocurrió con la histeria de los años ochenta y noventa sobre las supuestas redes satánicas de abuso de menores en las guarderías, el depredador de Internet es un mito manufacturado por el gobierno y los medios. Incitando y manipulando el miedo y las actitudes sociales atrasadas, su finalidad subyacente es legitimar y fortalecer los poderes del estado capitalista. Mientras los políticos demócratas y republicanos sermonean sobre “proteger a nuestra niñez”, los imperialistas estadounidenses bombardean a niños en todo el mundo y millones pasan hambre incluso en este país, donde la tasa de mortalidad infantil llega al lugar 51 del mundo.
Entre las innovaciones legales más perniciosas, diseñadas para aumentar el control del gobierno, están las leyes federales que firmó el presidente demócrata Bill Clinton a mediados de los noventa y que le exigen a los delincuentes sexuales liberados que se registren en Internet y notifiquen a la comunidad su paradero. Otro estatuto le exige a las autoridades estatales que transmitan sus datos y huellas digitales al FBI para que éste forme una base de datos nacional. También está el “confinamiento civil”, que permite mantener a los prisioneros recluidos más allá del término de sus sentencias. Con estas leyes, los convictos de delitos sexuales se ven inmersos en un laberinto kafkiano de presunta culpabilidad, ostracismo social, castigos preventivos, miedo y violencia, frecuentemente de por vida.
Para Charles Parker de Jonesville, Carolina del Sur, y para su esposa, registrarse como delincuente sexual fue una sentencia de muerte. En julio, Jeremy Moody halló el nombre de Parker en el registro y ubicó su hogar en un mapa, se dirigió ahí y disparó y apuñaló a la pareja. “No he venido a robarte. He venido a matarte porque eres un abusador de niños”, dijo Moody, quien tiene la palabra “skinhead” [cabeza rapada] tatuada en el cuello. (Parker no había sido convicto por abuso de menores.) Posteriormente, Moody admitió que se preparaba para matar a otra persona que figuraba en el registro.
Un caso de estudio: Los Friedman
Hace poco volvió a las noticias el caso de Arnold Friedman y su hijo adolescente Jesse, documentado en la escalofriante película nominada al Oscar de 2003 Capturando a los Friedman. La película muestra cómo los dos hombres de Long Island, víctimas del abuso policiaco, la histeria de la comunidad y el sesgo judicial, fueron obligados a confesar en falso decenas de casos de abuso de menores que supuestamente ocurrieron en las clases de computación de Arnold, con la ayuda de Jesse. Un amigo adolescente de éste, Ross Goldstein, también fue condenado a trece meses de prisión tras ser obligado a confesar y a hacer acusaciones falsas contra Jesse.
Los cargos de esa cacería de brujas iban desde lo inverosímil hasta lo imposible. Como lo puso Jesse Friedman, un niño de diez años que asistía a las clases semanalmente alegó que había sido forzado a tener sexo anal u oral 30 veces en un periodo de diez semanas y —tras reinscribirse— fue violado 41 veces a lo largo del siguiente año. Entre lo que un cargo describía como abusos en grupo se incluía el “salto de rana”, en el cual Arnold y Jesse supuestamente sodomizaban a toda la clase de niños desnudos saltando de uno al otro. Pese a las historias de violencia física, abuso verbal y sexo forzado frente a toda la clase, no se presentó una sola evidencia: ni moretones ni ropa manchada de sangre. Ni uno solo de los padres expresó la menor sospecha hasta que la policía llegó a sus casas a interrogar a sus hijos.
El único hecho incuestionable es que en 1987 los agentes aduanales interceptaron un paquete dirigido a Arnold Friedman que contenía pornografía infantil, lo que llevó a la policía a allanar el hogar de los Friedman en el suburbio de Nueva York de Great Neck. La policía confiscó unas 20 revistas de pornografía infantil tomadas de varias partes de la casa y una lista de los niños que asistían a las clases de Arnold.
¡Al poseer pornografía infantil, Arnold Friedman no cometió crimen alguno! Fotografías, sexo de fantasía, entretenimiento: la pornografía no hace daño a nadie. ¿Cuántos de nosotros podríamos librarnos de la prisión si los “pensamientos desviados” se castigaran con cárcel? Al contrario de ciertos feministas y de los maoístas del Revolutionary Communist Party [Partido Comunista Revolucionario], quienes quisieran prohibir la pornografía sobre la espuria base de que provoca violencia contra la mujer, nosotros reconocemos que las leyes antipornografía dañan a todos al legitimar la censura y desatar la interferencia estatal en la vida privada. Nos oponemos a las leyes contra la pornografía y a las leyes contra los “crímenes sin víctimas”, como la prostitución, las drogas y las apuestas. ¡El gobierno debería sacar los ojos, oídos y narices de las alcobas y de las vidas privadas de la gente!
Según la retorcida lógica que esta sociedad promueve, Arnold Friedman, espectador de pornografía, debía ser por lo tanto un abusador de menores, por lo que fue condenado a una sentencia de diez a 30 años de prisión y murió en la cárcel en 1995, aparentemente por suicidio. Jesse recibió una sentencia de seis a 18 años tras las rejas. Lo liberaron en 2001 después de trece años, sólo para que comenzara una cadena perpetua de persecución legal y social.
Ya antes de que comenzara el juicio, las autoridades promovieron la noción de que cada uno de los estudiantes de Arnold debía ser considerado una víctima. Cientos de padres de familia histéricos se apiñaron en reuniones comunitarias exigiendo asesoría sobre cómo ayudar a sus hijos. Se les dijo que fueran a terapia. Años después, muchas supuestas víctimas testificaron respecto al terrible daño que sufrieron ellos y sus familias cuando el estado los obligó a inventar historias, y luego por la subsiguiente “terapia” basada en esas ficciones.
En 2013, la oficina del mismo fiscal que condenó a los Friedman revisó el caso en respuesta a una acusación de calumnia que el Tribunal de Apelaciones del II Distrito emitió en 2010. El tribunal escribió: “Aquí las actas indican una ‘probabilidad razonable’ de que Jesse Friedman fuera injustamente sentenciado”. Para la revisión de la fiscalía, Ross Goldstein (a quien los documentos legales se refieren como Kenneth Doe) habló por primera vez en 23 años. En un documento de nueve páginas dirigido al fiscal de distrito, afirmó: “Ninguno de los sucesos que Kenneth Doe supuestamente describió o que se atribuyen a él tuvo lugar en realidad”. Goldstein reunió a numerosos ex alumnos que hoy afirman que en las clases no ocurrió absolutamente nada y que la policía los intimidó para que rindieran falsos testimonios. Sin embargo (predeciblemente), el resultado del autoexamen fue que la oficina del fiscal se absolvió a sí misma de cualquier falta en el proceso.
La sexualidad infantil y el estado
El caso Friedman, una tragedia incesante para toda una familia, subraya varias cuestiones políticas importantes. El enfoque de la Spartacist League deriva de nuestra concepción marxista del mundo y nos enfrenta con el moralismo burgués y con frecuencia también con muchos grupos autodenominados socialistas. La sexualidad humana es muy amplia, pero su práctica está condicionada por cada sociedad particular. La sociedad burguesa estadounidense, con su componente de fanatismo religioso, destina una cantidad considerable de energía a delimitar los apetitos sexuales en nombre del orden social. Con sus policías, jueces y prisiones, la intervención del estado en las relaciones sexuales privadas tiene como fin imponer la moralidad que profesa la burguesía, y con frecuencia transforma una experiencia inofensiva y muchas veces positiva en una pesadilla. El estado burgués no es ni un árbitro neutral ni un protector de la ciudadanía; existe para asegurar la conservación del dominio capitalista.
La premisa de muchas leyes contra el sexo es que los niños son seres asexuales. De manera absurda, los púberes y los adolescentes con las hormonas desbocadas son considerados niños. De hecho, la sexualidad es parte de la constitución humana desde la infancia. Como discutimos con amplitud en el artículo “Unholy Alliance of Feminists and Christian Right—Satan, the State and Anti-Sex Hysteria” (La impía alianza de los feministas y la derecha cristiana—Satanás, el estado y la histeria antisexo, Women and Revolution No. 45, invierno-primavera de 1996), los niños son pequeños animales inquisitivos que en su camino a la madurez llevan a cabo experiencias y observaciones sexuales y de todo tipo. Tal como ocurre con otras especies de primates, el sexo entre los humanos tiene un amplio componente de aprendizaje. Hoy, en gran parte del país se le niega a la juventud el acceso oportuno a los métodos anticonceptivos y a la educación sexual, dejándola vulnerable a los embarazos no deseados y a las enfermedades de transmisión sexual. Si intenta actuar como la televisión e Internet le enseña, se mete en problemas.
Las leyes contra el estupro varían mucho de un estado a otro, pero todas criminalizan toda actividad que un tribunal considere sexual por el solo hecho de que un menor (alguien que no haya llegado a la “edad de consentimiento”) participe en ella, independientemente de si lo que suceda sea o no consensual. La ley mezcla deliberadamente el sexo consensual con el ataque sexual violento y con la violación. Cualquiera que sea hallado culpable de haber tenido sexo con un menor, o cualquier cosa considerada contacto sexual, se considera automáticamente un delincuente violento. La designación “depredador” puede aplicarse cuando un tribunal decide que una relación fue establecida o promovida con fines de “victimización”.
El único lineamiento para cualquier relación sexual debería ser el consentimiento efectivo —es decir, el entendimiento mutuo de las partes participantes— independientemente de la edad, el género o la preferencia sexual. Sin duda, determinar incluso lo más básico —por ejemplo, si un acto tuvo lugar realmente y si fue consensual— puede ser problemático a veces. Y ciertamente hay muchos casos en que la víctima de una violación o de un abuso violento puede recurrir a la ley. Al mismo tiempo, como alguna vez comentó el dramaturgo irlandés Brendan Behan en un contexto diferente: “Nunca he visto una situación tan terrible que un policía no pueda empeorar”. Además, desentrañar las cuestiones de la sexualidad humana del entramado de prejuicios sociales es casi imposible en esta sociedad dividida en clases y razas. Libre de la crueldad y la fría indiferencia que resultan de la búsqueda de ganancia, una sociedad socialista buscaría un enfoque científico a estas cuestiones difíciles.
Enciérrenlos...
Las leyes antisexo han creado una enorme masa de blancos potenciales, alimentando pesquisas con vastas sumas de dinero para trabajo encubierto y alentando procesos fraudulentos mediante el uso de oscuras invenciones siquiátricas y “testigos expertos”. En consecuencia, cada vez más víctimas caen en las fauces del sistema carcelario estadounidense, que ya es el mayor del mundo. Las cifras de la guerra contra los “depravados” sexuales se suman a las de la anterior “guerra contra el crimen” y a la continua “guerra contra las drogas”, eufemismos para nombrar la persecución legal racista que ha cuadruplicado la población carcelaria a cerca de 2.2 millones de personas al día de hoy, de las cuales casi la mitad son negras.
Desde los años setenta hasta hoy, el número de personas encarceladas como delincuentes sexuales se ha multiplicado. El libro Sex Panic and the Punitive State (Pánico sexual y el estado punitivo, University of California Press, 2011), de Roger N. Lancaster, aporta una investigación útil que describe el desarrollo de estos pánicos y muestra con precisión cuán vasto es el archipiélago de víctimas de la persecución sexual estatal. Lancaster escribe: “Nacionalmente, los casos reportados de abuso infantil saltaron de seis mil en 1976 a 113 mil en 1985 y a 350 mil en 1988: la cifra se multiplicó 58 veces en doce años”. Apuntando al terror irracional al “desconocido que acecha”, en un artículo publicado en el New York Times del 20 de agosto de 2011 titulado “Sex Offenders: The Last Pariahs” [Delincuentes sexuales: Los últimos parias], señaló: “El riesgo de que un niño sea asesinado por un depredador sexual desconocido es comparable al de morir fulminado por un rayo”. Lancaster también señala que “la mayoría de los perpetradores de abusos sexuales son miembros de la familia, parientes cercanos, amigos o conocidos de la familia de la víctima”.
Las cacerías de brujas antisexo han sido usadas para deshacerse de elementos básicos que los estadounidenses habían aprendido a considerar inherentes a la democracia, así como la “guerra contra el terrorismo” ha destripado toda una gama de derechos constitucionales. Como puede verse en el caso Friedman, lo primero que se pierde es la privacidad, seguida de la presunción de inocencia, cuando los acusados son satanizados. Luego se marca a los convictos de por vida. Hoy, cerca de 750 mil personas están en el registro de Internet que instituyó la “Ley Megan” de la era Clinton, promulgada tras el brutal asesinato de la pequeña Megan Kanka de siete años en un ataque sexual en 1994.
Al salir de la cárcel, Jesse Friedman —quien para empezar no había hecho nada— fue clasificado como “depredador sexual violento nivel III”, es decir, como alguien en alto riesgo de reincidir y como una amenaza a la seguridad pública. Como tal, tuvo que abandonar su casa tres veces. Con respecto a las restricciones de residencia, que le prohíben la proximidad con niños, escribió en su página web: “Si miras un mapa, te darás cuenta de que eso significa prácticamente cualquier parte. En algunos estados y ciudades se me prohibiría estar en cualquier lugar ‘donde se sabe que los niños se congregan’, incluyendo bibliotecas, museos, acuarios, playas e incluso eventos deportivos públicos”. “La Ley Megan”, escribió, “es el exilio social”.
Otros miles han sido convertidos en parias de manera similar. En Southampton, un destino vacacional para las celebridades neoyorquinas y los tiburones de Wall Street, unos 40 hombres convictos de diversos delitos sexuales se ven obligados a vivir en dos tráilers alejados de los centros habitados. Sólo uno de los tráilers tiene regadera y los que viven en el otro tienen que tomar el autobús dos veces por semana para ducharse.
La novela agudamente realista de Russell Banks, Lost Memory of Skin (La memoria perdida de la piel, HarperCollins, 2011), explora el horrendo mundo de los nuevos parias. El héroe es un joven tímido e ingenuo al que se le llama “el Chico”, cuyo fiel compañero y único amigo es su iguana Iggy. El Chico va a conocer a “brandi18”, con quien había tratado sólo por Internet, sólo para encontrarse con que en casa de ella lo esperan el padre de Brandi y cinco policías. Tras ser arrestado y condenado, se halla a sí mismo sin hogar, viviendo bajo un puente junto a otros “delincuentes sexuales”, pepenando comida de los basureros. En nombre de políticos que buscan un encabezado de prensa, la policía allana incluso ese lugar diminuto, sucio y semioculto, con resultados trágicos. A estos hombres del puente se les obliga implacablemente a recargar constantemente sus tobilleras de monitoreo:
“Toma media hora cargar completamente la batería del monitor, y durante esa media hora el Chico se siente íntimamente conectado a los demás millones de delincuentes sexuales, jóvenes, viejos y de otras edades...todos los cuales han conectado sus tobilleras electrónicas a contactos y están sentados en alcobas, salas y sótanos de casas, apartamentos y remolques, en estacionamientos, refugios de indigentes, parques públicos, aeropuertos, estaciones de tren, salas de espera, oficinas, en las trastiendas de restaurantes de comida rápida, bajo pasos a desnivel y puentes peatonales —como si todos ellos fueran hojas temblorosas en las ramas grandes y pequeñas de un vasto árbol eléctrico cuya sombra cubriera todo el país—”.
...y tiren la llave
Las diversas leyes estatales y federales de “confinamiento civil” que se han aprobado desde 1990 son una burla de la noción de “cumplir tu sentencia” y de la pretendida rehabilitación. Por ejemplo, la “Ley Adam Walsh de Protección y Seguridad de los Niños” de 2006 posibilita la detención indefinida de cualquier prisionero federal —incluso si nunca ha sido convicto de ningún delito sexual— que haya cumplido su sentencia pero sea considerado mentalmente “anormal” y se crea probable que cometa algún delito sexual en el futuro.
En el artículo “When the Feds Decide Who’s Sexually Dangerous” [Cuando los federales deciden quién es sexualmente peligroso], publicado en The Atlantic (20 de mayo de 2010), Wendy Kaminer señala: “Quienes confían en la burocracia federal y creen que los funcionarios usarán su poder adecuadamente, con imparcialidad y buena fe, pueden sentirse protegidos por él; a los demás debe preocuparles que el gobierno pueda detener ciudadanos indefinidamente, sin juicios con jurado, basándose en especulaciones sobre su futura peligrosidad”. Díganselo a los prisioneros de Guantánamo.
Bajo algunas leyes estatales, los sometidos a confinamiento civil pueden tener derecho a un proceso ante un juez, pero no a un juicio con la posibilidad de preparar una defensa. La mayoría no recibe “tratamiento” y prácticamente nadie obtiene algo de él. ¡Incluso se dio el caso de un hombre de Wisconsin de 102 años que no pudo someterse a tratamiento por fallas en la memoria y problemas de oído!
Hasta 2007, dos mil 700 hombres estaban recluidos en centros de confinamiento civil. Para escapar de las garras de estas instituciones penales/“terapéuticas” en las que se encuentran sepultados, algunos prisioneros incluso solicitan ser castrados, como lo relata el artículo “The Science of Sex Abuse” [La ciencia del abuso sexual] de Rachel Aviv (The New Yorker, 14 de enero de 2013). La primera persona detenida bajo la Ley Adam Walsh, Graydon Comstock, cuestionó la legislación en un caso ante la Suprema Corte en 2010. Aviv observa: “Para cuando el caso fue atendido, cuatro años después de que la sentencia criminal de Comstock expirara, él tenía ya 67 años y padecía del corazón, de diabetes e incontinencia. Ya dos veces había solicitado ser castrado, creyendo que la operación ayudaría en su caso, pero se le dijo que no estaba médicamente justificada”. En años recientes, la Suprema Corte ha refrendado diversos estatutos del confinamiento civil.
El poderoso análisis de Aviv de los horrores del confinamiento civil gira en torno al caso real de un soldado solitario llamado John, que se hizo amigo en un chat room de “Indy-Girl”. Sí, era un policía encubierto. El soldado, invitado a un tentador picnic al aire libre, rápidamente fue capturado por la Unidad Militar de Investigaciones y el FBI. John fue sentenciado a 53 meses en una prisión federal por poseer pornografía infantil y por “usar Internet para inducir a un menor a tener sexo”. Pero entonces fue cuando empezaron sus verdaderos problemas.
Tras salir en libertad condicional, John recayó y volvió a mirar pornografía con menores, por lo que rápidamente fue sentenciado a otros dos años en prisión. Seguía preso cuando el Congreso aprobó la Ley Adam Walsh, por lo que se le transfirió a una prisión médica de Massachusetts y, sin audiencia legal, se determinó que era de “alto riesgo”. Así pasaron cuatro años. En 2011 comenzó su audiencia de confinamiento civil. Al año siguiente, un juez dictaminó que John era demasiado peligroso para ser liberado y lo condenó a un “confinamiento terapéutico” indefinido en el sistema carcelario federal. Desde entonces sigue en ese limbo, donde una “terapia” diaria lo alienta a declarar cada vez más historias fantasiosas para ganarse la aprobación de los siquiatras, historias que sólo contribuyen a incriminarlo. Vivir en una tienda de campaña bajo un puente parece un destino preferible.
Nuevas brujas, nuevos inquisidores
En Estados Unidos, con su vena profundamente puritana y su insidioso racismo, la combinación de sexo y raza siempre ha sido usada como medio de control social. El mito del hombre negro depredador acosando a mujeres y niños blancos se conjuró para mantener aterrorizada a la población negra cuando la ley linchadora imperaba en el Sur de Jim Crow. Con frecuencia se ha recurrido a leyes antisexo para poner a hombres negros tras las rejas, incluyendo a celebridades como el boxeador Jack Johnson en 1912 y a Michael Jackson en 1994 y de nuevo diez años después.
Las cruzadas antisexo fueron una de las armas que se usaron para revertir las conquistas de las luchas por los derechos civiles y para apagar el descontento social de los años sesenta y principios de los setenta, especialmente el provocado por la Guerra de Vietnam. Tras tomar posesión en 1977, el gobierno demócrata de Jimmy Carter desató un asalto de reacción social interna mientras llevaba a la Casa Blanca el fundamentalismo religioso de los “renacidos”. Bajo el lema de los “derechos humanos” lanzó también la Segunda Guerra Fría del imperialismo estadounidense con el objetivo de destruir a la Unión Soviética.
La siguiente década presenció una de las cacerías de brujas más terribles y peculiares de la historia estadounidense: la histeria respecto al “abuso satánico” en las guarderías, que le arruinó la vida a cientos de hombres, mujeres y niños. El auge de esta cacería de brujas, que se extendió hasta principios de los años noventa, coincidió con la reacción reaganista —la cual, entre otras cosas, intentó enviar a las mujeres de vuelta a los hogares—. Se recortaron los fondos para el bienestar social y otros programas sociales, como las guarderías y preescolares para madres trabajadoras, provocando enormes dificultades y daños a las mujeres y los niños. El pánico del “abuso satánico” sirvió para encubrir un abuso real por parte del gobierno.
En el juicio más largo de la historia estadounidense, que se extendió de 1986 a 1990, el caso de la escuela preescolar McMartin, los niños testigos contaron historias de sacrificios animales, orgías, pasadizos secretos, mutilación de cadáveres y otras ficciones. El caso comenzó en 1983, y para el año siguiente el gran jurado había reunido 354 declaraciones que implicaban hasta 369 supuestas víctimas, mientras la policía anunciaba una enorme conspiración criminal. Más de 70 personas fueron condenadas injustamente. Mientras tanto, decenas de otros casos de “satanismo” barrieron el país, desde el condado de Kern en California, hasta Fells Acres en Massachusetts y la guardería Little Rascals de Carolina del Norte. En estos casos no se encontró evidencia alguna. Los acusados eran completamente inocentes, como señalamos entonces (a diferencia de prácticamente todo el resto de la izquierda) al defender a los trabajadores de las guarderías. Los Friedman fueron arrestados en medio de esa cacería de brujas.
Los liberales y feministas burgueses ayudaron a impulsar esa locura. Aunque se presentan como protectores de las mujeres y los niños, su remedio es pedirle al estado leyes más numerosas y más duras, así como más vigilancia policiaca. La versión más extrema de esa misma política fue el libro de 1975 de Susan Brownmiller, Against Our Will [Contra nuestra voluntad], famoso por su aseveración de que la violación es la principal forma en que todos los hombres controlan a todas las mujeres. Su propuesta: más mujeres policías.
En los años setenta y ochenta, los florecientes escuadrones de dios, dirigidos por gente como el fundamentalista católico Patrick Buchanan y el líder de la Mayoría Moral Jerry Falwell, se movilizaban contra el aborto y declaraban que el sida era un castigo de dios a los gays. Mientras los fanáticos de derecha sitiaban las clínicas de aborto, los feministas apuntaban contra la pornografía y un imaginario abuso satánico. Al impulsar este programa antisexo, los “progresistas” entablaron una alianza temporal con los evangélicos.
El estado respondió gustoso. En 1974, el demócrata Walter Mondale promovió la Ley de Prevención y Tratamiento del Abuso Infantil, que obligaba a los terapeutas, maestros y trabajadores sociales a informar a la policía de cualquier indicación de abuso. Así, se suponía que cientos de miles de educadores y trabajadores sociales actuarían como auxiliares de la maquinaria de represión del estado capitalista. En los años ochenta, el procurador general de Reagan, Edwin Meese, lanzó una gran campaña contra la pornografía, con bastante ayuda de sus aliados liberales. Con Internet, las cosas no hicieron sino empeorar. En los últimos quince años, las sentencias federales por posesión de pornografía infantil han aumentado en extensión más de 500 por ciento y pueden ameritar hasta cadena perpetua, la sentencia que suele darse al homicidio en primer grado.
Entre las feministas más prominentes que impulsaban las reaccionarias campañas antiporno estaba la fundadora de la revista Ms., Gloria Steinem, quien empezó su carrera como informante de la CIA. La despreciable Steinem también se subió con furor al tren del ritual satánico y la memoria reprimida. A mediados de los ochenta financió una excavación que los padres de familia de la escuela preescolar McMartin realizaron en busca de los (inexistentes) túneles y calabozos de los que habían hablado sus hijos bajo coerción. En 1993, Ms. salió con el encabezado: “El abuso ritual de las sectas existe —¡Créanlo!”.
En 1995, Steinem narró el documental de HBO The Search for Deadly Memories. Los apócrifos “recuerdos recuperados” de abuso cumplieron una función perniciosa en numerosos casos. Estos “recuerdos reprimidos”, como los llaman los trabajadores sociales fraudulentos, son la versión secular liberal de la histeria religiosa. Como materialistas convencidos, no nos lo creímos. Como señalamos en “Satan, the State and Anti-Sex Hysteria”, las técnicas que supuestamente revelan traumas reprimidos han demostrado ser excelentes para inducir recuerdos falsos, especialmente en niños pequeños y susceptibles. En ocasiones, es la policía quien implanta los supuestos recuerdos en el curso de los interrogatorios, como ocurrió en el caso Friedman. Los traumas verdaderos realmente trauman a la gente, que tiende a recordarlos.
El sexo, el matrimonio y la familia
¿Cómo es que la expansión de la tolerancia (salvo en reaccionarios endurecidos y fanáticos religiosos) respecto al matrimonio gay puede coexistir con una implacable cacería de brujas antisexo? Esto se debe a que el matrimonio, un contrato legal, es uno de los principales sostenes sociales del estado burgués. En una presentación el pasado mayo, David Thorstad, quien en 1978 estuvo entre los fundadores de la North American Man/Boy Love Association (NAMBLA), señaló la desbandada del movimiento radical gay:
“El anterior desafío a la heterosupremacía, dirigido a liberar la sexualidad reprimida de todos, ha sido remplazado por un enfoque conservador y convencional por la aceptación de la sociedad capitalista heterosupremacista. Donde esto es más obvio es en la búsqueda del matrimonio y la participación abierta en instituciones opresivas como el ejército, así como los llamados a fortalecer las fuerzas represivas del estado mediante las leyes contra los llamados crímenes de odio”.
Así, en la búsqueda de la respetabilidad burguesa, las marchas del orgullo gay acogen contingentes de policías gays, cuyo trabajo incluye el arresto de “delincuentes sexuales”. Mientras tanto, los organizadores de las marchas vetan a organizaciones como NAMBLA, que llama por la despenalización de las relaciones consensuales entre hombres adultos y menores de edad.
A diferencia de los feministas, el establishment gay y, asquerosamente, la mayor parte de la izquierda “socialista”, nosotros siempre hemos defendido a NAMBLA y a sus miembros tanto de la represión estatal como de la victimización por parte de los patrones. Se trata de algo más que una cuestión de “libertad de expresión”. Muchísimos jóvenes, torturados y confundidos por sus propios sentimientos, en conflicto con la severidad represiva de esta sociedad, encontrarían reconfortante hablar de estas cosas con personas más experimentadas, como lo han hecho generaciones anteriores. En esta época, sin embargo, tener cualquier tipo de intimidad intergeneracional es jugar con fuego.
En un artículo titulado “Youth, Sexuality and the Left” [Juventud, sexualidad y la izquierda], Sherry Wolf de la International Socialist Organization (ISO, Organización Socialista Internacional) se sumó al linchamiento de Thorstad acusándolo de ser “el más constante y sonoro defensor de la pederastia en la izquierda” (socialistworker.org, 2 de marzo de 2010). Conservando la premisa reaccionaria de las leyes de la edad de consentimiento, Wolf cita su libro Sexuality and Socialism: History, Politics and Theory of LGBT Liberation [Sexualidad y socialismo: Historia, política y teoría de la liberación LGBT]: “Es incongruente que un niño dé verdadero consentimiento, libre de la desigualdad de poder, a un hombre de 30”. El artículo de Wolf continúa: “En nuestra sociedad, los adultos y los niños no se enfrentan como iguales en lo emocional, lo físico, lo social o lo económico. Los niños y los adolescentes más jóvenes no tienen la madurez, la experiencia ni el poder necesarios para tomar decisiones verdaderamente libres en sus relaciones con los adultos. Sin ello, no puede haber verdadero consentimiento”.
No importa que la mayoría de las relaciones entre adultos no cumpla con este criterio de consentimiento. En cuanto a la afirmación de Wolf de que “los adolescentes maduran a distintas edades”, ¿quién debe determinar la edad adecuada para la actividad sexual en una especie en la que esta edad ha estado, durante el 99 por ciento de su existencia, muy por debajo de la supuesta “edad de consentimiento” de la actualidad? Bajo el inhumano status quo capitalista, se asume que es el estado. Para los comunistas, es el ABC el oponernos a la intervención del gobierno en la vida privada de la gente y defender a cualquier grupo que luche por aumentar la libertad en las relaciones sexuales. Esto es una expresión del ideal de la vanguardia leninista como tribuno del pueblo. La ISO y cía. bailan a un son diferente, acomodándose a los valores burgueses y a la cacería de brujas contra aquéllos cuyas proclividades sexuales se consideran verboten [prohibido, en alemán en el original].
En El origen de la familia, la propiedad privada y el estado (1884), Friedrich Engels rastreó el surgimiento simultáneo de la familia y el estado como medios que la clase propietaria usó para consolidar y reproducir su poder cuando emergió de la sociedad humana primitiva. La monogamia de la esposa era necesaria para asegurar la paternidad para la transmisión hereditaria de la propiedad. Actualmente, la familia sigue siendo la principal fuente de opresión de la mujer. A los niños, la familia debe imbuirles la sumisión y el respeto por la autoridad, lo que frecuentemente engendra frustración y violencia. Como escribimos en “Satan, the State and Anti-Sex Hysteria”: “Las proclividades sexuales de las especies gregarias de mamíferos, como la nuestra, claramente no encajan con la rígida monogamia heterosexual que constituye el fundamento ideológico de la institución de la familia, reforzada por la religión organizada”.
La mayor parte del terrible daño que se inflige a los jóvenes y las mujeres tiene lugar en el seno de la familia. Sin embargo, en esta sociedad capitalista, la familia suele ser lo único que le queda a uno. Son escasos los servicios alternativos que la sociedad provee para criar a los hijos o cuidar a los enfermos y a los ancianos.
El fanatismo antisexo y la perversa persecución estatal persistirán mientras imperen la propiedad privada y la producción por ganancias. El estado capitalista no puede ser reformado para que sirva a los intereses de los explotados y los oprimidos. Debe ser barrido y sobre sus ruinas debe erigirse un estado obrero basado en la expropiación de los medios de producción. Para erradicar la opresión de la mujer y de los homosexuales, se requiere construir una sociedad socialista donde las funciones de la familia sean colectivizadas —guarderías y cocinas comunales, atención médica gratuita y de calidad, etcétera— liberando a la mujer de la carga de la crianza de los niños y de la esclavitud doméstica. En cuanto a lo que una sociedad racional conservaría de las relaciones sexuales, y de las relaciones sociales en general, los marxistas compartimos la amplitud de la visión que expresó el fallecido Gore Vidal (a quien tanto echamos de menos) en su artículo “Pink Triangle and Yellow Star” (Triángulo rosa y estrella amarilla, The Nation, 14 de noviembre de 1981):
“Cualquiera que sea el arreglo al que llegue la sociedad del futuro, debe reconocerse que los niños que lo necesiten serán criados con bastante más cuidado que hoy, y que a los adultos que no deseen ser padres ni madres debe dejárseles en paz”.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/40/delincuentes.html
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2016.06.04 04:48 ShaunaDorothy Feminismo burgués y teorías de la conspiración en torno a las muertas de Juárez (Otoño de 2011)

https://archive.is/wVJfu
Espartaco No. 34 Otoño de 2011
Esclareciendo la historia
(Mujer y Revolución)
Hace doce años, con el breve artículo “Explotación capitalista y terror antimujer” (Espartaco No. 13, otoño-invierno de 1999), el Grupo Espartaquista de México adoptó la posición de que los tristemente célebres asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez eran producto de una campaña orquestada, al escribir que “tiene[n] un tufo terrorista y siniestro, particularmente contra la joven clase obrera”. Cuatro años después, celebramos “el poderoso documental Señorita Extraviada producido por Lourdes Portillo en 2001”, el cual desempeñó un papel importante en la popularización de teorías de la conspiración en torno a Juárez, y citamos acríticamente una opinión de que estos asesinatos mostraban “vestigios de un rito personal” (“Capitalismo y terror misógino”, Espartaco No. 21, otoño-invierno de 2003). En el presente año, la edición anterior de Espartaco (“Siguen los feminicidios en Ciudad Juárez”, No. 33, primavera de 2011) continuó en el mismo tenor, incluso adoptando el término “feminicidio”.
Mediante la discusión y el estudio internos en la LCI, llegamos recientemente a la conclusión de que esta posición era incorrecta y representó una acomodación al liberalismo y el feminismo burgueses y, de hecho, a la Iglesia Católica. El movimiento en torno a las muertas de Juárez —que ha adoptado una cruz rosa como su símbolo—, aglutina a una gran variedad de organizaciones y personalidades liberales y feministas tanto en México como en EE.UU., a agrupaciones religiosas y a la totalidad de la izquierda reformista mexicana. Incluso mediante el empleo de teorías de conspiración que llegan a involucrar todo tipo de “rituales”, la campaña sobre las muertas de Juárez, desde su inicio en los años 90, ha explotado estos asesinatos con el propósito fundamental de fortalecer las fuerzas represivas del estado burgués e impulsar la perspectiva feminista de la opresión de la mujer como algo eliminable dentro del marco del capitalismo mediante reformas y el cambio de actitudes, al tiempo que enaltece a la familia nuclear burguesa, uno de los pilares fundamentales de la opresión de la mujer. Los marxistas revolucionarios entendemos, sin embargo, que la violencia contra la mujer —incluyendo el crimen violento— es inherente al capitalismo. Lejos de las historias amarillistas de asesinatos seriales o una campaña de terror orquestada contra las mujeres, este fenómeno tiene base en problemas sociales mucho más amplios, incluyendo el creciente nivel de violencia criminal y estatal en la región en aproximadamente la última década y media.
El presentar la violencia contra la mujer como la obra de conspiraciones desempeña un papel político importante en la agenda reformista de la campaña contra los “feminicidios” al desviar la atención lejos de la horrenda realidad del sistema capitalista de explotación y opresión. La violencia contra la mujer no se reduce, por cierto, a Ciudad Juárez: de hecho, la tasa (muertes por 100 mil habitantes) de asesinatos de mujeres en la ciudad de Toluca, por ejemplo, casi triplica la de Ciudad Juárez. Por otro lado, la violencia particular contra la mujer se añade a la violencia criminal generada por la pauperización en la franja fronteriza especialmente tras el fin del boom de la maquila a principios de la década pasada y, por supuesto, a la creciente militarización del país. Y, evidentemente, el número de víctimas masculinas de la violencia en general es mucho más alto: 306 mujeres fueron asesinadas de un total de tres mil homicidios en 2010 en Juárez, ahora la ciudad más violenta de México. La “guerra contra el narco” se ha convertido en el factor más importante para el enorme aumento de homicidios; son al menos 50 mil al nivel nacional desde que inició la campaña del gobierno.
Sobre todo, lo que muestran las estadísticas es que los llamados “feminicidios” son más que a menudo cometidos por parientes o conocidos de las víctimas, y no por oscuras mafias involucradas en horrendos rituales. La mayoría de las tres mil 726 mujeres asesinadas en México entre diciembre de 2006 y octubre de 2009 fueron víctimas de violencia doméstica (La Jornada, 16 de noviembre de 2009). Similarmente, la escritora liberal estadounidense Debbie Nathan, quien tiene el mérito de haber analizado críticamente algunas de las afirmaciones fundamentales del movimiento, observó que, en la mayor parte de los 270 casos presentados por Lourdes Portillo en su afamado documental, el victimario había sido un pariente o pareja de la víctima (“Missing the Story” [Extraviando la historia], en The Texas Observer, 30 de agosto de 2002). No hay pues una “oleada de terror”; este tipo de violencia asesina es el reflejo —brutalmente común— de la opresión especial de la mujer que es parte integral del capitalismo.
En el mismo artículo, Nathan observó el beato componente moralista —impregnado de religiosidad— de esta campaña, señalando que el documental de Lourdes Portillo:
“hace eco de los esfuerzos desesperados [de los familiares de las víctimas] por presentar a sus hijas como jóvenes mujeres que merecen justicia, e incluso los amplifica. Es enfurecedor, pero México sigue siendo un lugar en donde los políticos, la policía y la sociedad en general adoran buscar razones por las cuales una mujer joven que sufre violencia sexual es una puta que ‘merecía’ ser violada e incluso asesinada. Las cosas probablemente son aun peores en Juárez, dado su odio particular hacia las prostitutas. El gobernador del estado en los años 90, Francisco Barrio, dijo que las mujeres de la ciudad estaban invitando a que las asesinaran al pasar el rato con las personas equivocadas en bares... las familias son pues reacias a aceptar que sus amadas hijas sí van a cantinas, y muchas sí comunican sexualidad mediante sus ropas. Pero aceptarlo es implicar que la hija de uno es una mujerzuela sin remedio. Es un cruel acertijo que ha forzado a los activistas en Juárez a utilizar una retórica pública según la cual las víctimas son todas inocentes jovencitas feligresas. En todo Juárez, quienes protestan honran la memoria de las mujeres pintando cuadros rosas y crucifijos en los postes. Incluso en el título Señorita Extraviada hay una imagen verbal similar, dado que ‘señorita’ en español significa mujer joven, pero también quiere decir ‘virgen’. El uso de estas representaciones —y la implicación de que el gobierno rapta vírgenes para hacer malévolas películas snuff— hace que la situación parezca horrible, pero al menos fácil de entender y de luchar contra ella. Pero ‘desaparece’ a las casadas, a las que viven en concubinato, a las que tienen muchos hijos, a las mujeres de mediana edad, a las mayores, a las bailarinas exóticas —y, sí, incluso a las prostitutas— cuyos cuerpos también han sido diseminados por todo Juárez por sus amantes, maridos y parientes”.
El estado burgués y el origen de la opresión de la mujer
Los marxistas sabemos que la división fundamental de la sociedad es de clase, es decir, explotados vs. explotadores, y la emancipación de la mujer es la tarea del proletariado en su conjunto. La opresión de la mujer nació de la mano con el surgimiento del estado tras el final de la antigua sociedad de cazadores y recolectores, donde había igualdad entre el hombre y la mujer. La necesaria división del trabajo, basada en el papel que desempeñan las mujeres en la procreación, no conllevaba subordinación alguna basada en el sexo. Pero con el desarrollo de una clase dominante propietaria se hizo necesario contar con un medio seguro para la herencia de propiedad y poder, y eso implicaba la fidelidad forzada de la esposa para determinar la paternidad de los niños. El estado apareció para asegurar la dominación de la clase en el poder mediante la fuerza. Fue así que nació la familia monógama, en la que el matrimonio significaba la subyugación de las mujeres por los hombres. Como explicó Friedrich Engels en su obra clásica El origen de la familia, la propiedad privada y el estado, “el triunfo de la propiedad privada sobre la propiedad común primitiva, originada espontáneamente” trajo consigo “la gran derrota histórica del sexo femenino en todo el mundo”.
En la sociedad capitalista, un propósito de la institución de la familia es imponer sobre la clase obrera la carga de criar a la siguiente generación de trabajadores asalariados. La madre es subyugada por el pesado trabajo doméstico y el cuidado y crianza de los jóvenes, los viejos y los enfermos, y se les enseña a los niños a respetar la autoridad. La institución de la familia se debe remplazar mediante servicios socializados en una economía planificada internacionalmente para lograr la liberación de la mujer de manera real. El estado burgués existe para ejercer la represión al servicio de la clase capitalista gobernante mediante las cárceles, los policías, el ejército y los tribunales. El estado no puede reformarse para servir los intereses de los explotados y oprimidos —incluyendo a las mujeres—; tiene que ser destruido mediante la revolución socialista. No hay remedio bajo el sistema capitalista de explotación, ya que la opresión de la mujer es fundamental para su funcionamiento.
Marxismo vs. feminismo burgués
El feminismo es una ideología burguesa que sostiene que la división social fundamental es aquélla entre hombres y mujeres; el problema de los feministas con el status quo de la sociedad capitalista se reduce al porcentaje de los privilegios de las clases altas que les toque a las mujeres. Por ende, cualquier planteamiento sobre las cuestiones que afectan a las mujeres siempre toma como punto de partida el carácter “inviolable” del estado burgués. El movimiento entero en torno a Juárez se ha caracterizado desde un principio por los llamados “contra la impunidad”, a que el estado capitalista se movilice para proteger a las mujeres, a que haga “su trabajo” eficazmente, etc. En efecto, la perspectiva de movilización policiaca masiva y legislación draconiana nominalmente para “proteger” a las mujeres es parte fundamental del ideario feminista. De hecho, uno de los propósitos del término “feminicidio” —popularizado por la reaccionaria feminista burguesa Diana Russell, quien hizo carrera con sus campañas contra la pornografía— es llamar la atención de las autoridades para fortalecer la legislación penal.
La campaña contra los “feminicidios” logró extensión internacional en 2001 con la formación de la Coalition Against Violence (Coalición contra la Violencia) —que incluye a la organización Casa Amiga—, la cual tiene una participación estadounidense considerable. La Coalición llamó por “una fuerza de tarea binacional” para investigar los crímenes. Esto se retomó también en el Caucus Hispano del Congreso estadounidense, donde se impulsó que Fox interviniera al nivel federal. En 2004, Amnistía Internacional publicó un documento que exigía centralmente la “intervención inmediata y decisiva de las autoridades federales para garantizar la justicia en Ciudad Juárez y la ciudad de Chihuahua y...que las autoridades federales y municipales cooperen plenamente con estas medidas”.
Al parecer, a las ONGs les convenía señalar al crimen organizado como responsable de los asesinatos. Mediante la Ley Federal contra el Crimen Organizado, pudieron exigir que el gobierno federal panista interviniera (a diferencia del gobierno estatal priísta). A fin de cuentas, recibieron lo que pidieron. Vicente Fox autorizó el despliegue de la Policía Federal Preventiva en Juárez y nombró una comisión especial investigadora. De esta manera, Fox encontró una justificación perfecta para mandar a la PFP a esa región industrial, lo cual antecedió la actual “guerra contra el narco”.
Si bien advertimos correctamente contra las ilusiones mortales en el estado en nuestros artículos, al mismo tiempo afirmamos que “nos solidarizamos plenamente con los reclamos de justicia de los familiares de las víctimas y de organizaciones como las ‘Mujeres de Negro’ y ‘Casa Amiga’” (Espartaco No. 21). Esta última de hecho da charlas de “capacitación” a policías, en tanto que aquélla llamaba en 2002 por una declaración de “estado de emergencia nacional” (es decir, la restricción de derechos y la movilización masiva de las fuerzas armadas) para detener los “feminicidios”. Los trotskistas genuinos no debimos —no podemos— solidarizarnos con tales llamados, que no significan otra cosa que mayor intervención estatal y “profesionalización” policiaca —exigencias que están siendo llevadas a cabo de forma masiva mediante la “guerra contra el narco”—.
La línea que tomamos sobre la campaña de Juárez representó una desviación de nuestra lucha histórica por la liberación de la mujer mediante la revolución socialista sin concesión alguna al feminismo burgués, y por ende es necesaria esta corrección pública.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/34/esclareciendo.html
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2016.06.04 03:15 ShaunaDorothy Siguen los feminicidios en Ciudad Juárez - ¡Ninguna ilusión en el estado burgués! ¡Por un partido obrero tribuno del pueblo! (Primavera de 2011)

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Espartaco No. 33 Primavera de 2011
Mujer y Revolución
Marisela Escobedo inició su activismo tras el asesinato de su hija Rubí Frayre Escobedo, de 16 años de edad, en agosto de 2008. En busca de justicia, llevó a cabo una serie de protestas que resonaron internacionalmente, en especial tras la liberación en mayo pasado de quien confesó haber asesinado a su hija (La Jornada, 6 de julio de 2010). Instalada en protesta frente al Palacio de Gobierno de Chihuahua, Marisela fue asesinada a quemarropa el 16 de diciembre.
Susana Chávez, activista autora de la consigna “Ni una muerta más” que creó en lucha por los derechos de las mujeres y contra los asesinatos en esa ciudad fronteriza, fue violada y después asesinada en enero pasado. La fiscalía estatal insistió en que los culpables de su muerte fueron tres varones menores de edad con quienes bebía, sosteniendo así que su asesinato no tenía nada que ver con su activismo.
No sabemos quién las mató. El hecho es que Susana Chávez y Marisela Escobedo se han sumado a las más de mil víctimas de los horrendos feminicidios que han hecho a Ciudad Juárez tristemente célebre desde los años 90. Desgraciadamente, como escribimos en “Ciudad Juárez: Capitalismo y terror misógino” (Espartaco No. 21, otoño-invierno de 2003), “El simple hecho de buscar algo de justicia le puede convertir a uno en blanco de ataque”.
Militarización y terror estatal
En el contexto de desempleo y desesperación con el TLC y la crisis económica, el narcotráfico ha cobrado una relevancia económica crucial en el país. La horrenda realidad de la narcoviolencia —que se ha sumado a los infames feminicidios— ha proporcionado al presidente Felipe Calderón del derechista Partido Acción Nacional (PAN) un pretexto para fortalecer sistemáticamente el aparato represivo del estado burgués.
Si en algo ha resultado el despliegue del ejército ha sido en un incremento del derramamiento de sangre y la represión intensificada contra la clase obrera y los pobres del campo y la ciudad. La narcoviolencia junto con la “guerra contra el narcotráfico” de Calderón han devorado a miles en el último trienio: en 2008 fueron contados más de mil 500 homicidios, en 2009 fueron más de 2 mil y en 2010 el número se elevó a más de 3 mil personas asesinadas tan sólo en Ciudad Juárez, lo que la ha convertido en una de las ciudades más violentas del planeta.
En la creciente militarización del país y la ola de terror estatal, el derechista PAN ha contado con el firme apoyo de los demás partidos burgueses, prominentemente el PRI y el PRD. Éste último, que a menudo se presenta como “amigo” de explotados y oprimidos, se ha sumado a la campaña de “No más sangre” mientras militariza los estados que gobierna —como Guerrero, donde las fuerzas estatales aterrorizan cotidianamente a la población principalmente campesina y en gran parte indígena—.
¡Ninguna ilusión en el estado burgués!
Nos solidarizamos plenamente con el anhelo de justicia de los familiares de las muertas de Juárez. Pero su desesperación e impotencia es a menudo canalizada hacia una de las más mortales ilusiones: la idea de que con la depuración de las fuerzas estatales y más presencia policiaca los crímenes antimujer terminarán. Así, las protestas contra los feminicidios han estado permeadas por llamados contra la impunidad y por el castigo a los culpables. Pero la solución no es presionar al estado capitalista —una maquinaria de represión sistemática contra los obreros y oprimidos para mantener a la burguesía como clase dominante—. Es necesario entender que el reforzamiento del aparato represivo estatal sólo significará más golpizas y asesinatos de sindicalistas y huelguistas, más feminicidios y mayor narcoviolencia.
Estas ilusiones en el estado son prominentemente impulsadas por la agrupación feminista Pan y Rosas, ligada a la seudotrotskista Liga de Trabajadores por el Socialismo (LTS). Pan y Rosas publica acríticamente en su blog un recuento de La Jornada de la marcha del 15 de enero —convocada por ellos mismos y la LTS, entre otros— en el que se dice que en la protesta se insistió en la exigencia de “remover a las autoridades incompetentes”. Escribe también que “los altos niveles de impunidad son la base de los feminicidios” y lanza el llamado por “¡Destitución, juicio y castigo a los jueces y autoridades implicados en negligencias en casos de feminicidios!” Pero no hace falta ser marxista para saber que, tanto en lo referente al terror misógino como a la narcoviolencia, la intersección entre autoridades estatales y criminales es enorme.
De manera más fundamental, los marxistas genuinos sabemos que el papel del estado burgués —en cuyo núcleo se encuentran el ejército, la policía, los tribunales y las cárceles— es asegurar el dominio de la burguesía, y una parte clave de este dominio es la subyugación de la mujer. ¡No hay justicia en los tribunales capitalistas!
Reflejando nuestra perspectiva marxista de poner nuestra fe en la fuerza de la clase obrera y de combatir la ideología retrógrada entre los obreros, escribimos en nuestro artículo de 2003:
“Los militantes sindicales más conscientes deben luchar por movilizar el poder social de la clase obrera para combatir la opresión de la mujer, por organizarla en los sindicatos con salarios y derechos iguales a los de los hombres. Deben luchar por servicios médicos gratuitos y de calidad, por el derecho al aborto libre y gratuito, y por organizar destacamentos obreros para defender a las mujeres contra estos ataques. Pero las dirigencias sindicales actuales ni siquiera están interesadas en exigir camiones de transporte de personal —una prestación básica— mientras muchas obreras en Juárez son asesinadas andando por parajes solitarios camino al trabajo o de regreso a su casa. La situación de la mujer obrera es, por sí sola, una muestra de la total bancarrota, del rastrerismo y del machismo de la burocracia sindical”.
¡Liberación de la mujer mediante la revolución socialista!
El marxismo difiere del feminismo centralmente sobre la cuestión de cuál es la división fundamental de la sociedad. Los feministas sostienen que es hombres vs. mujeres, mientras los marxistas entienden que es de clase, es decir, explotadores vs. explotados. Una mujer obrera tiene más en común con sus colegas hombres que con una patrona, y la emancipación de la mujer es la tarea de la clase obrera en su conjunto. El ingreso de las mujeres al proletariado les abre el camino a la liberación: su ubicación en el centro de producción les da el poder social, junto a sus compañeros hombres, para derrotar el sistema capitalista y sentar las bases para la liberación de la mujer.
La opresión especial de la mujer se origina en la sociedad de clases misma y sólo puede ser arrancada de raíz mediante la destrucción de la propiedad privada de los medios de producción. Una de las ironías de la historia es que la opresión de la mujer está vinculada con uno de los primeros avances sociales: el desarrollo de la tecnología —la agricultura, el trabajo del metal y otros avances revolucionarios— creó la posibilidad de que existiera un excedente social, y una clase dominante ociosa se pudo desarrollar basándose en la apropiación privada de ese excedente, sacando así a la humanidad del igualitarismo primitivo de la Edad de Piedra. La centralidad de la familia se derivó de su papel en la sucesión de la propiedad, que exigía la monogamia sexual de la mujer y su subordinación social. Engels llamó a esto “la gran derrota histórica del sexo femenino en todo el mundo”.
La familia, la principal fuente para la opresión de la mujer en la sociedad de clases, no puede ser abolida, debe ser remplazada por la socialización del cuidado de los niños y el trabajo doméstico. La abundancia material necesaria para desarraigar la sociedad de clases y liberar a la mujer y la juventud de los embrutecedores confines de la institución de la familia requiere los más altos niveles tecnológicos y científicos sobre la base de una sociedad socialista planificada al nivel internacional.
La situación de la mujer en los países capitalistas avanzados, donde ha alcanzado cierta medida de igualdad formal, muestra los límites de libertad y progreso social bajo el capitalismo. En los países de desarrollo capitalista atrasado como México, donde la aguda opresión de la mujer está profundamente enraizada en la “tradición” precapitalista y el oscurantismo religioso, condiciones que son reforzadas por la subyugación imperialista, esta lucha es una fuerza motriz particularmente poderosa para la revolución social. Para desatar el potencial revolucionario de la lucha por la emancipación de la mujer es necesaria la dirección de un partido de vanguardia proletario armado con una visión amplia y nueva de un orden social de igualdad y libertad.
¡Por un partido leninista-trotskista tribuno del pueblo! ¡Romper con el PRD burgués!
Un partido obrero de vanguardia que actúe como tribuno de todos los explotados y oprimidos deberá inscribir muy alto en sus banderas el llamado a la lucha contra la opresión de la mujer —una cuestión estratégica para la revolución socialista—. Los espartaquistas luchamos por la igualdad plena para las mujeres y su total integración a la fuerza de trabajo, por pago igual por trabajo igual. Defendemos las reformas aprobadas en años recientes en la capital que, aunque limitadas, legalizan el aborto durante los primeros tres meses del embarazo, al tiempo que luchamos destacadamente por el derecho democrático elemental al aborto libre —es decir, sin ninguna restricción— y gratuito; defendemos también las reformas que otorgan a los homosexuales el derecho al matrimonio y la adopción y luchamos por plenos derechos democráticos para los homosexuales.
Quienes luchan por los derechos de la mujer y los oprimidos no deben tener ninguna ilusión en el PRD burgués. En el D.F. —una ciudad un tanto más cosmopolita y con cierta tradición laica— el PRD ha impulsado dichas reformas, en tanto que varios de sus diputados en los estados se han sumado a la oleada reaccionaria contra el aborto que ha endurecido las penas contra las mujeres y los médicos que se los practiquen en 18 de los 32 estados del país (ver Espartaco No. 32, otoño de 2010). Lo fundamental es entender que, siendo un partido del capital, el PRD es un enemigo de la genuina emancipación de la mujer, no menos que el PRI y el PAN.
Es necesario que la clase obrera en su conjunto haga suya la lucha por la emancipación de la mujer. Los espartaquistas luchamos por construir un partido obrero revolucionario e internacionalista para poner alto a la explotación del hombre por el hombre, única manera de acabar con la brutal opresión de la mujer.
Feminismo burgués y teorías de la conspiración en torno a las muertas de Juárez
Esclareciendo la historia
(Mujer y Revolución)
Hace doce años, con el breve artículo “Explotación capitalista y terror antimujer” (Espartaco No. 13, otoño-invierno de 1999), el Grupo Espartaquista de México adoptó la posición de que los tristemente célebres asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez eran producto de una campaña orquestada, al escribir que “tiene[n] un tufo terrorista y siniestro, particularmente contra la joven clase obrera”. Cuatro años después, celebramos “el poderoso documental Señorita Extraviada producido por Lourdes Portillo en 2001”, el cual desempeñó un papel importante en la popularización de teorías de la conspiración en torno a Juárez, y citamos acríticamente una opinión de que estos asesinatos mostraban “vestigios de un rito personal” (“Capitalismo y terror misógino”, Espartaco No. 21, otoño-invierno de 2003). En el presente año, la edición anterior de Espartaco (“Siguen los feminicidios en Ciudad Juárez”, No. 33, primavera de 2011) continuó en el mismo tenor, incluso adoptando el término “feminicidio”.
Mediante la discusión y el estudio internos en la LCI, llegamos recientemente a la conclusión de que esta posición era incorrecta y representó una acomodación al liberalismo y el feminismo burgueses y, de hecho, a la Iglesia Católica. El movimiento en torno a las muertas de Juárez —que ha adoptado una cruz rosa como su símbolo—, aglutina a una gran variedad de organizaciones y personalidades liberales y feministas tanto en México como en EE.UU., a agrupaciones religiosas y a la totalidad de la izquierda reformista mexicana. Incluso mediante el empleo de teorías de conspiración que llegan a involucrar todo tipo de “rituales”, la campaña sobre las muertas de Juárez, desde su inicio en los años 90, ha explotado estos asesinatos con el propósito fundamental de fortalecer las fuerzas represivas del estado burgués e impulsar la perspectiva feminista de la opresión de la mujer como algo eliminable dentro del marco del capitalismo mediante reformas y el cambio de actitudes, al tiempo que enaltece a la familia nuclear burguesa, uno de los pilares fundamentales de la opresión de la mujer. Los marxistas revolucionarios entendemos, sin embargo, que la violencia contra la mujer —incluyendo el crimen violento— es inherente al capitalismo. Lejos de las historias amarillistas de asesinatos seriales o una campaña de terror orquestada contra las mujeres, este fenómeno tiene base en problemas sociales mucho más amplios, incluyendo el creciente nivel de violencia criminal y estatal en la región en aproximadamente la última década y media.
El presentar la violencia contra la mujer como la obra de conspiraciones desempeña un papel político importante en la agenda reformista de la campaña contra los “feminicidios” al desviar la atención lejos de la horrenda realidad del sistema capitalista de explotación y opresión. La violencia contra la mujer no se reduce, por cierto, a Ciudad Juárez: de hecho, la tasa (muertes por 100 mil habitantes) de asesinatos de mujeres en la ciudad de Toluca, por ejemplo, casi triplica la de Ciudad Juárez. Por otro lado, la violencia particular contra la mujer se añade a la violencia criminal generada por la pauperización en la franja fronteriza especialmente tras el fin del boom de la maquila a principios de la década pasada y, por supuesto, a la creciente militarización del país. Y, evidentemente, el número de víctimas masculinas de la violencia en general es mucho más alto: 306 mujeres fueron asesinadas de un total de tres mil homicidios en 2010 en Juárez, ahora la ciudad más violenta de México. La “guerra contra el narco” se ha convertido en el factor más importante para el enorme aumento de homicidios; son al menos 50 mil al nivel nacional desde que inició la campaña del gobierno.
Sobre todo, lo que muestran las estadísticas es que los llamados “feminicidios” son más que a menudo cometidos por parientes o conocidos de las víctimas, y no por oscuras mafias involucradas en horrendos rituales. La mayoría de las tres mil 726 mujeres asesinadas en México entre diciembre de 2006 y octubre de 2009 fueron víctimas de violencia doméstica (La Jornada, 16 de noviembre de 2009). Similarmente, la escritora liberal estadounidense Debbie Nathan, quien tiene el mérito de haber analizado críticamente algunas de las afirmaciones fundamentales del movimiento, observó que, en la mayor parte de los 270 casos presentados por Lourdes Portillo en su afamado documental, el victimario había sido un pariente o pareja de la víctima (“Missing the Story” [Extraviando la historia], en The Texas Observer, 30 de agosto de 2002). No hay pues una “oleada de terror”; este tipo de violencia asesina es el reflejo —brutalmente común— de la opresión especial de la mujer que es parte integral del capitalismo.
En el mismo artículo, Nathan observó el beato componente moralista —impregnado de religiosidad— de esta campaña, señalando que el documental de Lourdes Portillo:
“hace eco de los esfuerzos desesperados [de los familiares de las víctimas] por presentar a sus hijas como jóvenes mujeres que merecen justicia, e incluso los amplifica. Es enfurecedor, pero México sigue siendo un lugar en donde los políticos, la policía y la sociedad en general adoran buscar razones por las cuales una mujer joven que sufre violencia sexual es una puta que ‘merecía’ ser violada e incluso asesinada. Las cosas probablemente son aun peores en Juárez, dado su odio particular hacia las prostitutas. El gobernador del estado en los años 90, Francisco Barrio, dijo que las mujeres de la ciudad estaban invitando a que las asesinaran al pasar el rato con las personas equivocadas en bares... las familias son pues reacias a aceptar que sus amadas hijas sí van a cantinas, y muchas sí comunican sexualidad mediante sus ropas. Pero aceptarlo es implicar que la hija de uno es una mujerzuela sin remedio. Es un cruel acertijo que ha forzado a los activistas en Juárez a utilizar una retórica pública según la cual las víctimas son todas inocentes jovencitas feligresas. En todo Juárez, quienes protestan honran la memoria de las mujeres pintando cuadros rosas y crucifijos en los postes. Incluso en el título Señorita Extraviada hay una imagen verbal similar, dado que ‘señorita’ en español significa mujer joven, pero también quiere decir ‘virgen’. El uso de estas representaciones —y la implicación de que el gobierno rapta vírgenes para hacer malévolas películas snuff— hace que la situación parezca horrible, pero al menos fácil de entender y de luchar contra ella. Pero ‘desaparece’ a las casadas, a las que viven en concubinato, a las que tienen muchos hijos, a las mujeres de mediana edad, a las mayores, a las bailarinas exóticas —y, sí, incluso a las prostitutas— cuyos cuerpos también han sido diseminados por todo Juárez por sus amantes, maridos y parientes”.
El estado burgués y el origen de la opresión de la mujer
Los marxistas sabemos que la división fundamental de la sociedad es de clase, es decir, explotados vs. explotadores, y la emancipación de la mujer es la tarea del proletariado en su conjunto. La opresión de la mujer nació de la mano con el surgimiento del estado tras el final de la antigua sociedad de cazadores y recolectores, donde había igualdad entre el hombre y la mujer. La necesaria división del trabajo, basada en el papel que desempeñan las mujeres en la procreación, no conllevaba subordinación alguna basada en el sexo. Pero con el desarrollo de una clase dominante propietaria se hizo necesario contar con un medio seguro para la herencia de propiedad y poder, y eso implicaba la fidelidad forzada de la esposa para determinar la paternidad de los niños. El estado apareció para asegurar la dominación de la clase en el poder mediante la fuerza. Fue así que nació la familia monógama, en la que el matrimonio significaba la subyugación de las mujeres por los hombres. Como explicó Friedrich Engels en su obra clásica El origen de la familia, la propiedad privada y el estado, “el triunfo de la propiedad privada sobre la propiedad común primitiva, originada espontáneamente” trajo consigo “la gran derrota histórica del sexo femenino en todo el mundo”.
En la sociedad capitalista, un propósito de la institución de la familia es imponer sobre la clase obrera la carga de criar a la siguiente generación de trabajadores asalariados. La madre es subyugada por el pesado trabajo doméstico y el cuidado y crianza de los jóvenes, los viejos y los enfermos, y se les enseña a los niños a respetar la autoridad. La institución de la familia se debe remplazar mediante servicios socializados en una economía planificada internacionalmente para lograr la liberación de la mujer de manera real. El estado burgués existe para ejercer la represión al servicio de la clase capitalista gobernante mediante las cárceles, los policías, el ejército y los tribunales. El estado no puede reformarse para servir los intereses de los explotados y oprimidos —incluyendo a las mujeres—; tiene que ser destruido mediante la revolución socialista. No hay remedio bajo el sistema capitalista de explotación, ya que la opresión de la mujer es fundamental para su funcionamiento.
Marxismo vs. feminismo burgués
El feminismo es una ideología burguesa que sostiene que la división social fundamental es aquélla entre hombres y mujeres; el problema de los feministas con el status quo de la sociedad capitalista se reduce al porcentaje de los privilegios de las clases altas que les toque a las mujeres. Por ende, cualquier planteamiento sobre las cuestiones que afectan a las mujeres siempre toma como punto de partida el carácter “inviolable” del estado burgués. El movimiento entero en torno a Juárez se ha caracterizado desde un principio por los llamados “contra la impunidad”, a que el estado capitalista se movilice para proteger a las mujeres, a que haga “su trabajo” eficazmente, etc. En efecto, la perspectiva de movilización policiaca masiva y legislación draconiana nominalmente para “proteger” a las mujeres es parte fundamental del ideario feminista. De hecho, uno de los propósitos del término “feminicidio” —popularizado por la reaccionaria feminista burguesa Diana Russell, quien hizo carrera con sus campañas contra la pornografía— es llamar la atención de las autoridades para fortalecer la legislación penal.
La campaña contra los “feminicidios” logró extensión internacional en 2001 con la formación de la Coalition Against Violence (Coalición contra la Violencia) —que incluye a la organización Casa Amiga—, la cual tiene una participación estadounidense considerable. La Coalición llamó por “una fuerza de tarea binacional” para investigar los crímenes. Esto se retomó también en el Caucus Hispano del Congreso estadounidense, donde se impulsó que Fox interviniera al nivel federal. En 2004, Amnistía Internacional publicó un documento que exigía centralmente la “intervención inmediata y decisiva de las autoridades federales para garantizar la justicia en Ciudad Juárez y la ciudad de Chihuahua y...que las autoridades federales y municipales cooperen plenamente con estas medidas”.
Al parecer, a las ONGs les convenía señalar al crimen organizado como responsable de los asesinatos. Mediante la Ley Federal contra el Crimen Organizado, pudieron exigir que el gobierno federal panista interviniera (a diferencia del gobierno estatal priísta). A fin de cuentas, recibieron lo que pidieron. Vicente Fox autorizó el despliegue de la Policía Federal Preventiva en Juárez y nombró una comisión especial investigadora. De esta manera, Fox encontró una justificación perfecta para mandar a la PFP a esa región industrial, lo cual antecedió la actual “guerra contra el narco”.
Si bien advertimos correctamente contra las ilusiones mortales en el estado en nuestros artículos, al mismo tiempo afirmamos que “nos solidarizamos plenamente con los reclamos de justicia de los familiares de las víctimas y de organizaciones como las ‘Mujeres de Negro’ y ‘Casa Amiga’” (Espartaco No. 21). Esta última de hecho da charlas de “capacitación” a policías, en tanto que aquélla llamaba en 2002 por una declaración de “estado de emergencia nacional” (es decir, la restricción de derechos y la movilización masiva de las fuerzas armadas) para detener los “feminicidios”. Los trotskistas genuinos no debimos —no podemos— solidarizarnos con tales llamados, que no significan otra cosa que mayor intervención estatal y “profesionalización” policiaca —exigencias que están siendo llevadas a cabo de forma masiva mediante la “guerra contra el narco”—.
La línea que tomamos sobre la campaña de Juárez representó una desviación de nuestra lucha histórica por la liberación de la mujer mediante la revolución socialista sin concesión alguna al feminismo burgués, y por ende es necesaria esta corrección pública.
(Reproducido de Espartaco No. 34, Otoño de 2011)
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/33/juarez.html
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2016.06.04 01:12 michajc Machismo

buenas, les dejo un muy buen texto que hizo una persona muy inteligente y con la cabeza muy abierta en lo que respecta a estos temas. Que se yo, a mi en lo personal me re pego y quiero compartirlo con ustedes
¿Qué puede un cuerpo?
El machismo es desigualdad.
Machista es ese chiste denigrante de la juntada que no te causó gracia. Igual te reíste y lo dejaste pasar. Si decís algo van a pensar que sos una histérica. Machismo es que te miren mientras estacionas porque sos mujer, seguro lo hacés mal, a ver, dale. Machismo es ese comentario en el oído al pasar que te hizo sentir un shock de adrenalina (de esos que te dejan temblando pero no de amor, sino de miedo. Pánico) Machismo es ese "dale, dame un beso, no seas ortiva" el sábado a la noche. Machismo es el argumento "es una puta, está con todos". Machismo es vos misma siendo machista con tus compañeras en la lucha.
Machista es el piropo, que siempre cae bien parado. "Eh, pero si te estaba diciendo cosas lindas! Ya no se puede ni hablar en la calle...". No me interesa tu opinión, gracias. Machismo es bajar la cabeza para evitar ojos que comen personas. Darte vuelta para evitar miembros que frotan personas. Cambiarte de lugar para evitar personas que se excitan con personas. Tener que ser valiente para volver a casa.
Machista es haber llegado, prender la tele y ver cuerpos cosificados. Ver otro femicido minimizado. "Crimen pasional" "Pero mirá como estaba vestida/a donde iba/de donde era/con quienes salía". Machista es el odio trans. El odio a la gordura. El odio a lesbianas, gays, y cualquier tipo de orientación que no sea la heterosexual. Machista es la sexualización de las lesbianas. Qué buenas que están las lesbianas igual, pero paráaa, esas desagradables no! Las de la película.
Machista es el "qué putos de mierda". Machista el sistema que te adoctrina: si no te gusta el fútbol, algo raro tenés. Pero cómo vas a llorar, no seas puto, llorar es de nena. Podemos concluir que: llorar es de puto, llorar es de nena, entonces ser puto o ser nena es lo más ridículo que te puede suceder.
Machista es ese comentario denigrante de tu pareja. Ese sueldo que es menor, a pesar de que haces lo mismo o más que tu compañero. Machista es ese puesto alto que, no sabes bien por qué, siempre está copado por hombres. Pero si la CEO de General Motors era una mina! O algo así, no? Menos mal que me avisaste, con ese ejemplo ya puedo retirar mi comentario crítico sobre las diferencias laborales basado en estadísticas y evidencia. Gracias, posta.
Machista es la heteronormativa. Machista es la obligación social de hacer las cosas del hogar y machista es la obligación social de tener que ser madre. Que tu pareja no entienda que esta noche no, por favor, no tengo ganas. Machismo es esa cachetada. Ese apretón que ocultás en la calle. Pero cómo si era un divino, celoso y posesivo pero eso demuestra cariño, no? Igual de nuevo estás en la calle, bajá la vista que algo te van a decir. Machismo es salir poco provocativa porque la que busca encuentra. Pero tampoco tanto que parecés una monja. Machista es ese chat inocente que casi deviene en un secuestro. El grooming, ahora tiene término propio. Menos mal que te avisaron que estaban pasando cosas raras, la sacaste barata. Machismo fue esa vez que te siguió un auto hasta tu casa. Zafaste ahí también, eh. Machismo fue esa vez que te pegó pero tampoco pasó nada de pura suerte que tuvo ganas de parar. Machistas son las leyes y machista es el sistema, que no les interesa en lo más mínimo tu denuncia, pero sí la foto con el cartel de Ni una menos.
Machista es vivir zafando.
Los micromachismos con los que cargamos (y reproducimos) todos los días, el sexo sin consentimiento, el aborto ilegal que nos asesina en la clandestinidad (y cuyas muertes son invisibilizadas), la trata de personas, la violencia doméstica y obstétrica, el acoso callejero. El odio sistemático hacia las mujeres, hacia todos los tipos de mujeres que existen. El no respeto por las orientaciones sexuales que cada persona elige. Y la invisibilización de todas estas cuestiones: seguro son todas unas mal cogidas, resentidas. Debe ser porque son feas. Les hace falta una buena pija.
Sobre todas las cosas, el machismo es un sistema de mierda que pide a gritos terminarse. Ayer me dijeron que la esperanza está depositada en las nuevas generaciones. Y hoy gritamos de nuevo. Somos las voces de las que ya no están. Las voces de las que no pudieron zafar de esta opresión. Ni una menos.
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2016.05.21 19:18 ShaunaDorothy Feminismo burgués y teorías de la conspiración en torno a las muertas de Juárez

https://archive.is/ny8po
Feminismo burgués y teorías de la conspiración en torno a las muertas de Juárez
Esclareciendo la historia
(Mujer y Revolución)
Hace doce años, con el breve artículo “Explotación capitalista y terror antimujer” (Espartaco No. 13, otoño-invierno de 1999), el Grupo Espartaquista de México adoptó la posición de que los tristemente célebres asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez eran producto de una campaña orquestada, al escribir que “tiene[n] un tufo terrorista y siniestro, particularmente contra la joven clase obrera”. Cuatro años después, celebramos “el poderoso documental Señorita Extraviada producido por Lourdes Portillo en 2001”, el cual desempeñó un papel importante en la popularización de teorías de la conspiración en torno a Juárez, y citamos acríticamente una opinión de que estos asesinatos mostraban “vestigios de un rito personal” (“Capitalismo y terror misógino”, Espartaco No. 21, otoño-invierno de 2003). En el presente año, la edición anterior de Espartaco (“Siguen los feminicidios en Ciudad Juárez”, No. 33, primavera de 2011) continuó en el mismo tenor, incluso adoptando el término “feminicidio”.
Mediante la discusión y el estudio internos en la LCI, llegamos recientemente a la conclusión de que esta posición era incorrecta y representó una acomodación al liberalismo y el feminismo burgueses y, de hecho, a la Iglesia Católica. El movimiento en torno a las muertas de Juárez —que ha adoptado una cruz rosa como su símbolo—, aglutina a una gran variedad de organizaciones y personalidades liberales y feministas tanto en México como en EE.UU., a agrupaciones religiosas y a la totalidad de la izquierda reformista mexicana. Incluso mediante el empleo de teorías de conspiración que llegan a involucrar todo tipo de “rituales”, la campaña sobre las muertas de Juárez, desde su inicio en los años 90, ha explotado estos asesinatos con el propósito fundamental de fortalecer las fuerzas represivas del estado burgués e impulsar la perspectiva feminista de la opresión de la mujer como algo eliminable dentro del marco del capitalismo mediante reformas y el cambio de actitudes, al tiempo que enaltece a la familia nuclear burguesa, uno de los pilares fundamentales de la opresión de la mujer. Los marxistas revolucionarios entendemos, sin embargo, que la violencia contra la mujer —incluyendo el crimen violento— es inherente al capitalismo. Lejos de las historias amarillistas de asesinatos seriales o una campaña de terror orquestada contra las mujeres, este fenómeno tiene base en problemas sociales mucho más amplios, incluyendo el creciente nivel de violencia criminal y estatal en la región en aproximadamente la última década y media.
El presentar la violencia contra la mujer como la obra de conspiraciones desempeña un papel político importante en la agenda reformista de la campaña contra los “feminicidios” al desviar la atención lejos de la horrenda realidad del sistema capitalista de explotación y opresión. La violencia contra la mujer no se reduce, por cierto, a Ciudad Juárez: de hecho, la tasa (muertes por 100 mil habitantes) de asesinatos de mujeres en la ciudad de Toluca, por ejemplo, casi triplica la de Ciudad Juárez. Por otro lado, la violencia particular contra la mujer se añade a la violencia criminal generada por la pauperización en la franja fronteriza especialmente tras el fin del boom de la maquila a principios de la década pasada y, por supuesto, a la creciente militarización del país. Y, evidentemente, el número de víctimas masculinas de la violencia en general es mucho más alto: 306 mujeres fueron asesinadas de un total de tres mil homicidios en 2010 en Juárez, ahora la ciudad más violenta de México. La “guerra contra el narco” se ha convertido en el factor más importante para el enorme aumento de homicidios; son al menos 50 mil al nivel nacional desde que inició la campaña del gobierno.
Sobre todo, lo que muestran las estadísticas es que los llamados “feminicidios” son más que a menudo cometidos por parientes o conocidos de las víctimas, y no por oscuras mafias involucradas en horrendos rituales. La mayoría de las tres mil 726 mujeres asesinadas en México entre diciembre de 2006 y octubre de 2009 fueron víctimas de violencia doméstica (La Jornada, 16 de noviembre de 2009). Similarmente, la escritora liberal estadounidense Debbie Nathan, quien tiene el mérito de haber analizado críticamente algunas de las afirmaciones fundamentales del movimiento, observó que, en la mayor parte de los 270 casos presentados por Lourdes Portillo en su afamado documental, el victimario había sido un pariente o pareja de la víctima (“Missing the Story” [Extraviando la historia], en The Texas Observer, 30 de agosto de 2002). No hay pues una “oleada de terror”; este tipo de violencia asesina es el reflejo —brutalmente común— de la opresión especial de la mujer que es parte integral del capitalismo.
En el mismo artículo, Nathan observó el beato componente moralista —impregnado de religiosidad— de esta campaña, señalando que el documental de Lourdes Portillo:
“hace eco de los esfuerzos desesperados [de los familiares de las víctimas] por presentar a sus hijas como jóvenes mujeres que merecen justicia, e incluso los amplifica. Es enfurecedor, pero México sigue siendo un lugar en donde los políticos, la policía y la sociedad en general adoran buscar razones por las cuales una mujer joven que sufre violencia sexual es una puta que ‘merecía’ ser violada e incluso asesinada. Las cosas probablemente son aun peores en Juárez, dado su odio particular hacia las prostitutas. El gobernador del estado en los años 90, Francisco Barrio, dijo que las mujeres de la ciudad estaban invitando a que las asesinaran al pasar el rato con las personas equivocadas en bares... las familias son pues reacias a aceptar que sus amadas hijas sí van a cantinas, y muchas sí comunican sexualidad mediante sus ropas. Pero aceptarlo es implicar que la hija de uno es una mujerzuela sin remedio. Es un cruel acertijo que ha forzado a los activistas en Juárez a utilizar una retórica pública según la cual las víctimas son todas inocentes jovencitas feligresas. En todo Juárez, quienes protestan honran la memoria de las mujeres pintando cuadros rosas y crucifijos en los postes. Incluso en el título Señorita Extraviada hay una imagen verbal similar, dado que ‘señorita’ en español significa mujer joven, pero también quiere decir ‘virgen’. El uso de estas representaciones —y la implicación de que el gobierno rapta vírgenes para hacer malévolas películas snuff— hace que la situación parezca horrible, pero al menos fácil de entender y de luchar contra ella. Pero ‘desaparece’ a las casadas, a las que viven en concubinato, a las que tienen muchos hijos, a las mujeres de mediana edad, a las mayores, a las bailarinas exóticas —y, sí, incluso a las prostitutas— cuyos cuerpos también han sido diseminados por todo Juárez por sus amantes, maridos y parientes”.
El estado burgués y el origen de la opresión de la mujer
Los marxistas sabemos que la división fundamental de la sociedad es de clase, es decir, explotados vs. explotadores, y la emancipación de la mujer es la tarea del proletariado en su conjunto. La opresión de la mujer nació de la mano con el surgimiento del estado tras el final de la antigua sociedad de cazadores y recolectores, donde había igualdad entre el hombre y la mujer. La necesaria división del trabajo, basada en el papel que desempeñan las mujeres en la procreación, no conllevaba subordinación alguna basada en el sexo. Pero con el desarrollo de una clase dominante propietaria se hizo necesario contar con un medio seguro para la herencia de propiedad y poder, y eso implicaba la fidelidad forzada de la esposa para determinar la paternidad de los niños. El estado apareció para asegurar la dominación de la clase en el poder mediante la fuerza. Fue así que nació la familia monógama, en la que el matrimonio significaba la subyugación de las mujeres por los hombres. Como explicó Friedrich Engels en su obra clásica El origen de la familia, la propiedad privada y el estado, “el triunfo de la propiedad privada sobre la propiedad común primitiva, originada espontáneamente” trajo consigo “la gran derrota histórica del sexo femenino en todo el mundo”.
En la sociedad capitalista, un propósito de la institución de la familia es imponer sobre la clase obrera la carga de criar a la siguiente generación de trabajadores asalariados. La madre es subyugada por el pesado trabajo doméstico y el cuidado y crianza de los jóvenes, los viejos y los enfermos, y se les enseña a los niños a respetar la autoridad. La institución de la familia se debe remplazar mediante servicios socializados en una economía planificada internacionalmente para lograr la liberación de la mujer de manera real. El estado burgués existe para ejercer la represión al servicio de la clase capitalista gobernante mediante las cárceles, los policías, el ejército y los tribunales. El estado no puede reformarse para servir los intereses de los explotados y oprimidos —incluyendo a las mujeres—; tiene que ser destruido mediante la revolución socialista. No hay remedio bajo el sistema capitalista de explotación, ya que la opresión de la mujer es fundamental para su funcionamiento.
Marxismo vs. feminismo burgués
El feminismo es una ideología burguesa que sostiene que la división social fundamental es aquélla entre hombres y mujeres; el problema de los feministas con el status quo de la sociedad capitalista se reduce al porcentaje de los privilegios de las clases altas que les toque a las mujeres. Por ende, cualquier planteamiento sobre las cuestiones que afectan a las mujeres siempre toma como punto de partida el carácter “inviolable” del estado burgués. El movimiento entero en torno a Juárez se ha caracterizado desde un principio por los llamados “contra la impunidad”, a que el estado capitalista se movilice para proteger a las mujeres, a que haga “su trabajo” eficazmente, etc. En efecto, la perspectiva de movilización policiaca masiva y legislación draconiana nominalmente para “proteger” a las mujeres es parte fundamental del ideario feminista. De hecho, uno de los propósitos del término “feminicidio” —popularizado por la reaccionaria feminista burguesa Diana Russell, quien hizo carrera con sus campañas contra la pornografía— es llamar la atención de las autoridades para fortalecer la legislación penal.
La campaña contra los “feminicidios” logró extensión internacional en 2001 con la formación de la Coalition Against Violence (Coalición contra la Violencia) —que incluye a la organización Casa Amiga—, la cual tiene una participación estadounidense considerable. La Coalición llamó por “una fuerza de tarea binacional” para investigar los crímenes. Esto se retomó también en el Caucus Hispano del Congreso estadounidense, donde se impulsó que Fox interviniera al nivel federal. En 2004, Amnistía Internacional publicó un documento que exigía centralmente la “intervención inmediata y decisiva de las autoridades federales para garantizar la justicia en Ciudad Juárez y la ciudad de Chihuahua y...que las autoridades federales y municipales cooperen plenamente con estas medidas”.
Al parecer, a las ONGs les convenía señalar al crimen organizado como responsable de los asesinatos. Mediante la Ley Federal contra el Crimen Organizado, pudieron exigir que el gobierno federal panista interviniera (a diferencia del gobierno estatal priísta). A fin de cuentas, recibieron lo que pidieron. Vicente Fox autorizó el despliegue de la Policía Federal Preventiva en Juárez y nombró una comisión especial investigadora. De esta manera, Fox encontró una justificación perfecta para mandar a la PFP a esa región industrial, lo cual antecedió la actual “guerra contra el narco”.
Si bien advertimos correctamente contra las ilusiones mortales en el estado en nuestros artículos, al mismo tiempo afirmamos que “nos solidarizamos plenamente con los reclamos de justicia de los familiares de las víctimas y de organizaciones como las ‘Mujeres de Negro’ y ‘Casa Amiga’” (Espartaco No. 21). Esta última de hecho da charlas de “capacitación” a policías, en tanto que aquélla llamaba en 2002 por una declaración de “estado de emergencia nacional” (es decir, la restricción de derechos y la movilización masiva de las fuerzas armadas) para detener los “feminicidios”. Los trotskistas genuinos no debimos —no podemos— solidarizarnos con tales llamados, que no significan otra cosa que mayor intervención estatal y “profesionalización” policiaca —exigencias que están siendo llevadas a cabo de forma masiva mediante la “guerra contra el narco”—.
La línea que tomamos sobre la campaña de Juárez representó una desviación de nuestra lucha histórica por la liberación de la mujer mediante la revolución socialista sin concesión alguna al feminismo burgués, y por ende es necesaria esta corrección pública.
(Reproducido de Espartaco No. 34, Otoño de 2011)
http://www.icl-fi.org/espanol/oldsite/juarez.htm
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